Migración

La migración me hizo más creyente, no más religiosa

En mi cuenta de Instragram siempre escribo sobre la importancia de inculcar la fe como un valor para nuestros peques, y me atrevo ahora a contarles por qué.

Si yo hago una revisión profunda de mí ser, la verdad es que nunca he sido una persona a la que le guste ir mucho a la Iglesia, pero lo que sí he tenido es una gran conexión con esa energía universal que yo llamo Dios y la Virgen, en distintas etapas de mi vida.

Emigrar hizo que me diera cuenta de ello, y además de eso me hizo una mujer mucho más creyente desde el punto de vista de fe, no de religiosidad.

Pero, ¿Con qué se come eso? Pues bien, les cuento que cuando llegamos a Hungría, hubo muchos días en los que me sentía perdida por distintas situaciones que ocurrieron a la vez del proceso migratorio e hicieron todo un poco más difícil, y el lugar en el que estábamos no me daba ni un poquito de paz, así que para mí se convirtió en algo vital y necesario, encontrar un lugar en el que pudiera conectar con esa energía que necesitaba para lograr mi centro.

Así fue que empecé a caminar por mi ciudad hasta que un día llegué a una Iglesia. No puedo decirles lo majestuoso del altar, pero eso no era lo que me maravillaba, era la paz que yo podía obtener en aquel lugar, en pleno centro de la ciudad, pero donde todo quedaba en silencio y quedaba solo yo meditando y alcanzando mi centro.

Después tuve unos días mucho más difíciles, y alguien apareció como caído del cielo y me habló de las misas en español que se daban cada domingo, en un pequeño espacio de una especie de hostal católico en mi ciudad, así que fuimos a ver y no puedo contarles en palabras cuánto lloré aquel día. Entré con una carga muy pesada y salí viendo como la vida me sonreía.

No sólo por la energía que pude conectar en aquel humilde lugar, sino por la forma en la que pude ver con fe que lograríamos todo lo que nos propondríamos.

No les mentiré, pero se volvió un ritual ir cada domingo a ese espacio que para mí era un escape, pero llegó un momento en el que no fue ya más cómodo, y ante ese incomodidad empecé a alejarme de la iglesia otra vez.

Resulta, que encontré otro lugar, en plena calle donde podía conectarme con mis creencias. Una Virgencita floreada a las afueras de una iglesia por la que pasamos casi todos los días. Allí no sólo conecto yo, sino que he hablado con Sára sobre creer en una energía superior.

Hace algunas semanas, un amigo no creyente me cuestionó sobre esto. “Tú estás imponiéndole a tu hija ser católica”, me dijo. Y mira que la verdad me sentí un poco incomoda con esto, porque no, yo no estoy imponiéndole una religión, estoy hablándole de lo que yo creo y cómo me conecto con ello.

Inculcar la fe no se trata de imponer una religión, se trata de hacernos más humanos y de enseñarle a nuestros hijos que creyendo se logran muchas cosas».

De mi propia inspiración

Es decir, yo soy católica, pero no me gusta el Papa o la forma de muchos sacerdotes. Sin embargo, tengo un gran amigo sacerdote que no sólo confirmó a mi esposo, nos casó, bautizó a nuestra hija, sino que también nos ha enseñado mucho de la Biblia a través de la vida misma en los momentos más difíciles de nuestra vida, y que nos ha conectado con la fe desde otra perspectiva.

Y me iré a un punto de vista más radical; siendo católica yo no creo en un Dios castigador de barba, sino en una energía creadora que puede ser tan intangible como el aire que respiramos.

¿A dónde voy con todo esto?  Simple, inculcar la fe no se trata de imponer una religión, se trata de hacernos más humanos y de enseñarle a nuestros hijos que creyendo se logran muchas cosas.

¿Creyendo en qué? En lo que ellos deseen creer, siempre y cuando no le hagan daño a nadie. Así que si el día de mañana, Sára que hoy pasa por la Virgencita y le muestra lo que lleva en la mano, o le cuenta cualquier cosa que para ella es importante, me dice que quiere ser budista o judía, o lo que a ella se le ocurra, pues mira, bien; creo que lo habré hecho bien, porque si algo nos ha dado la vida es el libre albedrío.

Recuerdo que durante un tiempo de mi vida fui muy creyente o esclava de aquellas cosas que me generaban temor, como el mal de ojo u otros males, pero cruzar el charco (como quien dice) me hizo cambiar mucho de opinión. Y aunque sí estoy segura que de que vuelan, vuelan, porque todos somos energía, también he entendido a través de la migración, que sólo sucede o atraemos eso en lo que creemos, lo que confiamos y lo que tenemos fe. Como dicen por ahí, a fin de cuentas al inocente Dios lo protege.

Puede que este post hoy no tenga mucho sentido para ti si no has emigrado, pero hay cosas que a veces simplemente me provoca escribir y de alguna manera estoy segura que alguna mamá en otro rincón del mundo, conecta con ello. El punto es que de alguna manera, siento que conectando con mi fe, encuentro mi paz y eso me permite ser siempre una mejor mamá, y por ende un mejor ser humano.

Y tú, ¿Cómo llevas tu fe?

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14 Comments

  • Reply Denise junio 25, 2019 at 1:41 pm

    Soy muy parecida a ti en la forma de pensar. Aunque fui bautizada, confirmada, me casé por la iglesia y bauticé a mis hijos… no soy una religiosa y fiel creyente de una iglesia como institución. Sin embargo, a mis chiquitos les he enseñado a rezar el padre nuestro antes de dormir y a tomarse un momento para dar gracias por aquello que les haya gustado del día… es como mi forma de acércalos a la religión. Y prefiero que sean ellos quienes decidan qué camino tomar. Por ahora les enseñamos a ser agradecidos.

    • Reply Carla Kratochvill junio 28, 2019 at 4:13 am

      Muy bonito eso querida. Igual por aquí bautizamos a nuestra hija, y lo haremos con los que vengan en el futuro. Sin embargo tocas un tema importante, que es el agradecimiento, y ese es otro de los valores que forjan seres HUMANOS.
      En cuanto a orar, sea un Padre Nuestro, un Ave María, o una oración que salga de nuestra propia inspiración, es una forma de conectarnos con Dios, pero también de conectarnos con lo que en realidad queremos o necesitamos, y a la vez también es una hermosa forma de dar gracias.
      Un abrazo.

  • Reply Carla junio 25, 2019 at 2:03 pm

    Tocaya, que buen post. No sabes cuánto me identifico con todo lo que escribiste hoy aquí. Yo soy como tú, no soy religiosa pero creo fielmente en Dios y la energía creadora y majestuosa de nuestro universo. Gracias por compartir esto hoy.

  • Reply Florsilvestre junio 25, 2019 at 2:04 pm

    A mi me parece súper importante inculcar la Fé y en nuestro caso emigrar nos ha hecho conectarnos más con Dios y con la forma en que obra en nuestras vidas!!!

    • Reply Carla Kratochvill junio 28, 2019 at 4:09 am

      ¡Qué bien! Para conectar con la energía suprema no hace falta una iglesia, solo hace falta creer.

  • Reply Johannes Ruiz Pitre junio 25, 2019 at 2:11 pm

    Creo que tienes mucha razón en lo de la fe y no la religiosidad. Además, emigrar nos hace confiar más en nosotros mismos, creer en nosotros y en que todo va a salir bien. A eso nos aferramos.
    Un abrazo enorme

    • Reply Carla Kratochvill junio 28, 2019 at 4:08 am

      Así es, nos aferramos a eso pero también aprendemos que de alguna manera somos del tamaño de la energía que nos mueve.

  • Reply @mamaversatil junio 25, 2019 at 2:13 pm

    Estoy totalmente de acuerdo contigo la fe no está ligada a ninguna religión, ni a ningún ideal, la fe tiene que ver con nosotros mismos, con eso momento de silencio, con eso momento de reflexión que nos impulsan a crecer

    • Reply Carla Kratochvill junio 28, 2019 at 4:08 am

      Así, la decisión de ligar la fe a determinada religión, ya es una cosa muy personal.

  • Reply Lía Rodríguez junio 25, 2019 at 2:15 pm

    Muy de acuerdo contigo! Desde que me tocó emigrar siento que estoy más cerca De Dios agradeciendo cada día y poniendo muchas de mis metas en sus manos

    • Reply Carla Kratochvill junio 28, 2019 at 4:07 am

      ¡Qué bonito!

  • Reply Ama junio 25, 2019 at 2:26 pm

    Yo no soy católica ni pienso serlo porque al igual que tu no comparto la filosofía de la iglesia pero consideró que hay que respetar las creencias de cada quien y si tú quieres inculcarle la fe a tus hijos de esa manera me parece bonito porque lo haces con la mejor intención. Me alegro que hayas conseguido un espacio que te desconecte y te transmita paz.

    • Reply Carla Kratochvill junio 28, 2019 at 4:07 am

      Se enseña la fe como valor, no como religión. Esa ha sido mi filosofía.

  • Reply Marines junio 25, 2019 at 4:40 pm

    Me pasó exactamente igual, amiga! Gracias por compartir tu vivencia 🙂

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