Migración

Querida mamá (migrante)

Esta carta la escribí hace unas semanas atrás en mi cuenta de Instagram para darle ánimos a todas esas mamás migrantes como yo, durante la época navideña. La migración por muy VIP que sea, suele ser un camino lleno de muchas emociones encontradas, y es por eso que la tribu, o ese grupo de apoyo con el nombre que quieras ponerle, es TAN importante en el proceso migratorio. Aquí se las dejo y espero que les sea de utilidad, porque a fin de cuentas no sólo en Navidad los inmigrantes tenemos las emociones a flor de piel.

Querida mamá (migrante): Hoy en mi celebración de navidad he decidido escribirte está carta desde mi espacio de paz. Lo hago porque siento la necesidad de hacerte saber que no eres la única que en días como hoy se siente en dos aguas, y me gustaría recordarte que es «normal». Es normal que hoy entre la alegría de tus hijos, con lo mucho o poco que hayan recibido, quieras llorar y reír a la vez.
En este camino que nos ha tocado, llorar está permitido y drenar tus sentimientos será siempre un deber. 
Hoy como tu me siento plena por ver la sonrisa se mi hija, y melancólica porque sus tíos y abuelos deben verla por una pantalla. 
Hoy mientras recordaba las navidades de mi infancia tuve que correr al baño a llorar; yo tuve a mis abuelos y Sára se queda esperando porque ellos salgan del teléfono y vengan a jugar con ella.
Cuando me vi con los ojos y el rostro rojo en el espejo me acordé de ti, y pensé que estaba bien llorar. Llorar por lo que dejamos atrás, por lo que no salió tan bien como esperabamos y por eso que pasará que todavía nos da un poquito de miedo. 
Lo que NO está permitido es quedarse en el dolor.

Hoy hice mi resumen de vida y agradecí todas las bendiciones que he tenido. Aunque pasé el día en pijama jugando en casa con Sára, viví un día más y ya eso es gran ganancia (¿cuántas personas no pudieron despertar más está mañana?).
Teníamos algo que aprender, y a veces el cambio duele, pero no nos quedemos en el dolor, avancemos porque razones de sobra tenemos.


Querida mamá, está bien llorar de vez en cuando, sólo te invito a que -cuando te calmes, cuando botes todo eso que tienes por dentro- con el corazón en la mano y como dice el querido Maickel Melamed, «agradezcas por todo, revises todo lo que ha pasado y celebres todo».
No hay triunfo pequeño, no hay enseñanza pequeña, en la vida no se pierde, o ganas o aprendes.

Yo hoy agradezco la oportunidad de brindarle a mi hija un futuro mejor, de brindarme a mi misma nuevas oportunidades para crecer y evolucionar. Veo hacia atrás y agradezco todo lo que deje pero también lo que vendrá, y celebró la vida, que ya es un gran triunfo. 
Celebró, agradezco y sonrío.
TODO ESTARÁ BIEN.

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