Pareja y Familia

Sembrar valores en los hijos hace la diferencia

Los valores de casa hacen la diferencia y la historia de Armando Mundaraín, el nuevo Master Chef de Hungría, me hace reflexionar sobre el valor del apoyo de los padres a los hijos

Los valores de casa hacen la diferencia. Eso no es una premisa tonta, aunque pueda sonar trillada; esto es un hecho. Lo que sembramos en nuestros hijos puede catapultarlos al éxito o estancarlos en un pantano. Así funciona la vida, aunque haya casos que demuestren excepciones. Sin embargo, no basta solo con tener intenciones; en los hijos hay que sembrar valores y herramientas para la vida teniendo mucho sentido de lo que estamos haciendo.

A ver si me explico mejor; sembramos en ellos lo que creemos que necesitan para vivir, y le damos más sentido, brindándoles herramientas que impulsen sus habilidades. Las suyas, no las nuestras, porque no se trata de que ellos vivan por nosotros, ni de nosotros vivir a través de ellos, sino de impulsarlos a ser la mejor versión de sí mismos, mientras nosotros continuamos construyéndonos como seres humanos.

Ahora bien, todo esto lo traigo a la palestra porque hace unos días un joven venezolano, salió del anonimato universal desde uno de esos lugares recónditos a los que hemos emigrado. Y lo pude ver desde muy cerca porque ese venezolano, llamado Armando Mundaraín, triunfó desde que puso un pie en la versión de húngara de un programa similar a Master Chef (A konyhafőnök).

La historia

Tengo días intentando sacar tiempo para escribir sobre este tema, pues como saben escribo mucho de lo que siento y de lo que vivo. Así que tengo que empezar por decir que yo no conozco a Armando. Es decir, he tenido un par de contactos con él por las redes sociales, porque su historia me enganchó desde el primer momento y me propusieron escribir sobre él a modo de trabajo, pero ese encuentro no se ha dado (¿Si se acuerdan que soy periodista, no? a veces, cuando las niñas me dejan y me parecen interesantes las historias, escribo como trabajo). Es probable que si me lo topo en la calle, ni lo reconozca (porque así de despistada soy), así que no estoy escribiendo sobre alguien a quien conozca, sino sobre mi impresión de esta historia.

El tema es que desde la transmisión del primer programa donde apareció Armando, mi interés por la historia de este chico se despertó. Y confieso que no estaba viendo el programa, pero mi teléfono empezó a sonar a eso de las 9 de la noche y eran mensajes y videos de mis amigos húngaros diciendo que había un venezolano en la televisión, y que le habían traído a su mamá, a quien no veía desde hace 5 años. ¡Pero es que hasta la maestra de Sára me escribió! y ante tanta insistencia, empecé a ver qué pasaba y quién era este personaje.

Resulta que Armando, tiene casi 10 años en este país al que llegó por estudios y volvió para establecerse. Sin tener lazos con este lugar, aprendió el idioma (y lo habla mucho mejor que muchos de los húngaro-venezolanos que conozco) y ha ido construyendo su vida acá; una carrera universitaria, trabajo, algunos tigritos (trabajos extras), amigos y una reputación intachable ante todo el que lo ha conocido y me ha dado referencias de él.

Pero el asunto es que él habla del amor de su madre a través de todo esto que les digo, y lo reafirmó al convertir al asado negro (plato típico de mi país) en un plato estrella, pues fue este plato, con la receta de su mamá, lo que hizo que él ganara un puesto en el programa.

Si, ¿qué todo tuvo un ingrediente emotivo de esos que le encantan a los canales de televisión para ganar raiting? No lo dudo; pero eso no quita que la gran ganadora de esta edición de Master Chef, haya sido la mamá de Armando, gracias a todo lo que sembró en su hijo.

¿Quién ganó?

Mucho he leído por ahí sobre “¡Ganó Venezuela!”, y sí, puede ser por una parte, pero no del todo. Ganó Venezuela porque Armando se ha convertido en un ejemplo de lucha y constancia para todos nosotros los venezolanos migrantes, pero eso más bien lo convierte en un símbolo.

¡Ganaron Armando y Alicia!, que fue quien estuvo ahí con él para criarlo y cuidarlo, y también para enseñarle recetas como la del famoso asado. Pero sobre todo, ganó su mamá porque al ver a su hijo triunfar tan lejos de su país, supo que cada sacrificio, cada esfuerzo, cada enseñanza para él, ha valido la pena al verlo alcanzar sus metas.

Ganó su mamá, quien durante años sembró en ese muchacho todo lo que pudimos ver en el programa. Un hombre empático, responsable, educado, con un nivel de compañerismo y trabajo en equipo muy alto, una pasión por lo que hace porque sabe que sus pilares creen en él, con un carisma que atrajo a un montón de húngaros a tener interés en la cocina y también en nuestro país; muchos de ellos lo abordan por las redes para preguntarle qué le gusta de acá, cómo había aprendido su idioma, etc. En fin, ellos (los húngaros) lo adoptaron sin ver su nacionalidad, mientras los venezolanos del mundo y los latinos de Budapest, celebramos su éxito.

El apoyo de mamá

Sospechaba que algo grande iba a pasar con él cuando vi que trajeron a su mamá desde Venezuela al programa donde ganó su delantal, pero no imaginaba que en un país tan nacionalista fuese un extranjero quien levantaría el trofeo. Y aun así ocurrió, y creo que ocurrió no sólo por su desempeño en la cocina, Armando se metió a jueces, compañeros y a la audiencia en un bolsillo, por todo lo que describo antes y seguramente por muchas cosas más.

Finalmente supe que había ganado Alicia cuando le preguntaron a Armando qué haría con el dinero que ganó en el programa y respondió que lo usaría para que su mamá pudiera quedarse acá con él. Y no lo digo por el dinero, sino porque no hay premio más grande para una madre que el saber que sus hijos la quieren cerca, eso habla de una forma de retribución de ese amor que nuestras madres nos dieron de niños.

Gracias a las madres

El día que se supo que ganó el programa, apenas lo anunciaron empecé a llamar a colegas periodistas en Venezuela y el mundo, sabía que por la barrera idiomática serían muchos los detalles que se perderían en el camino, y aquí está mi granito de arena. Inmediatamente lo publiqué en mis redes, y también lo celebramos en casa, pues habíamos tenido una semana muy dura a nivel familiar en Venezuela, y pasó esto y fue como un airecito de esos que te soba el alma y te recuerda que todo va a estar bien.

Así que también le escribí a Armando, esta vez no para entrevistarlo sino para felicitarlo a él, y también a su mamá con un comentario muy de doña que se me salió en ese momento, pero que sigue fresco en mi corazón.

“Armando, estamos MUY orgullosos de ti. Eres ejemplo de lucha y superación, y para mí un testimonio de que sí podré hablar húngaro algún día. De todo corazón felicidades, y un abrazo especialmente a tu mami, que debe estar más que orgullosa porque hoy eres el fruto palpable de todo lo que sembró en ti”, fue mi mensaje al que agrego ahora, gracias señora Alicia porque a través de este éxito público de su hijo, recordé que no importa lo que mis hijas hagan, me importa su felicidad y el amor con el que lo hagan, y que de lo que sembremos hoy en sus vidas dependerá mucho lo que las acompañaremos a recoger en el futuro.

La historia de Armando y Alicia, es la historia de muchas madres e hijos del mundo. Así que sí, lo que nos dan en casa nos determina en muchos aspectos de la vida, y por eso concluyo que es mejor sembrar amor, fe, pasión y determinación por lo que creemos y queremos, solidaridad, empatía, trabajo en equipo y humildad, entre muchas otras cosas, para que a donde sea que lleguen nuestros hijos sean aceptados, respetados y admirados.

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13 Comments

  • Reply Gabriela septiembre 25, 2020 at 1:50 pm

    Waooo Carlita que historia tan llena de inspiración 🤗 y que orgullo leer que fue un hermano venezolano que lo haya Logrado 😍. Siempre he estado en pro de los valores que sembramos y damos a nuestros hijos, son esas herramientas que llevarán siempre en la maleta de su alma para todo su camino de la vida! Eso es lo que los hará únicos e irrepetibles y además íntegros ante cualquier situación 💞

  • Reply Tere septiembre 25, 2020 at 2:04 pm

    Que hermosura. Lo había visto por las redes sociales pero no conocía a fondo su historia y me encanta lo que tú dices Gabo el y sus mamá por criarlo con ese amor

  • Reply Nadezda septiembre 25, 2020 at 3:52 pm

    Que linda esta historia, lo mejor que podemos hacer en nuestros niños es sembrar valores en ellos, esto hará la diferencia en el mundo.

  • Reply Linda Del Grego septiembre 25, 2020 at 4:15 pm

    Qué historia más hermosa llena de inspiración, de amor de superación, realmente Super completa y que nos llega en un muy buen momento, sobre todo para los que vivimos en otro país y nos sentimos distintos en una tierra que al final es nuestra porque el mundo es de todos nos pertenece a todos. Muchas gracias por tan hermoso blog de hoy

  • Reply Andrea septiembre 25, 2020 at 4:18 pm

    Qué historia tan sabroso y que orgullo por él, por su mamá, por Venezuela! La verdad es que lo que sembramos en casa da los frutos

  • Reply Lia Rodríguez septiembre 26, 2020 at 11:26 pm

    Me encanta que compartas esta historia tan linda e inspiradora sobre todo ahora por todo lo que estamos viviendo

  • Reply Carla Sánchez Oficial septiembre 30, 2020 at 2:28 pm

    Siento que este artículo me tocó el alma! Qué orgullo tanto por Armando como por su mamá Alicia. Gracias por compartir esta maravillosa historia y además reflexión. Sembremos valores en nuestros hijos 🙏🏻💓✨

  • Reply Lina Ocampo septiembre 30, 2020 at 3:03 pm

    Wow! Definitivamente eso es esencial para mi! Los valores que le inculcó a cada uno de mis hijos marcarán su vida para siempre ❤️

  • Reply Anne Marie Leon septiembre 30, 2020 at 3:24 pm

    Me encantó esta historia, muy inspiradora, definitivamente la labor y el apoyo de las madres es tan importante para el futuro éxito de nuestros hijos, gracias por compartir este mensaje.

  • Reply Nadezda Vera septiembre 30, 2020 at 3:32 pm

    Que historia tan linda, definitivamente los valores que inculcamos en ellos es lo que les queda para la vida ¡Gracias por compartir la historia!

  • Reply Marines septiembre 30, 2020 at 4:16 pm

    Que lindo articulo, gracias por compartirlo. Un mensaje tan importante para al labor que estamos haciendo hoy con nuestros hijos.

  • Reply Alicia noviembre 19, 2020 at 4:04 pm

    Carla hermosisimo articulo, que sensibilidad tan grande y que talento para contar una historia, esta historia que para mi es unica y especial porque estas hablando de mi hijo con la informacion que estas percibiendo a traves de la pantalla, soy una madre afortunada y orgullosa porque mis dos hijos son ante todo dos seres humanos solidarios, empaticos, sensibles, trabajadores y respetuosos, creo que mi trabajo con ellos fue cubierto, considerando que ambos estan viviendo sus vidas, estudiaron exactamente lo que querian y trabajan en lo que les apasiona, como le dije a la productora del programa cuando la conoci: no importa cuales sean los resultados de la competencia Armando gano por el hecho de haberme traido hasta aca, no se pueden imaginar la felicidad de poder tenerlo cerca y apoyarlo como siempre, te doy las gracias desde el fondo de mi corazon por contar esta parte de la historia, me siento honrada y el mensaje para todos es que hay que educar con el corazon y nunca perder la fe y la esperanza en nuestros hijos, muchas gracias Carla por tanto amor, Alicia la madre de Armando.

    • Reply Carla Kratochvill noviembre 23, 2020 at 11:02 am

      Para mí es más que un honor recibir este comentario, porque para mí es un impulso seguir criando como lo estoy haciendo al ver ejemplos como el de ustedes.
      Le mando un gran abrazo, y le agradezco un montón haberse tomado un momento para leerme y responderme.

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