Maternidad

Los aprendizajes de la pandemia

Podríamos estar todo el tiempo quejándonos de estar encerrados, de los proyectos que se cayeron, de la falta que nos hace el contacto con los demás, ó podríamos mejor ver todo lo que nos puede hacer crecer la adversidad. Después de todo, es de las crisis que surgen las grandes soluciones.

La situación actual del mundo, es sin duda un tiempo difícil para todos. La incertidumbre de no saber qué va a pasar, la pérdida de los empleos para muchos, el reencontrarse en casa, la sobrecarga de información sobre lo que ocurre y además lidiar con la indiferencia de algunos, puede resultar muy agobiante.

Y aunque todos estamos montados en el mismo barco, pero en distintos camarotes, debo confesar que a mí particularmente, esta cuarentena me deja grandes enseñanzas.

Sí, yo soy de las que no quiere que nada vuelva a ser como antes, porque este tiempo me ha llevado a descubrir unas cuantas cosas que estaba pidiendo a gritos sin saber exactamente qué era lo que quería, como tiempo de calidad en familia por ejemplo; y creo que ha sido mucha más la gente que entendió uno de los grandes mensajes, “no importa cuánto tengas al final el dinero, lo material, eso de lo que muchos ahora presumen, no te salvará llegada la hora de partir”. Cuando llega el momento, todos somos iguales. Así que si, yo creo que nada debe ser como antes porque este tiempo nos debe haber hecho crecer, entonces ahora todo debe ser mejor.

Desde que cumplimos los primeros 30 días de cuarentena lo pensaba, (ahora ya tenemos más de 100 días en casa y por voluntad propia), este tiempo más que quitarnos cosas, nos había otorgado un gran aprendizaje, y pensé que tal vez era bueno compartirlo con ustedes, que forman parte de mi tribu y han sido un apoyo enorme desde que soy mamá.

10 cosas importantes que he aprendido de la cuarentena

  • El tiempo es hoy. Cuando empezó todo y empezamos a ver cómo los países se iban apagando, como ya no había vuelos para que mis padres vinieran y como nos íbamos aislando, empecé a luchar contra mi ansiedad. Sin embargo, hubo dos cosas que me hicieron volver a la calma; una fue entender que mis hijas me necesitaban bien, y la otra, que no había tiempo más valioso que el presente.
    Nosotros teníamos mil planes, una remodelación en curso y de la nada nos quedamos sin contratistas y posteriormente sin dinero. Toda la angustia, la falta de aire, las palpitaciones se fueron cuando entendí que lo importante realmente es disfrutar de lo que tengo hoy, así sea a mis hijas riendo dentro de casa y no en un parque, un café con mis papás a través de una video llamada o una noche de pareja en un cine improvisado en casa.
  • Todos necesitamos un stop. Antes de esto vivíamos en una continua corredera, muchas veces innecesaria porque había que cumplir horarios, rutinas, había que cubrir unas expectativas sociales y participar en un montón de cosas que a veces nos iban restando tiempo para nosotros mismos, para cultivar la familia y terminábamos convirtiéndonos en padres y parejas de 4 horas al día, o menos.
    Era como ser robots, todo un sistema montado alrededor de nosotros en el que se crecía para afuera pero muy poco para adentro, y la cuarentena no hizo más que simplemente detenernos y mandarnos a lo que “supuestamente” todos añorábamos o por lo que trabajábamos, nos refugiaron en nuestro hogar.
    Ahora valoro muchísimo más el tiempo compartido con las niñas, con mi esposo, las videoconferencias con la familia y los amigos, el tiempo extra para dormir y los minutos que cada día me tomo para practicar el silencio y conectarme conmigo sin tener que pensar en que tengo que salir corriendo porque voy a perder el autobús.
    ¿Y saben qué más? Disfruto un montón cocinar y comer lo que he cocinado para nosotros, porque ahora tengo el tiempo necesario para hacerlo.
  • ­Para estar presentes no necesariamente hay que estar físicamente cerca. Mis padres se habían vuelto unos tercos en enseñarme este tema, pero después de que vinieron a visitarnos para mi había sido como que lo importante era lo que vivíamos mientras estábamos juntos físicamente y ahora he aprendido que estaba equivocada. Mis padres estuvieron presentes durante mi embarazo y yo no me di cuenta; estuvieron también presentes durante el nacimiento de Shanti, en el momento en el que nos entregaron las llaves de nuestra casa, estuvieron ahí conmigo cuando dijeron que no se podría salir más y han disfrutado con nosotros este nuevo estatus y a esta nueva nieta que le hemos dado.
    Entendí todo esto el día que nos dimos cuenta de que nuestra recién nacida sonreía cuando les escuchaba la voz. Una bebe de apenas 3 semanas, abría los ojos o sonreía al escuchar la voz de sus abuelos que están a cientos de kilómetros de nosotros. Entonces, ¿no estaban ellos aquí con nosotros? Creo que sí.
    Igualmente nos ha pasado con otros amigos y familiares, hemos estado físicamente solos los 4, pero grandes amigos y parte de la familia nos han acompañado en esta aventura y han estado allí para apoyarnos u orientarnos cuando tenemos dudas.
  • Los niños son sumamente adaptables. Sára tenía unas rutinas que diferenciaba muy bien. Tal vez no iba al cole unos días, pero esos días estaban llenos de actividades, salidas, clases extras, etc. Cuando se anunció la cuarentena estábamos viviendo en un hotel, y ya mi esposo estaba seguro de que la casa no estaría lista por completa a corto plazo como lo habíamos planificado, así que tendríamos que mudarnos y convertir nuestra habitación en sala de juegos, comedor, oficina, dormitorio y área recreativa para todos.
    Fue como lanzarnos al agua con un voto de fe, y ahí Sara nos enseñó cuán adaptable puede ser un niño. Durante un mes, nunca pidió ir a la calle, algunas veces dijo que quería hablar con sus amigos porque los extrañaba y así lo hicimos, otras dijo que le gustaría ir al parque pero cuando no nos diera miedo a ninguno, pero jamás una pataleta, o un “mamá estoy aburrida”, todos los días para ella han sido una nueva aventura.
  • Las rutinas son buenas, siempre y cuando puedan romperse de vez en cuando; entonces creemos más en los hábitos. No saber cuando volveríamos a la normalidad que conocíamos, nos hizo pensar que destruir las rutinas con las horas de comida y de dormir, podía ser perjudicial para todos. Las primeras tres semanas fue una locura, mi esposo despertándose 15 minutos antes de iniciar su jornada laboral, las niñas a veces dormían hasta medio día, dos comidas al día, etc.
    Un día, casi sin pensarlo, empezamos a crear hábitos, ahora desayunamos, almorzamos y cenamos, varias veces merendamos, todas las noches antes de dormir Sára y yo conversamos sobre lo que hemos hecho en el día y lo que le gustaría aprender o hacer al día siguiente; mi esposo y yo podemos ver televisión o tener una cena tranquila después de que las niñas se duerman. Y sí, hay días en lo que puede que él simplemente despierte y se ponga a trabajar inmediatamente, como hay otros en los que la hora de almuerzo es para jugar pelota o caminar alrededor de nuestra calle.
  • La mayor parte del tiempo las respuestas están frente a ti. El instinto debe siempre prevalecer. ¿Qué hay que hacer? Simplemente seguir tu corazón.
    En nuestro caso ya que han flexibilizado las medidas, nosotros hemos decidido seguir a resguardo. Es lo que nuestro instinto de padres nos dice y es lo que hemos decidido seguir.
    Cada familia, cada individuo, sabrá lo que es mejor para él y su familia. Eso no es discutible, ni debe hacerte sentir mal en comparación a lo que los demás han decidido.
  • El agradecimiento atrae cosas buenas. Cada mañana cuando me levanto agradezco cada una de las cosas que veo frente a mí. Cada noche cuando estoy a punto de dormir hago lo mismo, y esto también me ha hecho conectarme con una energía muy bonita, porque me hace entender lo afortunada que soy de tener lo que tengo, mucho o poco, pero que me hace feliz.
  • Los pequeños detalles son valiosos. Pocas veces en mi vida pude detenerme a ver la lluvia caer y todo lo que eso conlleva. La florecita que sale casi sin querer de una pared vieja, los pajaritos revoloteando por el aire, cómo los árboles van cambiando de color, ese abrazo espontaneo de mi esposo o los cariños que mis hijas nos hacen solo porque sí, todo eso es parte de la vida, de la evolución, de cómo podemos ser una mejor versión de nosotros mismos. Solo hay que prestar atención.
  • Cada día es una nueva oportunidad para reinventarse. Finalmente he entendido que cada día es un nueva oportunidad para reinventarnos y para crecer o evolucionar en cada uno de los aspectos de nuestra vida. En esta experiencia, cada día nos ha dejado un nuevo aprendizaje, y la posibilidad infinita de reinventarnos en todo sentido.
  • Ser feliz es una decisión. Y creo que esto perdería sentido si explicara el por qué.

Y tú, ¿Qué has aprendido de la cuarentena?

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8 Comments

  • Reply Carla Sánchez junio 16, 2020 at 1:50 pm

    Que maravillosos aprendizajes, realmente me encantó leerte. Ciertamente, mi favorita, la decisión de ser felices. Esta conlleva todas las demás ❤️

  • Reply Maria Paola Sierra junio 16, 2020 at 1:57 pm

    Una de las cosas que más me ha sorprendido a mi, es ver a mi bebe tan adaptable y entendida, realmente me ha modelado su ejemplo 😍😘

  • Reply @mamaversatil junio 16, 2020 at 2:33 pm

    Yo me quedo con los detalles cotidianos, que nos ponen la vida más bonito y que nos recuerdan lo afortunado que somos

  • Reply Pilar junio 16, 2020 at 2:33 pm

    Me encanta todo lo que resaltaste como aprendizajes y que cierto es! Al final es lo que siempre digo: agradecer y estar en el aquí y ahora 😍😍😍

  • Reply Johannes Ruiz junio 16, 2020 at 3:31 pm

    Amé esa foto de Sara! Muy buen listado de aprendizajes, nosotros disfrutamos mucho juntos, sin prisas y la verdad, ha fortalecido nuestra relación de familia

  • Reply Linda Del Grego junio 16, 2020 at 3:45 pm

    Genial, me encanta leer como y todos damos por hecho que esto termino y ahora solo queda lo positivo
    Muy buenos todos

  • Reply Marines junio 16, 2020 at 5:22 pm

    Me encanto! Ufff sin duda la cuarentena nos ha dejado mucho! El tiempo es Hoy 👏🏻👏🏻👏🏻 Los niños os se adaptan 😉 la cercania fisica no es todo…. gracias por pinerlo asi de claro!!

  • Reply Maria F Urrutia junio 16, 2020 at 5:25 pm

    Qué Bella Sára haciendo el ARCOIRIS! Y sí, definitivamente, esta cuarentena ha traído muchas cosas, aunque no para todas las familias ha sido tan buena (me refiero a casos extremos, no a qué la gente sea pesimista). Así que hay que agradecer todos los días que para uno sí lo ha sido. Me encantan que hayan sabido aprovechar este momento en familia.

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