Maternidad

La culpa: cuando mamá está fuera de servicio

Tengo días desaparecida repentinamente de las redes, y de alguna manera hasta ausentada de mi propia cotidianidad. Las últimas 72 horas, la mamá de esta casa se enfermó y le tocó dejar todo lo que había planeado, y hasta lo básico, a un lado porque simplemente no tenía ni fuerzas ni ánimo.

Cuatro días después, apenas y quiero sentarme en la computadora a escribir este post, pero no lo quería dejar pasar porque todavía lidio con la sensación. Y es que durante estas horas en cama, tengo que confesar que no me abandonaba ese sentimiento de culpa de dejar toda la carga de la casa y las niñas en los hombros de mi esposo, y pensé que no era la única que se había sentido así alguna vez, así que ¿por qué no compartirlo con la tribu?

Somos humanas

A ver, sí, yo soy la primera que vive diciendo que las mamás también somos humanas y tenemos derecho a cansarnos y a decir hoy no, pero es que más allá de quererlo o no, hay momentos en lo que no podemos decidir y simplemente nos toca parar.

Así me tocó a mí estos días, y aunque quería levantarme para ayudar a cocinar o atender a las niñas como ellas están acostumbradas, el cuerpo no me daba y ahí mismo venía la culpa.

“¿Culpa de dónde o culpa de qué?”, me preguntaría mi marido, el mismo que se ha convertido en una especie de maestro para mí los últimos años, para sopesar esas culpas que socialmente nos adherimos las mujeres sin sentido alguno, porque sí, nos han educado con la necesidad de nunca vernos o sentirnos frágiles.

La segunda noche de este malestar horrible, no sabía ni cómo decirle a mi esposo que lo que quería era que se sentara un minuto y me abrazara porque necesitaba más calor que el de las sábanas, y no era una cosa de confianza sino de la famosa culpa.

Se los cuento, porque en vez de decirle eso, que él supuso en una de esas, a mi se me ocurrió pedirle disculpas por no haberlo ayudado con las niñas mientras él atendía la casa y sus reuniones de trabajo con las dos muchachitas encima. Su respuesta con una sonrisa fue “No digas eso, ¿quién se quiere sentir mal?, esto es parte del proceso y salimos adelante, tienes que sentirte mejor porque no nos gusta verte así y punto”.

cuando nace un bebé le trae de regalo a las madres un saco de culpas que vamos desempolvando durante toda nuestra maternidad, y con esta experiencia aprendí que no era el bebé que lo traía, sino nosotras mismas de nuestras reglas sociales, de la forma en las que fuimos criadas.

La culpa ¿de dónde?

Yo me quedé como en el aire, no sé qué estaba esperando que me dijera pero en realidad ¿quién quiere sentirse mal?. Luego, esa misma noche mientras intentaba quedarme dormida pensaba en lo que él me había dicho, y en las muchas veces que mi mamá también se quedaba fuera de base porque yo pedía disculpas por haberme enfermado a media noche, y me dije no más.

¡Es verdad!, ¿por qué debería yo sentirme culpable de sentirme mal? Ó incluso sentirme de cualquier manera que tal vez no corresponda con la circunstancia que estamos viviendo en ese momento.

Lo cierto es que las mamás también nos enfermamos, y en tiempos en los que estamos viviendo puede ser muchísimo peor que lo que me pasó a mí, entonces ¿por qué tendría alguien que quisiera estar bien, sentirse mal por estar mal?. Y ahí es donde nos viene otra lluvia de realidad, aprender a delegar. E incluso dejar que las cosas fluyan con la energía del otro.

Qué aprendí de esto

Hoy pensaba en que la casa no se había caído, las niñas se habían mantenido vivas, alimentadas y limpias, todos habíamos comido a nuestra manera, y sí, tal vez mi marido no la tuvo fácil con la bebé haciendo sonidos a su lado por cada frase que él decía en sus reuniones de trabajo, pero salió adelante y eso más que hacerme sentir orgullosa, me hace sentir tranquila de saber que mi pareja es eso, un par, un compañero de equipo y no un adorno ante la sociedad.

Mucho escuchamos por ahí decir que cuando nace un bebé le trae de regalo a las madres un saco de culpas que vamos desempolvando durante toda nuestra maternidad, y con esta experiencia aprendí que no era el bebé que lo traía, sino nosotras mismas de nuestras reglas sociales, de la forma en las que fuimos criadas. Y eso no está mal, mal está sentirnos culpables por todo lo que hacemos o dejamos de hacer cuando nos volvemos madres.

Esta no es la primera vez que me toca a mí colgar las botas por unos días y dejarlo a él encargado de todo, así esté yo viendo desde el otro lado del salón, sólo que esta vez lo vi actuando con las dos niñas y conmigo misma, y entendí varias cosas que definitivamente les quise compartir.

  • ¡Adiós culpa! No es tu culpa sentirte mal de salud, ó incluso emocionalmente. Es una situación pasajera, y debes darte el tiempo de recuperarte.
  • Tu pareja está en la capacidad de asumir las responsabilidades que llevar normalmente en la casa. Y si no lo estuviera, no pasa nada por no barrer o lavar la ropa un día, e incluso que los niños coman comida de la calle en vez de hecha en casa.
  • Siéntete en la confianza de decir lo que estás sintiendo y cómo te sientes a tu pareja. A veces callar un malestar menor puede llevar a situaciones más graves.
  • Si no tienes pareja, busca ayuda en tu tribu de respaldo. Cuando el cuerpo pide que te detengas, no lo sobrecargues.
  • Delega. No es fácil, pero sí hay tareas que no pueden esperar, entonces trabaja de la mano con tus aliados en la crianza o incluso de terceros que puedan resolver la situación.
  • Si tienes compromisos personales o profesionales pautados que no pueden esperar, comunica tu situación tan pronto sea posible. No lo dejes para último minuto.
  • Descansar de la mejor manera posible es necesario para recuperarse de cualquier malestar. Aprovecha este momento para recargar tus baterías.
  • No te auto mediques. No sirve el “yo creo que tengo tal ó cual cosa”, la automedicación puede conllevar a situaciones de riesgo mayor para tu salud.
  • Bájale a las revoluciones de tus pensamientos, conéctate con algo que te genere paz como la música, la meditación, la visualización.
  • Agradece. El poder del agradecimiento es infinito y bien vale la pena practicarlo en todo momento.
  • Desconéctate de las redes y de todo aquello que pueda significar ruido mental.
  • Si los hijos preguntan, explícales de forma acorde a su edad lo que pasa, y aprovecha a su vez para hablarles sobre cómo evitar ciertas enfermedades típicas de las guarderías y colegios.
  • Hazte un chequeo médico al menos una vez al año (y esto es algo que sin duda yo empezaré a hacer).

Solo te invito a confiar más en el entorno, pues es en las crisis cuando sabemos dónde estamos parados y con qué contamos. Y si además has estado en esta situación, me encantaría leerte también. Aquí aprendemos todas.

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6 Comments

  • Reply Tere abril 19, 2021 at 1:54 pm

    Esto es tan real. Me pasa lo mismo cuando ya no puedo ma su necesito dormir y duermo pro 3 horas ( me siento culpable) como si no me mereciera descansar

  • Reply Paula abril 19, 2021 at 2:24 pm

    La culpa siempre nos acompaña… pero estas situaciones nos muestran que tenemos que aprender a soltar y a confiar.
    Los papás tienen igual responsabilidad por sus hijos y esta bien cuando no estamos bien, entregarles. De ambos lados, la maternidad y la paternidad se hace en equipo.

  • Reply Myrah Duque abril 19, 2021 at 3:14 pm

    Me parece que parte de ser madre. Nos preocupamos tanto por dar TODO que cuando no lo hacemos en algo, nos sentimos culpables.

  • Reply Mary De la Peña abril 19, 2021 at 3:23 pm

    Woaooo necesitaba leer esto 💖gracias si es verdad asumimos todo siempre y queremos que esté perfecto todo siempre y no siempre se puede… poco a poco vamos aprendiendo a ceder jeje es verdad siempre tan consciente Bella

  • Reply GABY abril 19, 2021 at 3:45 pm

    Es tan real y creo que es parte de ser mamá, queremos dar el 1000% y a veces no se puede. Que buen post. Debemos de dejae de sentirnos culpables y fluir más!!

  • Reply Anne Marie Leon abril 19, 2021 at 3:45 pm

    La culpa, ¿por qué será que le damos tanto protagonismo en nuestras vidas? Y ni hablar de la culpa incluso cuando tienes tiempo para descansar pero sientes que debes aprovechar cada minuto para trabajar o estar con los niños, excelente todas tus recomendaciones!

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