Maternidad

Volver a la normalidad

La vida post-cuarentena es una historia sin certezas, solo un compilado de esperanzas y predicciones que generan inseguridades, de esas a las que los padres estamos acostumbrados a hacerle frente.

¿Cómo asumimos la vida post cuarentena? ¿Te lo haz planteado?

Porque la pandemia no ha pasado, y por los vientos que soplan la enfermedad se quedará entre nosotros por muchos años, como las influenzas y otros virus con los que hemos convivido por años, solo que este aparentemente es mucho más contagioso.

No es fácil, según parece; y son muchas las preguntas que ahora como madres y padres tenemos en nuestras cabezas. Si antes queríamos proteger a nuestros hijos de las amenazas que apenas conocíamos, ¿cómo los protegeremos ahora de esto, de lo que realmente nadie sabe mucho?

Confiar. O como diría Mabel Katz (de quien mi esposo es seguidor), “suelta y confía”, porque hay que vivir. Y no solo vivir, hay que hacer que valga la pena esto que vivimos. Si no ¿qué sentido tendría la vida?
La vida post-cuarentena es una historia sin certezas, solo un compilado de esperanzas y predicciones que generan inseguridades, de esas a las que los padres estamos acostumbrados a hacerle frente.

Nosotros

Les cuento: desde hace un par de semanas Sara, nuestra hija mayor, había estado muy sensible y hasta de mal humor. Cuando le decías si había algo que pudiéramos hacer para que se sintiera mejor, respondía que quería jugar con sus amigos otra vez. Así que empezamos a programar encuentros en lugares al aire libre para que pudiera disfrutar un poco.

Pero después la petición empezó a ser más contundente. Ella ya era consciente de que muchos de los niños habían vuelto a la guardería, y ahora pedía volver al colegio. Estaba extrañando a sus amigos y maestras, las horas de bailar y los juegos, es decir, sus rutinas.

En el otro lado de la mesa estaban mis miedos de mamá, mis inseguridades y qué difícil es para mí soltarla, más cuando cargo sobre mis hombros la responsabilidad de resguardar a una recién nacida. 

Hace un par de días nos encontramos con sus dos amigas más cercanas de la guardería, y allí ella fue más consciente aún de que muchos habían retomado sus rutinas sin tanto drama.

Fue salir del parque y que enseguida nos lanzara la pregunta que hizo me produjo un dolor de cabeza inmediatamente.

-Mamá, ¿por qué si nos encontramos en el parque con mis amigas, no puedo volver al colegio?

¡Quiero volver!

-¡Quiero volver! Te prometo que no voy a llorar. Quiero ver a mis maestras y jugar con mis amigos.- repetía una y otra vez de regreso a casa.

Todo esto nos hizo cuestionarnos sobre lo correcto. No era presión social, no era una cosa descabellada.

Es decir, vivimos en un país donde aparentemente los números de contagios están controlados, la gente poco a poco ha ido recobrando sus espacios, por necesidad o porque el verano los entusiasma, pero sí se ha ido retomando el camino a lo que conocíamos antes, tal vez ahora un poco más conscientes.

Y finalmente, ¿cómo le dices que no a su petición, cuando realmente no sabemos a lo que nos estamos enfrentando? Porque tampoco sabemos a ciencia cierta si en algún momento el COVID se irá definitivamente, ó si por el contrario irá mutando y vivirá por siempre entre nosotros.

Entonces, ¿cómo puedes cortarle las alas que le has querido coser?, me pregunté.

La respuesta a la que llegué fue simple. Confía en ella, aunque tenga 3 años. Confía en sus maestras que están dejando el pellejo allí para que esos niños estén bien, confía en tu pareja que también confía en ti. Confía en que estás haciendo las cosas bien en casa, aunque el colectivo no esté haciéndolo.

Estamos sanos y podemos seguir estando sanos mientras mantengamos las medidas de sanidad necesarias.

Así que mamá, sé que esta no es la situación en todo el mundo, pero algún día serán ustedes también a quienes les toque confiar, confiar en que nada les pasara, que eso sí que tenemos las mamás, confiamos en el bienestar de nuestros hijos, y esa es la mejor capa protectora que les podemos dar.

Confesiones agridulces

Llegó el momento de mandarla y les juro que la abracé tanto como pude, pero recordé las palabras de una gran amiga, “no puedes transmitirle tus inseguridades”, así que me llené de valor y fue cuando vi su sonrisa, era plena y sincera, estaba realmente emocionada de volver. Aproveché el momento para recordarle la importancia de lavarse las manos, de no dejar que nadie le tosiera o estornudara en la cara, y una que otra cosa típica de los preescolares.

Esa alegría me dio fuerzas y entendimiento, porque no puedo encerrar a mis hijas en una burbuja eternamente. De ser posible eso, algún día puede explotar y traer el caos a sus vidas y a la familia. ¡Así que nos atrevimos!.

Supe que era lo correcto, cuando mi esposo me llamó para avisarme que al llegar al colegio ella gritaba y brincaba de emoción.

Alguna vez leí que a los hijos hay que darles alas para volar y raíces para que nunca olviden de donde vienen, y después cuando emigramos fue una de las cosas que mi papá me dijo. “Criamos a los hijos para que vuelen, ser un obstáculo en su vuelo es un error”, y viniendo de él que es un hombre de aviones, terminé sintiendo que era lo correcto.

¿Cómo volvemos a la normalidad?

Realmente no hay una fórmula mágica, pues como te decía antes, no sabemos bien de que va toda esta pandemia a la que nos estamos enfrentando, y también de alguna manera creo que lo normal será no volver a lo que conocíamos antes, sino tener una mejor versión de nosotros mismos, o al menos una más limpia.

Con los niños el caso es prácticamente igual al de los adultos, hay que educarlos sin generar mucho estrés, al final nos toca a todos re-adaptar las formas, y ellos aprenden imitando.

Las rutinas de limpieza básica las podemos ir incorporando en casa y así ellos llegan mucho mejor entrenados al colegio, donde evidentemente habrá otras cosas de las que preocuparse que en casa no existen, como el tema de compartir vasos con los amiguitos.

Recordemos que los niños aprenden del ejemplo, así que tenemos que empezar por hacer esos cambios nosotros y ellos nos seguirán. Es como cuando aprenden a cepillarse los dientes; más de una mamá se ha frustrado diciendo que sus peques no quieren cepillarse los dientes, y ahí saltan las pediatras o educadoras “¿Mamá, acaso tu peque te ha visto a ti o a papá, cepillándose?”.

Prevención y educación

Como en muchos casos, prevención y educación son la clave, pues nos toca como padres vivir sin miedo, esa debe ser nuestra bandera porque ya tenemos muchas más cargas a cuestas.

La experiencia de retorno a clases en nuestro caso ha sido muy buena. Recordando siempre que hablo desde nuestra experiencia, en un país donde la pandemia está “controlada”, y en un nivel de preescolar donde la exposición al contagio puede ser aún más alta que en otros niveles.

Acá en Hungría, un porcentaje altísimo de las maestras son personas mayores de 45 años, por lo que la secretaría de educación ha sido bien estricta en dictar medidas de resguardo para todas las partes.

Las guarderías públicas, son administradas por la secretaria de educación de cada distrito y por ende pueden variar algunas medidas de un distrito a otro. En lo que respecta a nuestro caso, nuestra hija asiste a una guardería modelo, por lo que se hicieron muchas pruebas antes de la reapertura formal.

Hoy no es el día mamá, mañana tal vez será bueno para todos

Sára, de tres años y medio, al regresar de su segundo día de guardería, en el que no quiso quedarse.

Entre las acciones que se han llevado a cabo, nos toca a los padres readaptarnos. No debemos ingresar al edificio del colegio sino hasta cierta zona donde una auxiliar llevará a los niños al salón; sólo un representante por niño puede acompañarlo, no se admiten otros niños como acompañantes de los adultos, e incluso para ingresar a esas áreas, se debe usar protectores de calzado y guantes, los cuales te debes poner después de desinfectarte las manos con los productos destinados a tal fin.

Los niños ahora no pueden usar dentro del colegio la ropa que traen de la casa, a la vez que se ha prohibido el ingreso de juguetes, peluches u otros objetos ajenos a la guardería. Después de la hora del parque, los niños deben lavarse manos, brazos y cara (zonas expuestas al aire libre) y cambiarse la ropa antes de tomar el almuerzo.

Tras el primer día de colegio, Sára nos ha contado que le han enseñado una canción para lavarse la cara correctamente y otra para sus manos, dedo por dedo. Estaba muy contenta, comió y durmió muchísimo mejor. Y ha apuntado que se lavaban las manos varias veces al día, como después de la siesta que antes no lo hacía.

Evidentemente llegando a casa, hemos recreado un baño con cantos y mucho entusiasmo, y ella ha estado contenta que es lo más importante.

Ahora, el segundo día pintaba muy bonito con todo su entusiasmo, pero algo ha pasado que su padre la ha traído de vuelta a casa, y en el intento fallido ella ha dicho “hoy no es el día mamá, mañana tal vez será bueno para todos”, me dijo al llegar a casa.

¿Ustedes qué piensan sobre el retorno a las escuelas?

Previous Post Next Post

You Might Also Like

5 Comments

  • Reply Carla Sánchez julio 15, 2020 at 2:04 pm

    Confiar, prevenir y educar es lo mejor que se puede hacer para el retorno a clases🙏🏻

  • Reply Mamaintuitiva julio 15, 2020 at 2:18 pm

    Carla que importante papel el que desarróllanos en la fortaleza mental y manejo de emociones en nuestros hijos y el propio, Felicitaciones por la forma en cómo lo haces y cómo nos compartes tu experiencia

  • Reply Rose julio 15, 2020 at 2:43 pm

    Esta increíble este texto! Muchísimas gracias por compartir… me acabas de inspirar para mi próximo post 🙂 que tengas un hermoso dia!

  • Reply Nadezda julio 15, 2020 at 3:14 pm

    Wow, es tan difícil pero es nuestra labor, transmitir la seguridad, a confianza y nosotros también confiar en que todo va para mejor.

  • Reply Denise julio 15, 2020 at 3:22 pm

    Demasiado apropiado! Es impresionante como muchos van haciéndose la vida más complicada tratando de imponerse paradigmas o sistemas que podíamos usar antes y ahora no. Es cierto, es una nueva normalidad que aún nos parece extraña.. pero debemos dar oportunidad q lo mágico y nuevo que trae

  • Leave a Reply