Pareja y Familia

Yo te creo, y por eso necesito hacer algo

Han sido días emocionalmente duros, al punto de haberme alejado prácticamente de todo. Días en los que incluso recuerdo con más fuerza por qué decidí emigrar de Venezuela, que se revuelven las emociones con la salud, en que la información no es sana sino tóxica; días en los que incluso me he cuestionado mis propios principios y creencias. Y duele. Duele mucho.

Así que ni sé cómo saldrá este post, que escribo con la esperanza de sentirme más liberada, menos dolida, más humana pero también más capaz, con mejores conocimientos y con más fuerza de no ser vencida.

Prefiero pensar que de todo esto tendrá como resultado final más crecimiento, más autoconocimiento y también más y mejores herramientas para educar, para divulgar, y que cada vez sean menos las que callen, y por supuesto las que sufran.

Por primera vez en toda mi vida me he sentido en desventaja o en una posición inferior por ser mujer. Y creo que también fue porque durante mucho tiempo lo negué, o le puse pañitos de agua caliente a los hechos, mientras intentaba hacerlos parecer lejanos a mí y hasta exagerados. Y sin ánimos de caer en ninguna de estas radicalidades feministas, la verdad para mí, es que estamos en una cochina y despiadada desventaja sexista.

Más triste aún me siento al ver lejos la salida de este túnel por esa competencia insana que hay entre mujeres, pues parece que no hemos aprendido una lección de guerra básica, “divide y vencerás”.

Incluso hace unos días, antes de que se destapara esa olla podrida y corroída en mi país, que no es más que la demostración de la pérdida de valores, la falta de Dios y de respeto hacia si mismo, me parecía increíble que la mismísima señora  Úrsula von der Leyen, primera mujer en presidir la Comisión Europea, hubiese sido humillada en medio de una reunión bilateral en Turquía.

De hecho, el día del suceso, mientras su cara de desencajo ante la situación quedaba grabada y retransmitida al mundo entero, muchos se cuestionaban si de verdad había sido un error inocente o una patada a la institucionalidad que una mujer también tiene el derecho de representar.

“Me sentí herida y me sentí sola, como mujer y como europea”, dijo doña Ursula ante el Comité, donde también dejó claro no ser la única en haber sido humillada, sólo por ser mujer.

El discurso de doña Ursula en el Parlamento Europeo

¡Pues sí querida Ursula! A ti también te pasó y parece que nos pasa a todas. Pero es “normal” o al menos socialmente aceptado, porque nos somos las presidentas de nada.

Y sí, el camino es largo, mientras no entendamos que no se trata de género sino de humanidad.

Yo te creo, pero no me basta

Venezuela es un país maravilloso que solo existe en la memoria de los venezolanos, y de quienes alguna vez fueron felices en su territorio. Pero también es una caja de pandora, donde de vez en cuando aparece alguien y enciende un ventilador frente a barril de heces, que nos salpica a todos.

Quiero pensar que no solo pasa en mi país de origen, aunque me gustaría que no pasara en ninguna parte.

Desde hace unos días, desde las redes, cuentas anónimas, han empezado a denunciar delitos sexuales que involucran a personalidades de distintos ámbitos sociales. Y muchas mujeres se han atrevido a hablar de cómo han sido objeto de estupro, violaciones, acoso, entre otros abusos.

Probablemente no todas las historias sean ciertas, pero así sea verdadera una sola de ellas, hace que se prendan las alertas. A mí se me han disparado al tope, soy mamá de niñas por quienes mataría si estuvieran en una situación como esa, a quienes todos los días les repito que pueden hacer tanto como se propongan y lograr todo lo que quieran.

Y he llorado, me he cuestionado, le he dado mil vueltas a la cabeza, he pasado noches sin dormir…estoy agotada. Porque la verdad es que todas hemos sido víctimas de abusos de algún tipo a lo largo de nuestras vidas.

¡Wao! Qué fuerte, pero no es exageración. Es esta sociedad de doble moral que ha concluido que el abuso es sólo cuando hay penetración forzada, o que incluso no es abuso si fue “provocado”. ¡Así de mal estamos!.

Socialmente nos enseñan a resistir, a callar, a calarnos lo que pasa. El tipo que te toca solo porque sí ó que apoya sus partes de las tuyas solo porque “no hay espacio”, el obrero que de algún lugar te grita cosas que lejos de hacerte sentir bonita te incomoda, incluso esas profesoras que te desprestigian o te hacen dudar de tus habilidades porque eres mujer, el que nos amenaza con hacer algo que nos perjudica si no cedemos ó el que golpea, o del que te come con los ojos de una forma que te saca de tu piel e incluso esa pareja que manipula para recibir placer sexual, al que se termina cediendo para mantener “la paz”.

¡Estamos mal! Mal codificados, nos mintieron o nos dijeron una parte del cuento que no cuadra. ¡Que no puede cuadrar!. O es que acaso nos dijeron que podíamos decirle a nuestros esposos que no queríamos tener sexo con ellos sin que eso fuera un conflicto. ¡No! Nos dijeron que teníamos que cumplir con el rol de esposa.

Si has sido víctima de abuso, yo te creo. De verdad te creo, pero no me basta con eso. Tengo que ir más allá, tengo que buscar la forma de hacer que cada vez sean menos los abusos, las víctimas, el silencio.

Mi compromiso como madre

Como madres esta situación nos ha desestabilizado, sin importar si somos madres de niñas o niños, porque nadie quiere que su hijo sea víctima pero tampoco queremos que sea el agresor.

Y es allí donde debe nacer nuestro compromiso de criar seres humanos que se entiendan como iguales, que no pisoteen o se aprovechen de su posición.

Es allí a donde quiero llegar y espero cada día afinar más esa tarea, de educar a niñas capaces de decir no cuando no quieran que las toquen, de asumir empleos por sus capacidades y no por su género, de ser autosuficientes y respetadas. Pero sobre todo de ser niñas y mujeres que son escuchadas cuando tengan algo que decirnos, porque sí, es importante lo que los hijos dicen.

No se trata de inclusión, sino de igualdad. ¡Basta ya de tantas estupideces que lo que hacen es ruido! Tenemos que dejar de agredirnos, de aprovecharnos del que está en desventaja, tenemos que ser mejor que esto.

Mi compromiso como madre y como mujer es educar a mis hijas de la mejor manera posible, prepararlas para un mundo en el que no tengan que estar a la defensiva, pero también en el que estén preparadas para lo que pueda venir.

Por último, también quisiera acotar que los padres tenemos que estar atentos, con nuestro sexto sentido alerta, y escuchar nuestro instinto y no sólo lo que los hijos nos dicen, porque el peligro no sabemos de dónde puede venir.

El abuso y el acoso a la mujer debe parar. Los abusos sexuales no pueden estar justificados nunca.

Yo te creo, y por eso necesito hacer algo.

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11 Comments

  • Reply Maria F Urrutia mayo 3, 2021 at 1:47 pm

    Es terriblemente abrumador todo lo que pasa. En nuestro país y en el mundo. En ver cómo la sociedad, cuando se siente amenazada porque alguien alza la voz, es mejor descalificarla como “generación de cristal” o humillarla por su sexo… ¿en qué punto fue que todas estos estereotipos y estupideces mentales comenzaron?? Siempre me lo pregunto

  • Reply Maria Parra mayo 3, 2021 at 2:31 pm

    Por aquí estamos igual, tengo varios días sin postear ni nada por que ha sido demasiado, demasiada verdad, es duro! Sobre todo para nosotras como venezolanas

  • Reply Myrah Duque mayo 3, 2021 at 2:35 pm

    Es muy triste la situacion que continuan viviendo los Venezolanos. Lo peor es que tienen las manos atadas. Lo importante ahora y en lo que si tienes control, es en preparar a los hijos de a respetarse y respetar a los otros.

  • Reply Pilar mayo 3, 2021 at 2:56 pm

    Es terrible saber todo lo que esta pasa do, pero es bueno saberlo… ya no acallar y levantar la voz para que se de mas visibilidad y pare de una vez.

  • Reply Ivone mayo 3, 2021 at 3:47 pm

    Tenemos que levantar la voz, solo así esto parara, una situación terrible en estos tiempos

  • Reply GABY mayo 3, 2021 at 3:55 pm

    Que importante lo que dices. Es verdad que aún en estos tiempos seguimos teniendo desventajas por ser mujer. Hay que unirnos y concientizar. Hay que educar a nuestros hijos y que en un futuro consideren a ambos sexos iguales.

  • Reply Mary De la Peña mayo 3, 2021 at 3:57 pm

    A todos a y a todas nos ha afectado estas últimas noticias, es increíble hay que educase más sobre esto pero siempre habrá alguien malo creo es difícil pero desde casa algo podemos empezar hacer educando desde el amor y respeto

  • Reply Mamaenprocesomx mayo 3, 2021 at 6:04 pm

    Huy!!, que texto. Que tema. Nos pasa a todas como bien dices. Es parte de ser mujer.
    Cuando el pediatra solo te atiende de forma excelente si te acompaña tu esposo. En la fila del banco el hombre de atrás cree que puede gritarte porque tú hijo estorba según el.
    En fin!!, tantas y tantas.
    Que abres la olla y si.. dan ganas de llorar porque un “Te Crro”, no basta pero a veces es suficiente .
    Porque creo qué hay mucho por hacer en derechos humanos referente a la mujer y los niños.

    Ánimo tu voz no es Eco. Y juntas creamos sororidad.

  • Reply Paula mayo 3, 2021 at 6:16 pm

    Un tema muy complicado. El
    Abuso jamás tendrá razón de ser. Pero como mamás de mujeres u hombres, tenemos la tarea de educarlos con valores.
    Y que Dios los proteja…

  • Reply Marines mayo 3, 2021 at 11:59 pm

    Uffff tema en el que podría quedarme horas hablando con rabia e indignación!!! Muy triste y como lo dices y haces lo mejor que podemos hacer es educar a nuestros hijos

  • Reply Marines mayo 4, 2021 at 12:01 am

    Todo empieza en casa y no podemos cambiar una sociedad ai desde chicos vieron otra cosa… lo mejor lo estas haciendo- crear conciencia, igual y respeto en tus hijos.

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