Maternidad

Ellos tienen que…ir a su ritmo

Es que ella ya debería hablar.

Él debería estar en una guardería para que no sea malcriado.

Esos niños deberían estar caminando y no cargados.

Sára debería ya decir palabras en ambos idiomas… mil veces y una más, esos son los comentarios que escuchamos las mamás a diario.

Y ojo, esto sólo no nos está pasando a las que decidimos quedarnos en casa criando a nuestros hijos -que además somos vistas como una especie de bicho raro-, también les pasa a quienes pasan 6, 8 o 12 horas en sus trabajos.

Siempre, siempre, pero siempre la gente, el externo, el que no está viviendo tu vida, tendrá algo que decir sobre las formas en la que tú o los demás hacen las cosas. Tristemente a nosotras las madres eso nos hace ruido en determinado momento, y si le prestamos mucha atención nos puede generar angustia.

Les cuento mi caso particular. Cuando vivíamos en Venezuela Sára decía algunas palabras con claridad, tal vez unas diez o quince, pero las decía; y a la semana de haber llegado a Hungría, Sára dejó de hablar y todas sus palabras se convirtieron en “eeeeehhh” y “aaaaaahhhhh”. No pasó mucho tiempo para que empezaran los comentarios de la familia que nos acogía, cosa con la que tanto su papá como yo no estábamos nada cómodos.

Comentarios como que si la niña debía ir a la guardería, que algo malo le pasaba porque había dejado de hablar, que si esto y aquello, y aunque yo no entendía claramente lo que decían, sabía que estaban presionando al papá de Sára por algo que en realidad no era un problema de nadie sino nuestro.

Un día la frustración de él pudo más que su capacidad de silencio y me contó todo lo que decían sus tíos sobre nuestra forma de crianza, y evidentemente mi primera reacción fue decirle “no le pares, ellos no saben cómo estamos criando nosotros a nuestra hija y no se tienen que meter”, pero los comentarios continuaron, y repito que aunque yo no entendía, ya el ambiente empezaba a hacerse pesado.

Un día muy triste, y desesperada de verdad, le dije a mi mamá que yo creía que le habíamos hecho algo malo a Sára, porque ella lloraba cuando los veía por Skype y no hablaba ni una de las cosas que decía estando en Caracas. Yo admito que como mamá dije “Sára ya debería estar hablando, ella tiene que hablar”. Y como diríamos nosotros, me cayó la locha. Mi mamá me dijo cosas que fueron bálsamo para mi alma, y que evidentemente calmaron mi angustia, empezando por ese famoso dicho de “hija, hagan lo que hagan siempre los van a criticar, así que no le paren”.

Después de entenderlo, de procesarlo y de ponernos de verdad el famoso traje de pingüinos para que todo nos resbalara, empezamos a aplicarlo. Sí señor, Sára no va al baño sola, ni avisa cuando va a hacer número 2 porque resulta que tiene 15 meses. No señora, Sára no va a la guardería porque sus papás decidieron que mamá la criaría y le daría pecho hasta los 2 años. No abuela, Sára no tiene por qué abrazarte ni besarte si no quiere.

Evidentemente las caras de shock no han sido normales, pero nuestra tranquilidad, eso sí que es normal, no tiene precio y mucho menos la tranquilidad de nuestra hija, porque como padres hemos decidido darle sus tiempos y espacios.

Querida mamá, tus hijos no tienen que hacer esto o aquello como lo hizo otro; tu hijo es un ser humano maravilloso y único como ningún otro, así que tendrá sus tiempos y estilos para hacer.

Querida mamá, no te hablo desde el “yo creo que”, sino desde lo que he aplicado –que ha sido lo correcto para nuestra familia-, un proceso que incluso me ha ayudado a conocerme mucho mejor a mí misma, a no ser tan dura juzgándome por mis actos, porque viendo a mi hija crecer entiendo que ella es un ser humano como cualquier otro, y que eso quiere decir que es diferente a los demás, y que por ende tiene que vivir sus procesos a su tiempo y a su manera.

Sí, a su tiempo y a su manera.

Ya no habla como antes

Bueno, resulta que Sára está empezando ahora a hablar nuevamente con 18 meses, y ahora ya no me preguntan si corre o camina, sino qué dice. Pues dice sus cosas, habla una especie de papiamento entre español, inglés y húngaro, que no entendemos sino ciertas cositas.

Pero, qué más le podemos pedir a una personita a quien le cambiamos todo su mundo de un día para otro cuando decidimos emigrar. Mi hija pasó de tener su casa entera para vivir en un cuarto de 6 metros cuadrados durante tres largos meses, dejó de tocar a sus amados abuelos y pasó solo a verlos por una pantalla, el idioma que escuchaba todos los días ahora solo lo escuchaba de mamá, que ahora también habla en otro idioma. Evidentemente sacamos cuentas, consultamos a los especialistas, y es verdad, ella no tiene ningún retraso en el habla, solo está poniendo en orden su cerebro.

Pero allí está la respuesta, los opinólogos (como los llamamos aquí por cariño) invierten mucho tiempo de sus vidas pensando por qué nuestros hijos no hacen lo mismo que otros niños, y al final terminan sembrando esa semillita en nuestros corazones que, a veces, termina llevándonos al camino de la frustración.

Ahora bien, lo realmente importante para nosotros como adultos en todo caso, sería entender que son niños, no robots y que debemos aprender a respetar los tiempos de sus procesos, ya que ellos no tienen la misma capacidad de adaptación que nosotros.

Evidentemente como padres también tenemos que aprender a leer todos los elementos de la ecuación, y si por ejemplo uno de nuestros hijos tiene tres años y no habla para nada, tal vez si deberíamos ir a un especialista para saber que está pasando.

Querida mamá, la próxima vez que te digas “mi hijo tiene que…” estudia bien todas las aristas que conlleva esa afirmación antes de sentirte frustrada, y de hacerles sentir frustrados a ellos. Recuerda que es una vida en formación, un cuerpo que se está educando para llegar a hacer algo similar o mejor de lo que somos nosotros ahora mismo; por eso mi invitación siempre será a no forzar, sino a ayudar a nuestros hijos a ser lo que ellos quieran ser.

Ellos tienen que ser lo que quieran ser. A nosotros simplemente nos toca darles herramientas y dejarlos ser.

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12 Comments

  • Reply CarlaSanchez.Oficial junio 27, 2019 at 1:36 pm

    Definitivamente qué importante es evitar las comparaciones, cada persona es diferente y sin duda alguna cada quien tiene su ritmo de aprendizaje y de evolución y debemos aprender a respetarlo

    • Reply Carla Kratochvill junio 28, 2019 at 4:06 am

      Así es, todos somos seres únicos.

  • Reply Gabriela Garcia junio 27, 2019 at 1:58 pm

    Totalmente de acuerdo con tu mamá! Y así es! Enseñamos a una generación que también podemos educar a nuestra forma respetando más y con amor los tiempos de nuestros hijos.

    • Reply Carla Kratochvill junio 28, 2019 at 4:05 am

      Educar desde el amor y el respeto es viable y necesario.

  • Reply Lorena junio 27, 2019 at 2:14 pm

    Estoy totalmente en sintonía! Debemos
    Comenzar a ser más empáticos y acompañarlos en sus procesos

    • Reply Carla Kratochvill junio 28, 2019 at 4:05 am

      Empatía. Yo agregaría esto al pensum escolar. ¡Cómo se nos facilitarían las cosas!

  • Reply Lina junio 27, 2019 at 3:03 pm

    Totalmente de acuerdo contigo mi hermosa! A veces no se pasa y es normal que queramos que ellos se adelanten a todo! Hasta que entendemos que deben ir a su ritmo

    • Reply Carla Kratochvill junio 28, 2019 at 4:04 am

      Mientras entendamos que cada niño debe ir a su ritmo, todo será más fácil y llevadero.

  • Reply Marines junio 27, 2019 at 3:37 pm

    Gracias por compartir tu historia! Tan caliente e inspiradora, amiga! Quienes emigramos te comprendemos muy bien y las que somos mamás, más aún. Un abrazo, y sigue guiándote por tu instinto. Un abrazo!

    • Reply Carla Kratochvill junio 28, 2019 at 4:03 am

      Gracias por tus palabras. Un abrazo para ti también.

  • Reply Johannes Ruiz Mimitos de Mamá junio 27, 2019 at 3:44 pm

    La gente siempre va a criticar, siempre. Se les da bien «saber como son las cosas» cuando los hijos no son suyos.

    Me como a Sara y su papiamento como dices tu, que bellos y tiernos se escuchan jeje. Quiero conocerla pronto!

    • Reply Carla Kratochvill junio 28, 2019 at 4:02 am

      ¡Así será! Aunque ahora habla como una periquita, usando su español con las formas gramaticales del húngaro.

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