Maternidad

Un break para mamá

Me lo paso hablando de lo importante que es tomarnos un tiempo para nosotras, de cuidarnos, prestarnos atención y escuchar cuando nuestro cuerpo nos está pidiendo algo, y la verdad es que algunas veces me he sentido hipócrita de escribirles esto, porque soy la primera que lo olvida.

Por estos días el tema me ha resonado muchísimo más, por dos motivos. Primero porque luego de vivir un par de meses muy fuertes emocionalmente, me he sentido totalmente agotada física y mentalmente, y hasta asfixiada de alguna manera por las redes, al punto que este blog se ha convertido en mi refugio y he descuidado mis otras redes; y segundo, porque más recientemente con todo el tema de las Olimpíadas el tema ha saltado a la palestra.

La salud mental es importante. Y para decirlo más claro, la salud mental es vital, y no solo por nuestro propio bienestar, sino por el de nuestros hijos. Y sobre todo por su propio futuro, es muy importante que hoy nosotros, como padres, normalicemos hablar de estos temas, e incluso hagamos estrategias o rutinas que realmente tengan esa finalidad, como un break para mamá que es de lo que quise escribir hoy.

La salud mental es vital, y no solo por nuestro propio bienestar, sino por el de nuestros hijos.

¿Qué es un break para mamá?

Por si acaso todavía no nos queda claro qué es un break para mamá, vamos a describirlo detalladamente.

Se trata de un espacio de tiempo en el que mamá se ocupa, única y exclusivamente, de su cuerpo y de su mente, realizando actividades que representan placer ó satisfacción para ella.

No se trata de una actividad movida por el egoísmo, sino centrada en el autocuidado.

Así que dicho esto, nos debe quedar claro que ir al mercado solas no puede ser un break, ya que es una ventana que nos conecta con la casa o nuestras ocupaciones habituales. Claro, existe la salvedad de que esa visita está incluida como una parada de emergencia para comer con calma ese platillo que tanto nos gusta o deleitarnos en paz con un dulce que nos encanta, o incluso la famosa copita de vino.

Se supone que este tiempo es de exclusividad para nosotras, y puede ser compartido con otros adultos, siempre y cuando no incluya presión extra, como por ejemplo, una salida a relajarnos con nuestras amigas o una salida en pareja.

Programación

Es cierto que la maternidad nos deja con poco tiempo para todo, y mucho más si somos nosotras quienes nos encargamos de la casa, nuestros hijos y estamos en el mercado laboral. Hacer tantas cosas a la vez, y por supuesto auto exigirnos hacerlas perfectas, nos carga de una energía ultra pesada que nos puede llevar directo a la amargura, o incluso peor al colapso nervioso, y es justo eso lo que debemos evitar a toda costa.

Es por eso que es importante establecer algunas reglas sobre el break que necesita mamá (que por supuesto papá también lo necesitará, pero por alguna razón para ellos es mucho más fácil que para nosotras), como breaks diarios y oxigenación más profunda cada cierto tiempo, como una vez a la semana o al menos una vez al mes.

En este sentido, la programación u organización es muy necesaria. Por ejemplo, establecer una rutina para cumplir con nuestro break diario, como tomarte 45 minutos exclusivos para ti para practicar una actividad que te guste y te conecte con tu centro como alguna actividad física, pintar mándalas, tomar el café de la mañana en solitario, hacer un curso, etc.

La oxigenación más profunda, requerirá por supuesto mucha más organización, porque supondrá que nos ausentemos por determinado período de tiempo de casa, y quien quede encargado deberá asumir las responsabilidades de mamá.

En este tipo de planes, suelen estar vinculados terceros, y es por eso que, además de un break, mamá cuente con verdaderas amigas con las que compartir su maternidad.

El break para la mamá migrante

Para quienes nos ha tocado emigrar y maternar a la vez, hay dos cosas en las que este tema se nos pone cuesta arriba. Una es la socialización para hacer nuevas amigas, y el otro aspecto es contar con ayuda en casa para poder disponer de nuestra propia agenda sin afectar el resto del entorno.

En nuestro caso no contamos (ni mi esposo gusta de ello) con ayuda extra en casa, así que cero niñeras. Y después, existiendo esa barrera en la que uno es el inmigrante, conectar con otras personas y sentirlo real, puede convertirse en un camino cuesta arriba.

Es verdad, seguimos muy conectadas a nuestros afectos, quienes ahora estarán en la distancia, pero también nos toca agregar a nuevas personas en nuestras vidas. Y allí jugará un papel vital, el círculo en el que nos movamos con nuestros peques.

Las mamás necesitamos criar en tribu y por tanto tener amigas, básicamente porque como seres humanos estamos acostumbrados a vivir en manada y necesitamos del apoyo grupal para superar las adversidades y transitar la vida per sé. La maternidad no es una excepción de ello.

Mi esposo y yo nos la hemos ingeniado durante estos años para tener tiempo a solas, un break de padres, como almuerzos durante los días de trabajo mientras las niñas están en la guardería.

Las amigas de mamá

No todas las conocidas de mamá serán sus amigas, eso es seguro. Sin embargo, mamá necesita contar con amigas incondicionales, amigas que cumplan un rol social como el de salir a tomar un café o un trago, e incluso amigas con las que se compartan actividades familiares o específicamente de los niños, pues son esas mujeres quienes entenderán mejor los sentimientos, emociones y pensamientos de mamá.

Pero mami también necesita tener amigas solteras (o al menos sin hijos) que les brinden otra perspectiva de la vida y de su propia situación.

Yo con mucho amor y responsabilidad, puedo decir que han sido mis amigas quienes me han levantado de las cenizas de la maternidad y me han ayudado a llegar a la gloria, que no es algo que se haga con facilidad, pero contando con esa gran tribu, me he sentido contenida, amada, valorada y acompañada en este camino.

Mi break después de 2 años

Quise escribir este post porque si algo ha hecho la pandemia es mantenernos lejos físicamente de nuestros círculos, pero hace unas semanas, cuando viajamos a Valencia y pude reencontrarme con mi mejor amiga después de 5 años, dos embarazos, muchas sonrisas y lágrimas, entendí que el aislamiento físico en la maternidad puede ser muy cruel.

“Te vi en una paz, que me recordó a la Carla de la Universidad”, fue la frase que me dijo mi mejor amiga días después de que ambas tuviéramos un break, un día a solas para hacer cosas que no podríamos hacer en familia o con las niñitas.

Nos tomamos un día para nosotras sin hacer muchos planes. Solo pusimos un destino y establecimos que volveríamos al caer la noche (ambas amamantamos y no podíamos perdernos hasta después de la hora de dormir). Aquella mañana nos arreglamos como si nos íbamos a comer el mundo, zapatos deportivos y a la calle.

Desayunamos en calma con nuestra comida favorita, echándonos cuentos entre lágrimas y risas, y continuamos a un recorrido por la ciudad, en el que decidimos visitar un museo y rentar un audio guía que valió la pena cada centavo, porque ahora sabemos un montón de datos interesantes de la Loja de Valencia.

Compras, paseos por calles a destajo y un almuerzo cena de lujo para cerrar con broche de oro. Y sí, hasta ese momento yo estaba en paz, me sentía libre, llena de energía. Y luego vino la culpa, una que necesité muchísimo sacudirme porque no quería sentir, después de dos años ininterrumpidos de estar única y exclusivamente dedicada a mi casa, mis niñas, mi esposo y el trabajo.

Sin espacio para la culpa

Finalmente me la sacudí, porque allí estaba con una de mis personas favoritas en el mundo, cargándome de una energía que necesitaba y no había identificado. Terminé con esa culpa cuando vi que la Carla que no era mamá sigue estando allí, que esas ilusiones siguen intactas, que pueden congeniar perfectamente las dos y que, sin duda, necesito tenerla siempre presente, pues llegará un día en el que las niñas decidan emprender su propio camino y yo no quiero sentir que se me ha ido la vida.

Esta foto la guardaré por siempre en mi memoria, como el día en el que hice turismo en libertad con mi mejor amiga después de ser mamás.

Comparto todo esto con ustedes porque ha sido en ese momento de tantas emociones, en el que me he dado cuenta que había sido una hipócrita al poner pañitos de agua caliente a mi falta de tiempo para mí. Que sí, es cierto que había estado también cultivando el amor propio, pero necesitaba el espacio vital y no podía seguirlo confundiendo con el mercado, donde ahora me estaba sintiendo invadida ante la insistencia de mi hija mayor en acompañarme.

Después de toda esta experiencia, no la he tenido tan fácil para poner en orden mis ideas, pero sí he entendido que yo no puedo poner por encima de mí a nadie, que necesito estar bien para poder ayudar a otros, que de mi ejemplo mis niñas aprenden y copian, y si algo me gustaría ver orgullosa, es que ellas en el futuro sean mujeres con suficiente amor propio como para ponerse por encima de cualquier persona o responsabilidad, que se sientan tan bien consigo mismas que nunca tengan duda de lo maravillosas que son.

El break para mamá no debe ser una necesidad, sino una obligación de nosotras mismas con nuestro corazón y mente. Así que desde esta ventana te invito a organizar tus breaks diarios, cosas simples que te llenen, y por supuesto a tener un break grande cada cierto tiempo, que te permita conectar con tu esencia y recordar siempre quién eres y lo que quieres.

¿Haz disfrutado ya de un break como mamá?

Previous Post Next Post

You Might Also Like

7 Comments

  • Reply Lina+Ocampo agosto 5, 2021 at 2:32 pm

    Gracias a Dios tengo la bendición de sentir que tengo brake todo el tiempo, porque cada vez que estoy en mi trabajo aunque suene raro, es un momento para mi, es como si fuese un hobby por eso el tiempo restante lo disfruto junto a mis príncipes !

  • Reply Denise agosto 5, 2021 at 2:45 pm

    A mi me hacen falta muchos brakes jajaja en estos tiempos de pandemia han sido rusos, porque literal hemos estado 24/7 juntos. Nada fácil para mamá … es súper importante darnos un chance

  • Reply Ivone agosto 5, 2021 at 2:56 pm

    Esos brake son maravillosos y tan necesarios para el equilibrio

  • Reply Gaby agosto 5, 2021 at 3:46 pm

    Sí que es importante tomarse un break de vez en cuando. Debemos recordar que además de mamás somos mujeres! Me encantó tu post! ❤🙌🏻

  • Reply Ivonne, de preguntamama.com agosto 5, 2021 at 4:02 pm

    Que bueno que toques este tema tan importante. Las mamás necesitamos estos espacios y sobre todo, lo que señalas al final. Sin lugar a culpas!!

  • Reply Anne Marie Leon agosto 5, 2021 at 4:17 pm

    Carla, que cierto todo eso que dices, hoy justamente mi mejor amiga del colegio y aún sin hijos, me estaba preguntando que cuando íbamos a tener esa escapada para echar cuentos y reírnos de todo y de nada, hace falta, la voy a agendar!

  • Reply Paula agosto 5, 2021 at 8:25 pm

    Estoy de acuerdo! Los descansos son necesarios para todos. Las mamás necesitamos no solo descanso, sino raticos solas o con la pareja o las amigas. Es sano y es parte del cuidado personal.

    Al final del día le enseñas a tus hijas a cuidar de ti.

  • Leave a Reply