Migración

Madre resiliente, inmigrante luchadora

Muchas veces he contado la gracia -y a veces también incomodidad- que me causaba que algunos amigos o conocidos, cuando se enteraban de que íbamos a emigrar, me dijeran que por lo menos yo no me iba sola y que estando con mi esposo todo sería más llevadero.

Casi dos años después de haber dado el paso, yo les cambiaría esa frase por algo como “al menos eres mamá y sabrás cómo llevar adelante el proceso”.

Y es que ahora que me pongo a pensar, algo vital para mí en este proceso ha sido la exacerbación de esa capacidad de resiliencia que brota de uno cuando se convierte en madre. Y sí, quienes me conocen y saben de mi historia de vida, siempre me definen como una persona resiliente, pero aunque es un término muy utilizado actualmente, muchos desconocen su significado, así que aprovecharé de contarles un poco sobre esto porque creo ciegamente en que todas las madres tenemos esta capacidad más desarrollada que el resto de la humanidad, y que en el caso de las madres migrantes es vital para sobrellevar el proceso migratorio.

El término resiliencia viene del latín “resilio” o “resalire” que significa volver atrás, resaltar, rebotar, volver a comenzar o recomenzar, y con el tiempo se ha ido modificando su significado original hasta ser tratada en estos tiempos desde la psicología positiva, en la que muchos especialistas se han enfocado en el término basándose en el uso de esta palabra en áreas como la física y la química, en las que la resiliencia se usa para describir la capacidad del acero de recuperar su forma original pese a las deformaciones que reciba por entes externos. Sobre toda esta parte teórica podrán encontrar miles de artículos y libros disponibles incluso en la red, pero quiero hacer especial énfasis en esta cualidad del ser humano que a veces pasa desapercibida entre las mamás.

Creo que las mamás somos resilientes por naturaleza, viéndolo incluso desde el punto más primitivo, que nuestros cuerpos se deforman con el embarazo y vuelven a su forma normal después del parto, e incluso nos sobreponemos al dolor y volvemos a nuestras rutinas físicas después de este momento, confiando en que nuestro cuerpo se sobrepondrá y nosotras seguiremos teniendo una vida normal.

¿Alguna vez has pensado en qué es lo que hace que una mamá no se desplome después de pasar días y noches sin dormir bien por atender a sus hijos? ¿O cómo es que es posible que una mujer tenga la capacidad de sacar sola adelante a sus hijos? ¿de trabajar de Sol a sombra y luego llegar a resolver mil cosas de todos en casa? ¿de bajar fiebres a media noche aunque su agotamiento le había hecho llorar escondida en el baño aquella noche? Pues por ahí hablarán de amor, pero yo estoy convencida que tiene mucho que ver con la resiliencia.

Porque sí, uno ama a sus hijos incondicionalmente, pero también es un ser humano como cualquier otro, pero capaz de poner esas necesidades de lado (así sea momentáneamente) para atender a los hijos cuando ellos nos necesitan, que es prácticamente todo el tiempo.

Creo que las mamás somos resilientes por naturaleza, viéndolo incluso desde el punto más primitivo, que nuestros cuerpos se deforman con el embarazo y vuelven a su forma normal después del parto, e incluso nos sobreponemos al dolor y volvemos a nuestras rutinas físicas después de este momento, confiando en que nuestro cuerpo se sobrepondrá y nosotras seguiremos teniendo una vida normal. Es decir, uno como mamá no va por la vida diciendo que no ejercicio más nunca porque se le podían salir los puntos de la cesárea que le hicieron hace cinco años. Por el contrario, a los pocos días nos sentíamos inútiles por no poder hacer con normalidad todas las actividades a las que estábamos acostumbradas.

Imagen cortesía de @patri_psicologa

La cosa con la migración viene porque el proceso no es fácil, y quien te diga que sí, te está mintiendo. No hablo de que nadie te obliga a hacerlo, ni que tienes que ver todo maravilloso en el nuevo lugar, sino que  adaptarse al nuevo espacio es necesario como en todos los aspectos de la vida, pero en la mayoría de los casos eso no pasa de la noche a la mañana, y cuando volver a casa no es una opción viable, entonces que te guste tu nuevo hogar entonces es casi impositivo y eso puede empeorar el proceso de adaptación.

Cuando eres mamá y emigras, ahí están los hijos y entonces no sólo ves por ti sino por ellos. Sí, que está el esposo (en algunos casos) pero en su cabeza están pasando mil cosas más que a veces no están pegadas tanto al proceso emocional, y entonces simplemente se tiene que adaptar para sacar económicamente a la familia. Pero la mujer no, uno se pregunta si es el lugar es para uno, pero también se preguntas si es el lugar para que ellos, los hijos, tengan una vida normal. Y cuando la respuesta es sí, entonces dejas de cuestionarte esas cosas que por alguna razón tanto te incomodan a ti y empiezas a ser resiliente, y soportas el clima extremo, la mala cara que en algún momento puede que te haga un vecino o un empleado de banco porque eres extranjero, empiezas a meterte en el papel de que ya eres más de aquí que de allá.

Con todo esto no quiero decir que ser mamá es un requisito para emigrar, o que esto asegurará el éxito del proceso migratorio, pero sí estoy convencida por experiencia propia que esa capacidad de resiliencia (que no es exclusivo de las mujeres) hace que el proceso sea más llevadero y exitoso. Que tirar la toalla no sea una opción, porque vemos la vida desde otro ángulo y eso si bien nos hace ser un poco más flexibles, también nos hace mucho más fuertes.

Emigrar es un choque así lo hayas planeado por años. Desprenderte de lo todo lo que conoces es como cuando niño toca despedirse de una mascota, pero es la resiliencia lo que te hace avanzar, aprender, adaptarse y ser mejor cada vez más. Por eso si me preguntas, cada día más me considero una madre resiliente, una inmigrante luchadora por alcanzar lo que quieres sin detenerse en las heridas que nos ha dejado el camino.

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21 Comments

  • Reply Ama mayo 28, 2019 at 1:49 pm

    Gracias por compartir. Por suerte tuve fui una mujer inmigrante antes de ser mamá

    • Reply Carla Kratochvill mayo 30, 2019 at 7:38 am

      Buena experiencia también.

  • Reply Myrah Duque mayo 28, 2019 at 1:55 pm

    Emigrar es un tema dificil. No es facil dejar tus amistades, actividades, familiares. Pero tambien debemos ver el lad positivo. Mi familia llego a USA en los 1960’s y ue la mejor decision.

    • Reply Carla Kratochvill mayo 30, 2019 at 7:37 am

      Por supuesto, siempre hay que ver lo positivo, no digo lo contrario. A lo que me refiero es que ser mamá, en mi caso, ha sido un plus para integrarme con la sociedad y llevar una vida normal en este nuevo lugar con el que estoy muy agradecida, y me siento totalmente enamorada.

  • Reply Ivonne, de preguntamama.com mayo 28, 2019 at 1:58 pm

    «Las madres somos resilentes por naturaleza» Me quedo con esa magnífica reflexión. Muchas gracias 🙂

    • Reply Carla Kratochvill mayo 30, 2019 at 7:36 am

      Así lo creo. Nuestras propias madres son el mejor ejemplo.

  • Reply @mamaversatil mayo 28, 2019 at 2:07 pm

    Me realizado ese tipo de preguntas una y otra vez y créeme que siempre llego a la misma conclusión somos mujeres y somos mamás de allí viene toda la fuerza ❤️

    • Reply Carla Kratochvill mayo 30, 2019 at 7:35 am

      Instinto natural, nacimos con eso.

  • Reply Lina mayo 28, 2019 at 2:08 pm

    Me encanto tu post mi hermosa ❤️

  • Reply Pilar mayo 28, 2019 at 2:13 pm

    Si que el emigrar es un choque enorme. Y en mi caso te confieso que prefiero haberlo hecho antes de tener niños… así yo ya me adaptaba a estos cambios y para algún futuro cambio de país ya pase por esto y puedo ser más soporte a mis niños 😍😍

    • Reply Carla Kratochvill mayo 30, 2019 at 7:35 am

      Muy buen punto también. En mi caso, cuando lo pienso, sé que muchas cosas habrían sido diferentes, pero siendo mamá he afrontado muchos miedos que sin esta responsabilidad me hubiesen detenido.

  • Reply Mireille mayo 28, 2019 at 2:15 pm

    Totalmente de acuerdo contigo. Definitivamente cuando nos convertimos en madre somos capaz de cualquier cosa por y para nuestros hij@s. Sacamos fuerza (física y emocional) para cumplir con las necesidades de cada día sin importar las circunstancias.

    • Reply Carla Kratochvill mayo 30, 2019 at 7:34 am

      La fuerza que nos inyecta el amor.

  • Reply CarlaSanchez.Oficial mayo 28, 2019 at 2:25 pm

    Qué valioso todo lo que has escrito, sin duda alguna emigrar es un proceso para el cual quizás nunca estamos preparados, no es fácil ni mucho menos sencillo, y la maternidad por su parte es la experiencia más hermosa que puede existir pero tampoco es una tarea sencilla y pasamos por muchas cosas durante esa aventura que nos lleva a convertirnos en mamás

    • Reply Carla Kratochvill mayo 30, 2019 at 7:33 am

      ¡Así es! Emigrar, como ser mamá, no es para todo el mundo.

  • Reply Lia Rodriguez mayo 28, 2019 at 2:27 pm

    Excelente Post Carla y muy de acuerdo todo cambia cuando nos convertimos en madres a mi me pasó en otro país lejos de mi familia no es fácil pero allí vamos con todo 😘

    • Reply Carla Kratochvill mayo 30, 2019 at 7:32 am

      Así es, le das más valor a unas cosas y menos a otras. La maternidad enseña tanto que sin imaginarlo te prepara para este tipo de experiencias.

  • Reply Paulis mayo 28, 2019 at 2:59 pm

    Emigrar siempre es difícil. Las mamás realmente tenemos tanto amor que ayudamos a la adaptación y responsabilidades a nuestro cargo. Ánimo y amor, con eso se puede todo

    • Reply Carla Kratochvill mayo 30, 2019 at 7:32 am

      Así es, el amor nos da una energía increíble para enfrentarnos a todo.

  • Reply Johannes Ruiz Mimitos de Mamá mayo 30, 2019 at 1:41 pm

    Yo también emigré siendo madres, con hijos en edades bastante complicadas para adaptarse fácilmente, sin embargo pudimos llevarlo bien, juntos, con ilusión y con muchas ganas.
    Todo sucede mejor cuando te abres a que todo vaya fluyendo, sin presionar o intentar acelerar las cosas, sin agobios. Todo tiene su para qué y su momento y hay que vivirlo en intensidad para que sea provechoso.
    Ellos son nuestro chute de energía!

    • Reply Carla Kratochvill junio 4, 2019 at 9:27 am

      Así es. Ellos nos inyectan la adrenalina que necesitamos para salir adelante.

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