Maternidad

Mis ojeras y yo

Esas ojeras que hoy ves en mi son parte de las marcas que me ha traído la maternidad. ¿Y sabes qué? No me pesan. Tal vez para ti, que ves todo de afuera sea sinónimo de una lucha sin sentido, pero para mí, que soy la madre, tiene un valor inigualable.

Esas ojeras que hoy te causan risa, esta vez no son producto de una fiesta veinteañera, ni de un trasnocho por estudios, son el resultado del trabajo más lindo que me ha tocado desempeñar.

Esas ojeras que hoy me acompañan no se irán esta vez con el café de la mañana, y probablemente no tenga muchas ganas de usar maquillaje, pero ¿Para qué ocultar mi belleza natural si a mí no me molesta?

Mis ojeras, las nuevas manchas que tengo en mi piel, la cicatriz de mi cesárea, no son nada en comparación al amor que me recorre el cuerpo desde que el motivo de todos estos “males” llegó a mi vida.

¿Te había dicho que soy mamá?

Pues sí, soy mamá entregada y libre. Soy mamá que ama sin medida y que no ve nada de malo en entregar tanto amor como pueda a sus hijos. Soy la mamá de un ser humano que está creciendo desde el amor, el respeto y los valores, y me siento orgullosa de ello.

“You are kind, you are smart, you are beautiful”, es mi mantra para mi hija todos las mañana antes de entregarla en el colegio. ¿Cómo podría yo enseñarle a ella que lo que importa es lo de adentro, si no se lo demuestro?

Querida amiga que también eres mamá y me dices “tienes una cara de destruida amiga”. No seas cínica, guárdate el comentario y dame ese abrazo que tanto necesito. Recuérdame todas las cosas que en algún momento hice y que pronto volveré a hacer, porque este tiempo de criar pasará rápido. Recuerda que cuando fuiste tú, quien estuvo en el lugar que ocupo hoy yo, jamás de mí salió una palabra que te desmoralizara.

Querido esposo, no me anules, ámame aún más con mis ojeras, con mi cabello desaliñado y soso, que es la marca del amor que les pongo a nuestros hijos y la foto que guardaras en tu corazón cuando me vuelvas a ver como la reina que soy. Este tiempo de agotamiento también pasará, así que cuídame ese amor que nos juramos para disfrutarlo también cuando los niños se vayan.

Mamá que me lee, no sientas pena porque hoy no estás arreglada, porque usas los mismos jeans desde hace una semana o porque has repetido la franela que llevabas ayer. Si no te gustan tus ojeras, maquíllalas pero no te sientas menos por ellas.

Que si tienes tres días en la casa en pijama. Lávate la cara y ponte una ropa con la que te sientas a gusto, vístete para ti, no para los demás.

¿Que tus amigas te critican porque ya no vas a la peluquería? Entonces ellas son quienes deben revisarse, porque tu belleza interior sobrepasa la exterior. Eres mamá, estás criando, estas formando el futuro del mundo, y esa es la labor más difícil que cualquiera puede enfrentar.

Lo más increíble de todo es que esto también pasará, y es por eso que es tan importante que tú seas la primera en no anularte de la historia.

Que sí, que tus hijos te necesitan, pero también te necesitan coherente con lo que quieres enseñarles y es por eso que es importante que así como tienes tiempo para todo, tengas tiempo para ti. 10 minutos, una hora, un día, en que te cultives, te revises, te desconectes, descanses y recargues todo lo que tienes para dar.

Querida mamá, esto también pasará y como todo en la vida, será muy rápido. Puede que ahora que pasas horas en el sofá dando pecho a ese pequeño ser que creaste, veas todo oscuro y eterno, pero no es más que tu mente haciéndote una mala jugada, porque todo se acaba en un abrir y cerrar de ojos.

Te hablo de esto porque yo también he estado ahí, y hoy cuando me vi al espejo vi una cara cansada, me eché agua fría y lo primero que salió a flote fueron mis ojeras, de esas que tenía meses sin ver. Pero no me quise maquillar, ¿para qué si no me gusta y esta soy yo tal cual soy?

Salí a la calle y la primera persona que me vio me regaló una sonrisa. Sé que le sonrío a mis ojeras más que a mí, y sé también que por su mente habrá pasado el “pobre mujer”, y por eso decidí dedicarte estas palabras.

No es pobre la mujer que cría y entrega en su medida correcta el amor a sus hijos, es pobre aquel que juzga sin pensar en el daño que causa al otro.

No decaigas mamá, ama mucho que el tiempo es corto.

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2 Comments

  • Reply Ivonne febrero 21, 2019 at 9:09 am

    Que bonito escribes Carla. Pones en palabras el sentimiento de muchas mamás, ¡Y con mucha verdad!
    Un abrazo

    • Reply Carla Kratochvill febrero 22, 2019 at 1:06 pm

      Gracias querida. Agradezco muchísimo tus palabras.

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