Maternidad

Espacio vital del postparto

El postparto, desde el preciso momento en el que te ponen a tu bebé en brazos, es un momento victorioso pero de recogimiento. Ese momento sagrado puede durar minutos o incluso semanas, porque es un momento de conexión único y real entre el nuevo bebé y los padres.

Hasta que fui mamá no entendí la importancia de darles espacio a los nuevos padres y al bebé, y aunque trataba de ser lo más breve posible en mis visitas, me parecía importante acercarme a los padres tan pronto como fuera posible después de ocurrido el nacimiento.

No lo veía como una imprudencia, sino como una forma de hacerles saber que ahí estaría por si me necesitaban, pero al convertirme en mamá entendí que no siempre era así.

Al nacer mi primera hija, entendí la importancia de ese momento íntimo, y aunque muchos se molestaron conmigo por romper con “la tradición familiar” de estar con todo el mundo en la clínica, el día del parto sólo acepté la visita de un reducido grupo.

Era nuestro momento y fue muy bonito. Más que eso, fue hermoso que en nuestro primer encuentro con Sára (post quirófano) estuvieran presentes abuelos biológicos y adoptivos, en un silencio amoroso con una luz tenue y un montón de recuerdos presentes, en los que yo concluyo que mis papás realmente entendieron que ya no éramos sus niñitos.

Fue un momento mágico, y nuestros padres y hermanos estuvieron allí para ver ese primer encuentro en el que nos convertíamos oficialmente en padres, sin interrupciones ni imprudencias de nadie.

El más alegre era mi papá que quería gritar a los 4 vientos que su nieta había nacido, y aunque él fue uno de los más le costó digerir la idea de que ese día estaríamos solo nosotros, sé que en el fondo también lo agradeció.

Crónica de un desastre anunciado

El segundo día sí que fue un desastre. Por la mañana estuvieron con nosotros algunos de nuestros amigos ayudándonos tanto a papá como a mí (por ejemplo a mí me ayudaron a bañarme, peinarme y vestirme), pero por la tarde se descontroló la situación y llegamos a recibir casi a 50 personas de manera simultánea.

Sé que no lo hacían por mal, pero mientras yo intentaba amamantar escuchaba una y otra opinión que no había pedido, y yo solo quería descansar y estar con mi bebé para alimentarla en paz. Estaba adolorida, cansada y conociendo a mi bebé con todos los nervios que eso puede suponer, y cuando no pude más pedí que sacarán a todo el mundo de la habitación y del pasillo. La hora de la visita había sido demasiado para mí.

El postparto, desde el preciso momento en el que te ponen a tu bebé en brazos, es un momento victorioso pero de recogimiento. Ese momento sagrado puede durar minutos o incluso semanas, porque es un momento de conexión único y real entre el nuevo bebé y los padres.

Ambas experiencias fueron igual de especiales, cada una a su manera y en su forma, y sin duda me dejaron grandes aprendizajes como ser humano y como mamá.

Una experiencia diferente

El segundo parto fue todo diferente.
Literal, nos tocó estar solos, lejos de la familia, pero apoyados en una estructura sólida de amigos que se acoplaron a nosotros en todo momento y cumplieron un rol esencial.

Unos se encargaron de Sára mientras papá y yo estábamos en el hospital recibiendo a Shantal, otros me llevaban la comida mientras papá se ocupaba de Sára, otra parte apoyó a mi esposo con la mudanza, y hasta una de nuestras grandes amigas hizo el papel de abuela presente para que yo no sintiera con tanta fuerza la ausencia física de mis padres.

Ambas experiencias fueron igual de especiales, cada una a su manera y en su forma, y sin duda me dejaron grandes aprendizajes como ser humano y como mamá.

En este segundo parto, estando en el extranjero y a las puertas de una pandemia, los protocolos fueron bastante diferentes a los que habrían sido normalmente. Sin embargo, el tiempo que compartí sola con la bebé fue tan único y especial que lo agradezco enormemente porque nos permitió conectarnos sin interrupciones.

No temas de los que otros dirán acerca de las decisiones que tomes

Así pasaba día y noche con mi segunda bebé, mientras estuvimos aisladas en el hospital, conectándonos y conociéndonos.

Espacio vital del postparto

Se habla de puerperio, pero yo no me refiero a eso. No es una recuperación del cuerpo nada más, sino el crecimiento que experimentamos las mujeres cuando nos convertimos en madre. Definitivamente sí, algo nos cambia en el cerebro y a veces puede chocar con la forma en la que estábamos acostumbradas a vivir.

Ese espacio o lapso de tiempo que puede que no tenga nombre, yo lo defino como espacio vital del postparto, y es ese tiempo que usas tú como mamá para reponerte ante el mundo, pero también para conocer a tu bebé y adaptarse el uno al otro. Y sí, papá también puede formar parte de ese momento.

Es por eso que, con el corazón en la mano, les recomiendo a las mamis que están por dar a luz o que acaban de tener a sus bebés, que sigan sus instintos; pero sobre todo querida mami, no temas de los que otros dirán acerca de las decisiones que tomes.

Si es tu deseo dar a luz con la compañía única de tu pareja o con todo el grupo familiar sólo tú corazón sabrá si es lo correcto, nadie puede juzgarte o hacerte sentir mal por ello.

La llegada de un ser humano al mundo es sagrada, y sólo su mamá sabe qué necesita ese bebé. Esa misma mamá necesita ser contenida, y de esa contención y apoyo depende mucho la estabilidad del hogar.

Decir en voz alta lo que siento

Ahora bien, llega el bebé y todo el mundo lo quiere conocer. ¿Y tú cómo te sientes al respecto? ¿Te han dicho alguna vez que está bien decir que por ahora no quieres visitas? ¿Te han dicho que es normal que te sientas incomoda porque no quieres que la gente te pida cargar a tu bebé? ¿O cuando vienen y lo tocan y tú te sientes invadida?

A mí no me lo habían dicho y me tocó asumirlo. Primero me sentía muy mal y sé que mi esposo se sentía peor que yo, pero lo hablamos y acordamos que no podíamos sentirnos mal nosotros por lo que pensaran los demás de lo que nosotros decidíamos sobre nuestros hijos.

Allí fue que entendí ese espacio vital y cuáles eran mis derechos en ese momento. Sólo las visitas, citas, reuniones u otros acontecimientos de la normalidad, están permitidas bajo tu completa autorización, pero sobre todo sobre tu deseo. Así que si por esos días sientes que no quieres hacer algo, o visitar a fulano o recibir a mengano, simplemente ¡no lo hagas!.

O si por el contrario lo que te provoca es eso, salir, tener reuniones y visitas, ¡házlo!. Te repito, sigue tu instinto, sólo tú eres responsable de sentirte bien con las decisiones que tomas, de decir en voz alta lo que sientes y lo que quieres.

No estás sola mamá.

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8 Comments

  • Reply Florsilvestre agosto 12, 2020 at 1:52 pm

    Siii es súper importante la etapa del postparto, seguir nuestros instintos, y hacerle ver a nuestras familia y amigos que es un momento de recogimiento y conexión!!!

  • Reply Carla Sánchez agosto 12, 2020 at 2:08 pm

    Muy interesante este post sobre el espacio vital del postparto. Escuchemos más a nuestro corazón que a las opiniones ajenas, siempre tomaremos la mejor decisión 🙏🏻💛

  • Reply Nadezda agosto 12, 2020 at 2:16 pm

    Que hermosa la etapa de postparto, y que conexión tan maravillosa que tenemos con nuestros hijitos.

  • Reply Maria F Urrutia agosto 12, 2020 at 2:37 pm

    Es un tema crucial y tan mala entendido hasta por parte de otras mamás que se supone deberían entender la importancia de la fusión Mamá-bebé, de recogimiento y de validación emocional. Somos todo hormonas, todo sensibilidad, todo amor, todo angustia… emociones contrapuestas y contradictorias que van mezclándose en un mismo espacio

  • Reply Denise agosto 12, 2020 at 2:41 pm

    Yo también tuve experiencias muy diferentes en los tres postpartos… pero dato curioso: nosotros siempre fuimos de los “raros” de la familia. Porque no queríamos a nadie celebrando con licor en la habitación de la clínica (cosa muy típica de un venezolano), les pedimos a la familia que trataran de ir por turnos para no tenerlos todos a la vez…… al principio recuerdo como muchos nos tildaron de locos, pero nosotros queríamos marcar nuestro espacios. Queríamos tener ese tiempo Pat a encontrarnos por primera vez con ese chiquito de la forma más natural posible…. y hoy en día, mi mamá por ejemplo me dice: hija definitivamente supiste decirle a todos cómo querían que se dieran las cosas y lo importante es que tuvieron su espacio privado como familia 🥰🥰

  • Reply Anne Marie Leon agosto 12, 2020 at 3:08 pm

    Me paso algo parecido, mi primer hijo nació en Venezuela, y los amigos se quedaron celebrando afuera del cuarto hasta quien sabe que hora, con la segunda, en otro país, pudimos conectar más con nuestro bebé, su hermanito, los abuelos y nosotros.

  • Reply Gabriela agosto 12, 2020 at 3:12 pm

    Si en medio de la Alegría y la celebración a veces las personas externas no miden la necesidad de intimidad con tu bebé… es un tiempo sagrado

  • Reply Johannes Ruiz Pitre agosto 12, 2020 at 3:27 pm

    Así es, muy acertadas tus palabras hacia lo que necesitamos en ese momento. Ojalá los que están alrededor lo entendieran.

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