Maternidad

Embarazada en el extranjero: de la ansiedad a la calma

“No soy la primera, ni la única, ni la última que estará en esta posición. No es mucho, es justo lo que puedo enfrentar. Yo puedo porque Dios está conmigo”, ha sido mi lema, mi mantra, lo que me he repetido día y noche desde el día que, sin imaginar que el resultado sería positivo, decidí hacerme una prueba casera de embarazo.

Sí, se los confieso; por mucho que deseaba un bebé desde hace un tiempo, quedé en shock cundo supe que el sueño se estaba haciendo realidad.

Cuatro días estuve sin poder decirle a mi esposo que estábamos esperando el bebé que tanto habíamos querido, más de media hora me llevó salir del baño después de ver el resultado, y todo gracias al pánico que explotó en mi cabeza.

Les cuento.

Yo, como muchos inmigrantes, en estos dos años que tengo lejos de mi país y de mi familia extendida, hace mucho tiempo había empezado a sufrir ataques de pánico y ansiedad sin una aparente razón, más que el estrés a lo desconocido y a estar lejos de casa, y justo ahí, cuando yo me sentía tan bien y se suponía que debía estar muy feliz, me explotó una crisis de ansiedad. Todo por no conocer cómo funcionaba el sistema de salud en este caso.

Así que bueno, lo primero fue llamar a alguien de mi confianza plena y tratar de buscar mi punto de paz tal como me lo había recomendado meses atrás mi terapista. Mi mamá y mi mejor amiga (ambas desde la distancia) me guiaron y acompañaron hasta que pude confirmar el embarazo y sentarme a hablar con el padre de la criatura.

Su alegría fue tan grande como las ganas que ambos teníamos de hacer crecer la familia, y eso me ayudó a disipar muchos de mis miedos. Sin embargo, los dos estábamos en desventaja con respecto al conocimiento del sistema de salud, totalmente diferente a lo que estábamos acostumbrados en nuestro país de origen, y enfrentar ese gran monstruo no ha sido una tarea fácil.

Pero más allá de contarles esto, con este post solo quería ponerlas un poco en contexto porque han sido muchas las mamis inmigrantes que me han escrito desde que hice público mi embarazo. Y créanme que a veces me han agarrado bajita, cuando me siento pérdida y solo quiero llorar por culpa de la distancia o de las hormonas.

Es por eso que estar embarazada en el extranjero, para mí ahora se convertirá en una herramienta de apoyo para otras madres en mi situación y para mí misma, porque he descubierto que hacemos una comunidad tan fuerte que es muy raro que compartiendo ideas y sentimientos con las personas correctas, uno se sienta sola.

No es que estar embarazada en el extranjero sea difícil, es igual a estar embarazadas en tu país de origen, solo que con otros retos que conlleva el proceso migratorio como tal, y que tal vez por el mismo proceso hormonal vemos magnificado.

Pero lo cierto es que esto no nos hace ser más especiales o delicadas para la sociedad, seguimos siendo quien en esencia somos, y por ende tenemos que poner nuestra mejor cara a lo que nos viene.

Yo no sé cómo lo han hecho otras mamis en otras latitudes, pero han sido muchísimas las que me han demostrado que es posible salir bien de un embarazo sin el apoyo familiar al que estábamos acostumbradas. Entonces deje de preguntarme ¿qué hago? Y empecé a hacer, y esto que les escribo de ahora en adelante, es lo que a mí me ha servido para controlar la ansiedad y no sumarle una carga mayor a los malestares normales de la gravidez.

Lo primero fue empezar a leer y preguntar cómo funcionan las cosas aquí. Ver que los médicos no son ni un poco parecidos a los médicos en Venezuela, que terminan convirtiéndose en tu familia, ha sido vital tanto para mi esposo como para mí. Bajarse de esa expectativa nos ha hecho incluso sentirnos más cómodos y confiados en lo que nos vendrá en el futuro.

¿Cómo nos hemos puesto en contexto? Pues preguntándole a nuestros amigos húngaros y expats que ya han pasado por esto, cómo han sido sus experiencias y qué podemos esperar.

Escuchar las experiencias de otros y compararlas, pero no poniéndonos a nosotros como protagonistas ha sido increíble. Pues como en todos lados, hay experiencias positivas y negativas, así como hay quien te dice que te compres un cochecito de 1000$ cuando eso es lo que ganas al mes, y al final te toca descubrir que no tienes que atender las expectativas de nadie, sino las tuyas propias.

Emigrar es desprenderse de muchas cosas y aferrarse a otras. Puedo decirles que mi esposo y yo nos hemos aferrado mucho más a nosotros mismos en este proceso, y nos hemos ido desprendiendo de muchos prejuicios y creencias para sentirnos un poco más cómodos.

Emocionalmente es muy difícil controlar a la madre. Sí, las hormonas se ponen como locas y yo les digo que he llorado hasta por ver un trajecito de invierno para bebés aunque le mío nacerá cuando esté entrando la primavera. Pero dejarme drenar cuando lo he considerado necesario, me ha ayudado mucho a tener un balance.

Nosotros además tenemos un plus, que es Sára, y durante las vacaciones que tuvo que pasar conmigo en casa encerrada mientras yo pasaba de vómitos a náuseas y diarreas en un mismo día no fue fácil. Pero explicarle a ella lo que estaba pasando, fue muy nutritivo en nuestro caso, pues ella desde el día uno supo tomar una posición de compañera y ayuda, y dependiendo de cómo ella me percibía decidía si jugar dentro de casa o en el jardín, lo que fue increíble para todos.

Involucrarla en las cosas del bebé ha hecho que los tres (hija, bebé y yo) formemos una especie de triángulo especial de complicidad y trabajo en equipo, que hace mucho más llevadera la situación.

Por ahora les puedo comentar que estamos aprendiendo a vivir como familia y como pareja, un día a la vez. Analizando lo que hace falta analizar, pero dejando pasar de largo todo aquello que nos resta o nos puede generar angustia. Y créanme que esta ha sido la forma de disfrutar mucho más mi embarazo.

Por último, puedo contarles que responder a las necesidades de mi cuerpo, escuchar qué necesita o cómo me puedo sentir más cómoda ha hecho la experiencia mucho más especial. Que un día un médico me dijo “ya tu sabes qué hacer, que ya has estado embarazada”, pero no amigo, ningún embarazo es igual al otro, para mi este ha sido súper molesto con los síntomas en comparación a mi primer embarazo, pero siendo todo tan distinto aquí, nos ha tocado escuchar a mi cuerpo, y seguir eso que las mamis tenemos tan bien desarrollado, el instinto.

Así que mamis, futuras mamis que se enfrentan a esto lejos de casa, acompañémonos en este camino, usemos las redes para hacernos más fuertes, para hacernos compañía, ¿y por qué no? Para darnos más seguridad y confianza porque al final todo estará bien.

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15 Comments

  • Reply Amaranta octubre 15, 2019 at 1:42 pm

    Yo también tuve mis twins fuera de mi país y claro que entramos en pánico por la incertidumbre y no saber qué esperar. Sobretodo si eres primeriza es un cambio muy radical. Pero gracias a las redes podemos encontrar apoyo en todas partes. Te va a ir muy bien y ya sabes que cuentas con todas las Cyber mamis que estamos regadas por el mundo!

    • Reply Carla Kratochvill octubre 16, 2019 at 1:01 pm

      Así es Ama. Las redes tienen que ser para unirnos, para informarnos y nutrirnos.
      Saludos

  • Reply @mamaversatil octubre 15, 2019 at 1:57 pm

    Me encantó eso de que emigrar es desprenderse pero también conocer cosas nuevas y aferrarse para sentirnos más “seguros”! Todo estará bien amiga te envío un abrazo

    • Reply Carla Kratochvill octubre 16, 2019 at 1:01 pm

      Ahí estoy yo pegadita a mi tribu. Un abrazo para ti también.

  • Reply Denise octubre 15, 2019 at 2:24 pm

    Por aquí otra futura mamá en el extranjero que pronto tendrá a su bebé en estas tierras. Pero la verdad es que no me he sentido sola, ni con temores. Más bien con mucha ilusión

    • Reply Carla Kratochvill octubre 16, 2019 at 1:00 pm

      ¡Qué bien Denise! Me alegra leer esto, y bueno ya tu tienes a tu equipo ahí preparado.

  • Reply Pilar octubre 15, 2019 at 2:45 pm

    Definitivamente el emigrar nos ayuda mucho para seguir creciendo. Es una experiencia llena de aprendizajes

    • Reply Carla Kratochvill octubre 16, 2019 at 12:59 pm

      Así es. Aprendizajes de vida como dicen por ahí.

  • Reply Stefany rolong octubre 15, 2019 at 3:21 pm

    Sin duda no es fácil pero tengo la teoría que cuando nos convertimos en mamá y hay vida en nosotros nos volvemos invencibles y superamos todo, si nos uniéramos y creáramos una red de apoyo entre todas lo seríamos aún más ❣️Alguien con quien hablar con quien desahogarnos 👏🏻👏🏻👏🏻

    • Reply Carla Kratochvill octubre 16, 2019 at 12:59 pm

      Esa es una de mis ideas Stefany, que nos unamos, que no nos sintamos solas en ningún momento.

  • Reply Andrea octubre 15, 2019 at 4:53 pm

    Aww felicidades Carlita! Te abrazo en la distancia y te digo que sí se puede! Yo tuve ayuda de mi mamá hasta que mis twins tuvieron 4 meses, pero después me tocó sola y lo logré!!! Una amiga con 3 niños nunca ha tenido ayuda y es la más guerrera del grupo! Estas haciendo bien informándote, llénate de fuerzas y no te hagas las mejores expectativas en muchas cosas, eso hace que cualquier cosita buena sea la maravilla para ti!

    • Reply Carla Kratochvill octubre 16, 2019 at 12:58 pm

      Gracias Andrea por tus recomendaciones. Nosotros hemos tomado esa posición, no esperar nada de nadie para que todo lo que pase no nos sorprenda de forma desagradable.
      Otro abrazo para ti.

  • Reply Marines octubre 15, 2019 at 9:10 pm

    ¡Gracias por compartir tu historia! Siempre es reconfortante sentir que no somos las únicas que pasamos por etapas difíciles y salimos adelante

    • Reply Carla Kratochvill octubre 16, 2019 at 12:57 pm

      Gracias por tus palabras Mari!

  • Reply Luisana febrero 25, 2020 at 2:50 pm

    Te acompaño amiga! Ningún embarazo igual al otro, ninguna experiencia igual de una mamá a otra… pero si tenemos algo en común… la maternidad

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