Migración

La desvirtualización de los abuelos.

Contra todo pronóstico médico y humano, llegaron los abuelos de visita y los deseos de mamá y bebé se convirtieron en realidad; los abuelos están jugando con Sára todos los días, por lo menos por una temporada.

Pero les confieso que el proceso no ha sido fácil, a pesar de que ella lo deseaba, los reconocía y los extrañaba, su cabecita no sabía bien cómo digerir el hecho de que sus amados abuelos estuvieran ahora tan cerca de ella después de tanto tiempo.

Que esto se diera además en plena etapa en la que su cerebro manda estímulos emocionales que ella apenas empieza a reconocer ha sido todo un tema. Entonces pasamos de la alegría absoluta a la sorpresa tan increíble, que produjo que incluso el sueño fuera motivo de disputa.

“Mami, pero y si cierro los ojos y no están más”, me dijo a los tres días del reencuentro ante los reiterados intentos de hacer siesta o dormir por las noches, y me dejó fría. -¿Cómo una niña de dos años y medio, puede entender que esto no es mentira si yo misma no me lo creo?- pensé.

“No hija tranquila, ellos estarán un tiempo más con nosotros. Todos necesitamos descansar para tener fuerzas y volver a jugar mañana”, le respondí sin titubear mientras la dormía en mi pecho. Ella me creyó, pero apenas abrió los ojos por la mañana gritó “¿Abuelo, Nana?”. Su sonrisa nos dijo todo cuando los escuchó responderle.

Pero ahora el proceso que envuelve a toda la familia pasa por esa etapa en la que definitivamente entendemos que estamos juntos por un tiempo de nuevo. Y si no es fácil para los adultos, imagínense para un niño que apenas empieza a vivir.

Pero aun así, es normal que muchas mamis me escriban preguntándome por qué la convivencia en el reencuentro suele convertirse en algo tan controversial. Intento explicárselos de la manera más simple; cuando emigramos salimos de casa siendo unas personas que ahora hemos dejado de ser. Y no quiero decir que nuestra esencia ha cambiado, pero sí las formas en la que ahora abordamos la vida y sus situaciones, e incluso cómo hacemos las cosas, mientras las rutinas de quienes se han quedado en el lugar de origen también han cambiado y pueden ahora resultar muy extrañas para nosotros. Pero de eso se trata la vida, de evolucionar.

En todo caso, este post es para comentarles cómo fue posible la desvirtualización de los abuelos. Esos que dejamos en Venezuela cuando Sára apenas tenía un año, y que desde entonces se acostumbró a ver solo por una pantalla.

Les confieso que por la condición de salud de mi mamá, en principio teníamos mucho miedo de decirle a Sára que vendrían y que luego pasara algo que les impidiera llegar. Así que manejamos con mucha mano izquierda el tema. “Hija, los abuelos están intentando venir a verte pero como hay muchos problemas y es largo el camino, puede que tarden un poco más de la cuenta”.

No sé si nos entendía, pero siempre salía con alguna respuesta que nosotros aceptábamos como que sí estaba entendiendo.

Después nos tocó involucrarla en todos los cambios que tuvimos que hacer en casa para recibirlos, entre ellos estuvo cambiar su cuna por una cama grande. Allí nos tocó venderle la idea que su cama grande era especial y mágica y por ende tendría que compartirla con su abuela.

Durante algunos días quiso dormir sola en su propio espacio, incluso se despidió de su cuna, e increíblemente el día que llegaron los abuelos a casa, una de las cosas que le dijo a su Nana fue que esa cama grande estaba para ellas dos aunque no acepta aun dormir con la abuela.

Dejarlos jugar incluso cuando se están rompiendo las rutinas a los que los tres estábamos acostumbrados en casa también ha sido importante. Eso les ha permitido afianzar más su conexión y a la niña sentir mucha más confianza con los abuelos para tal vez quedarse sola con ellos, mientras mamá y papá salen a pasear.

En este punto quiero hacer especial referencia, pues yo fui criada por mis abuelos maternos hasta los cuatro años de edad. Vivía con ellos en su casa, en otra ciudad donde mis padres me visitaban religiosamente los fines de semana. Evidentemente las condiciones de mis abuelos a nivel de salud eran óptimas, y eso nos permitía tener una vida como la de cualquier niño que crece sin limitaciones. Recuerdo mucho aquellos días, recuerdo también que algunas veces quería irme con mis padres a Caracas, pero amaba tanto estar al cuidado exclusivo de mis abuelos que la ciudad era una fiera que me apartaba de mi paz infantil.

Durante todo ese tiempo, mis abuelos se dedicaron a mi. En casa, mi abuela me enseñó a contar, los colores, las formas y las letras; mientras mi abuelo me enseñaba canciones, me leía historias y desataba mi imaginación con una cantidad de juegos que ponía a mi disposición. Con él aprendí a jugar dominó, memoria, armábamos las mejores ciudades de Lego (Y miren que en aquella época no existía el Lego Duplo), y dábamos largas caminatas por la tarde que culminaban en la orilla del malecón, cerca del Paseo de Macuto, viendo el atardecer.

Yo puedo decir que los mejores recuerdos de mi infancia los tengo con mis abuelos, y me hubiese encantado que mis hijos corrieran con la misma suerte. Pero la distancia hace de las suyas, así que ¿para qué enrollarme porque hoy no comió a la hora o se durmió una hora después?. Mi hija está construyendo sus propios recuerdos con sus abuelos y ese es un gran tesoro que le podemos regalar nosotros como padres.

Necesidades especiales

Nuestro caso ha sido particular en la desvirtualización de los abuelos, porque por la cámara sólo ves la cara de quién está del otro lado, y como muchos que me han leído antes ya saben, mi mamá tiene una condición de salud especial que la mantiene con movilidad bastante reducida.

Una cosa era explicarle a Sára que su abuela no se podía mover tanto como nos gustaría y otra era que era entendiera, pero nos atrevimos y mucho fue lo que hablamos con ella. Increíblemente Sára lo entendió y la ha aceptado con su condición sin titubear.

Cuando van a jugar le indica donde se tiene que sentar y antes de salir al colegio le dice “no inventes abuela, yo vengo pronto”. Integrarla a ella en ese proceso, la ha convertido incluso en una cuidadora de su abuelita porque entiende que si la abuela necesita ayuda, enseguida ella tiene que ir por alguno de nosotros.

En este punto también entendimos que a los niños hay que hacerlos sensibles con las personas con discapacidad. No es incómodo solo para el acompañante, sino incluso para el afectado que la gente los vea con sorpresa o descontento.

En nuestro caso particular, Sára ha corrido con la suerte de compartir con niños y personas especiales que hicieron que también ver a su abuela en una silla de ruedas (así no la vio ella nunca en Venezuela) no fuera algo extraordinario o extraño para ella, sino que por el contrario la respeta mucho más y trata de mantenerse atenta a los requerimientos que su abuela pueda tener.

En todo caso, el mejor consejo que como madre puedo dar en el proceso de desvirtualización de la familia es, sin duda, que nos dejemos llevar por el amor, por el cariño real que nos conecta y sobre todo por el respeto de los espacios y los procesos. Al final de los días, siempre la sangre llama y el amor prevalece.

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12 Comments

  • Reply Ama mayo 7, 2019 at 1:35 pm

    Gracias por compartir esta linda historia, importantísimo inculcar desde pequeños que todos somos seres humanos con sentimientos

    • Reply Carla Kratochvill mayo 9, 2019 at 10:43 am

      Gracias a ti por acompañarnos en este espacio.

  • Reply Denise mayo 7, 2019 at 1:44 pm

    Definitivamente un tema bastante difícil para quienes emigramos: los abuelos! Aunque es un tema complicado con niños, el hacerles entender que hay que tomar el tiempo para hablar por una cámara con ellos, también tiene sus cosas positivas. La era digital ha hecho que sintamos a seres queridos más cerca de nosotros. Recuerdo que en mi juventud me fui a vivir un año afuera y no existían las videollamadas. Sólo era por teléfono. Y definitivamente no era lo mismo

    • Reply Carla Kratochvill mayo 9, 2019 at 10:42 am

      Totalmente de acuerdo contigo. Yo también tuve la oportunidad de vivir fuera cuando no existían estas cosas y era muy raro.
      Sin embargo, desde pequeña me acostumbraron a hablar con mis seres queridos que no vivían cerca de nosotros para que siempre sintiera esa conexión con ellos a pesar de la distancia.

  • Reply CarlaSanchez.Oficial mayo 7, 2019 at 1:50 pm

    A veces pasan tantas cosas por sus cabecitas, qué importante es escucharlos y explicarles las cosas con amor y también aprender a respetarlos

    • Reply Carla Kratochvill mayo 9, 2019 at 10:41 am

      Diste en el clavo, no es sólo que ellos entiendan sino mostrarles siempre respeto.
      Saludos.

  • Reply Funtastic Mom mayo 7, 2019 at 1:58 pm

    ¡Qué belleza! De verdad que ellos entienden más de lo que creemos y cuando no entienden, observan, analizan y preguntan todo. Has hecho un excelente trabajo con este tema y qué lindo que se estén disfrutando tanto

    • Reply Carla Kratochvill mayo 9, 2019 at 10:40 am

      Gracias por tu comentario amiga. Me alegra saber que no voy por mal camino.

  • Reply Lina mayo 7, 2019 at 2:37 pm

    Ame tu post mi hermosa! Totalmente de acuerdo contigo y esa palabra desvirtúalizacion de los abuelos! 😍

    • Reply Carla Kratochvill mayo 9, 2019 at 10:39 am

      A veces no todos tenemos la suerte de estar cerca de la familia, por eso el tema de la tecnología y el acceso que los niños tienen a ella, me parece tan delicado.

  • Reply @mamaversatil mayo 7, 2019 at 4:20 pm

    Sin duda alguna los abuelos son pieza clave en la formación de cualquier niño, que rico que los tengas un rato contigo y que Sara los disfrute al máximo abrazos para todos

    • Reply Carla Kratochvill mayo 9, 2019 at 10:38 am

      Así es. Yo que tuve esa dicha de crecer con los míos entiendo la importancia de ese amor, que es muy diferente al de los padres.

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