Maternidad y migración, una relación estrecha
Maternidad, Migración

Maternidad y migración, una estrecha relación

De cierta manera, la maternidad te prepara para emigrar y viceversa, y si sabes combinar ambos aprendizajes terminas convirtiéndote en una mejor versión de ti.

Hace unos días le comentaba a una amiga que sentía que, de alguna manera, ser mamá me había preparado para emigrar, y que a su vez emigrar me había transformado en una mejor versión de mamá, una más consciente de las necesidades de mis hijas e incluso de las mías propias.

Con esta afirmación no busco menospreciar a quien es mamá y no ha emigrado, o a quien ha emigrado sin ser mamá; es solo que ambas situaciones de vida, tan distantes de sí, tienen mucho en común, y de alguna manera yo siento que en mi caso ha sido una relación muy estrecha  y hasta beneficiosa.
Tan estrecha que me atrevo a decirlo con total libertad y seguridad, y aun así me gustaría contarte por qué, de cierta manera, la maternidad te prepara para emigrar y viceversa, y si sabes combinar ambos aprendizajes en tu vida diaria, terminas convirtiéndote en una mejor versión de ti misma.

La idea

Siempre digo que tenía mucho tiempo sintiéndome una extraña en mi propio país, pero no fue hasta que tuve a mi hija entre mis brazos y empecé a criarla, que sentí que buscar un camino diferente era cuestión de vida o muerte para mí, o más bien de tranquilidad. Entonces fue un impulso, sí.

Durante el embarazo leía y escuchaba un montón de información sobre maternidad y crianza que me hizo creer que estaba preparada, pero no fue hasta que se materializó la idea que empecé a experimentar un montón de cambios a nivel personal que considero muy positivos.

Ser mamá me hizo (re)encontrarme con una parte de mí que creía perdida o incluso desconocida, me conecté con una fuerza y una entrega que me costaba entender que tenía, y ya no era solo pensar en mí, sino estar bien para sacar adelante a esa personita que había traído al mundo.

Fue esa misma fuerza la que me llevó a tomar una de las decisiones más difíciles de mi vida; lanzarme junto a mi esposo a construir un futuro mejor para mi hija y cumplir mis sueños de familia, ó quedarme al cuidado de mi mamá por siempre.

Increíblemente fue mi mamá, la misma que siempre me había tenido bajo sus alas durante 30 años, quien me dio ese empujón para volar del que siempre le estaré agradecida. Y más increíble aún fue que hubo quienes se apartaron de nosotras por sentir que yo la había abandonado, pero de eso ya hablaremos en otro momento. Solo lo acoto porque también hubo quienes desaparecieron de mi vida cuando me convertí en mamá.

La secuencia

Al emigrar pasó algo similar que cuando me convertí en mamá, tenía una idea de a dónde iba y cómo podrían ser las cosas pero todo era incierto; en el proceso migratorio no hay hormonas involucradas, pero si muchas emociones a flor de piel por el salto al vacío que darás confiando solo en tu instinto de supervivencia.

Recuerdo como si fuera ayer el frío que recorrió mi cuerpo y la cara de susto de mi esposo, cuando nació Sára y llegamos a la casa. Fue quedarnos solos y preguntarnos los dos “ajá, ¿y ahora qué hacemos, hay que llamar a alguien, hay que esperar algo? ¿qué sigue?”. Algo similar pasó cuando llegamos a Hungría, no les puedo contar los nervios que cargábamos ante el panorama que aún no entendíamos muy bien, porque no estábamos de vacaciones, estábamos empezando una nueva vida.

Al igual que cuando te conviertes en mamá, en los procesos migratorios hay tantas experiencias como personas, e incluso dentro del mismo grupo familiar cada individuo experimenta distintas emociones: así que sí, cuando llegue a mi destino, empecé a encontrar similitudes entre ambas situaciones.

Ser mamá te saca de la zona de confort en la que vivías antes de dedicar tu vida a alguien más, y cuando emigras pasa algo similar, porque rompes con tu entorno conocido para integrarte a un nuevo sistema, y si no tienes la disposición, los ojos bien abiertos y la voluntad, no conectas ni con la situación (ser mamá) ni con el ambiente (nuevo país).

En ambas situaciones, también te encuentras con un montón de personas que opinan sin estar en tus zapatos o sin que se les haya pedido su opinión, y créeme que en ambos casos también lo harán sin la intención de dañarte, pero pasa y a veces puede que te venga a la mente la idea de mandarlos a volar, pero te lo guardas y lo dejas pasar.

Lo ideal es quedarse con lo que realmente pueda generarte un crecimiento o aportarte algo importante en el camino que transitas.

La comunicación y ser padres más conscientes de las necesidades de nuestros hijos es vital, y emigrar te hace desarrollar nuevos métodos que te lleven a conseguirlo.

Una mejor mamá

Ahora bien, más arriba les decía que siento que emigrar ha producido una mejor versión de mamá en mí, y eso ha sido básicamente porque al estar sin el núcleo familiar extendido en mi nuevo país, nos ha tocado a nosotros integrarnos mejor como equipo, y nos vemos obligados a escuchar y conectar con nuestras hijas sí o sí.

Acá no hay abuelos que cuiden a las niñas, ni reuniones familiares para fortalecer los lazos consanguíneos, entonces toca engranar nuestras dinámicas individuales en una gran dinámica familiar y a través de ellas construir nuevas relaciones de confianza con personas que apenas acabamos de conocer.

Vas haciendo amigos, que pueden o no convertirse en tu familia adoptiva, pero aun así, siendo los hijos el mayor tesoro, la relación con los niños tiene que ser tan pura y directa, que esté por encima de cualquier otra relación a fin de protegerlos (sin agobiarlos), y a la vez ayudarlos para que no sientan el vacío de no contar con el resto de la familia.

Emigrar me ha hecho escuchar más a mi hija mayor (por ahora, porque la más pequeña apenas acaba de llegar a la escena), meterme más en sus pensamientos, validar sus emociones, conectar con sus sentimientos y crear una relación multifacética sin que eso implique que nos perdamos el respeto. La comunicación y ser padres más conscientes de las necesidades de nuestros hijos es vital, y emigrar te hace desarrollar nuevos métodos que te lleven a conseguirlo.

Al final del día se puede salir adelante en ambas situaciones si tenemos la disposición de hacerlo bien»

Entonces sí, aunque a veces tenemos malos días, la mayoría de los días me reconozco como una mejor mamá de lo que hubiese sido de tener todo ese tren familiar a cuestas para apoyarnos cuando nos sintiéramos agobiados de ser padres. Y aunque no quisiera meterme en esas aguas por ahora, incluso me reconozco mejor como hija, pues la comunicación con mis padres está ahora mismo en un nivel que antes no habíamos experimentado, y lo acoto en este momento porque me parece que mis hijas al observar eso, entenderán mucho mejor nuestra relación y la importancia en su vida.

Y como no, vivir ambas situaciones también me ha hecho valorar esos momentos en los que puedo disfrutar sólo de mi e incluso de mi esposo a solas, aunque sea durante esa hora que duramos despiertos después de dormir a las niñas.

Finalmente no puedo cerrar este post sin decir que, sin importar las razones, emigrar no es fácil por la cantidad de cambios que supone; y ser padre tampoco lo es, pero al final del día se puede salir adelante en ambas situaciones si tenemos la disposición de hacerlo bien, y todo esfuerzo habrá valido la pena mientras se hagan las cosas con amor. ¿Lo creen ustedes?

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18 Comments

  • Reply Florsilvestre agosto 24, 2020 at 1:46 pm

    Muchas veces la decisión de emigrar se activa cuando somos padres y queremos buscar un mejor futuro para nuestros peques!!! Una complementa a la otra

  • Reply Gaby agosto 24, 2020 at 1:48 pm

    Es cuando más sientes la necesidad de una tribu pero en definitiva te hace crecer mucho

  • Reply Nadezda agosto 24, 2020 at 1:53 pm

    Claro, cuando somos mamás necesitamos tribu, necesitamos compañía, apoyo y cuando estas en otro país no vas a encontrar al principio todo lo que necesitas.

  • Reply Gi agosto 24, 2020 at 1:58 pm

    No debe ser nada fácil, pero la satisfacción de haberlo logrado y de cada día seguir luchando es UNICA y especial. Adelante! Me encantó este escrito!

  • Reply Carla Sánchez agosto 24, 2020 at 1:59 pm

    Con amor todo es posible ❤️ que hermoso post, eres una grandiosa madre 🙏

  • Reply Yulissa agosto 24, 2020 at 2:12 pm

    Emigrar con hijos es una experiencia retadora, pero no es imposible lograr los objetivos. Nuestros hijos nos dan la fuerza necesaria 🙌🏻

  • Reply Ivone agosto 24, 2020 at 2:24 pm

    Me pudo encantar leerte, nuestros hijos nos impulsan y dan esa fuerza necesaria

  • Reply Luisana agosto 24, 2020 at 2:31 pm

    Emigre con 3 hijos de 5,3 y 1 año, descubrí en mi una cantidad de virtudes y fortalezas que no sabía que tenía! Fácil no fue! Ya han pasado 7 años y ha sido la mejor decisión de nuestras vidas

  • Reply Andrea agosto 24, 2020 at 2:35 pm

    Buena reflexión! Emigrar me hizo crecer y ser mamá alejada de mi Tribu tbn, pero confieso me que gusta hacer las cosas a mi manera y es una ventaja de ser mamá emigrante

  • Reply Gabriela agosto 24, 2020 at 3:15 pm

    Emigrar simplemente es un gran reto y con hijos más aún … ellos nos llenan de fuerza para vencer los nuevos retos… y juntos crecemos y aprendemos a ser mejores para nuestras familias 🤗

  • Reply Maria Paola Sierra agosto 24, 2020 at 3:17 pm

    Al saber que todo lo que hacíamos era por el bienestar de mi pequeña, tomamos la decisión sin pensarlo 2 veces. Y sí que fue una gran decisión

  • Reply Johannes Ruiz agosto 24, 2020 at 3:31 pm

    Creo que emigrar nos hace crecer en todos los sentidos!

  • Reply Anne Marie Leon agosto 24, 2020 at 3:38 pm

    Me encanta esa analogía que haces entre emigrar y ser mamá, no lo había pensado desde ese punto de vista!!!

  • Reply Charlotte agosto 24, 2020 at 3:43 pm

    Te admiro mucho! En tres ocasiones conideré emigrar por el bienestar mío y de mi hijo, pero nunca lo hice (y no sé si lo haga) porque para irme tengo que llevarme a mi hermano (que ya tiene familia) y a mi mamá que no quiere mover un pie de Venezuela. Te mando un abrazo enorme! Felicidades por tu valentía!

    • Reply Carla Kratochvill septiembre 6, 2020 at 9:04 pm

      Es una decisión MUY personal, no es fácil ni para quien se va, ni para el que se queda, pero yo también te admiro muchísimo.

  • Reply Marines agosto 24, 2020 at 8:14 pm

    Que lindo post! Emigrar con hijos es retador, pero es lo que te da la fuerza 🙏

  • Reply Shary agosto 25, 2020 at 10:02 pm

    He vivido las dos experiencias: ser madre y emigrar. Un aprendizaje como ese no se encuentra ni en la mejor escuela. La conexión con la familia más directa (esposo e hijos) es vital para enfrentar los nuevos retos. Coincido contigo, cuando uno se convierte en madre, la relación con nuestros padres cambia porque uno empieza a entender y a valorar lo que ellos han hecho por nosotros.

    • Reply Carla Kratochvill septiembre 6, 2020 at 9:03 pm

      Gracias por tan valiosa experiencia. Un abrazo.

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