Maternidad

El valor de lo que decimos

Hace unos días, leía un post que me hizo recordar una situación un poco graciosa. “Nadie puede ser madre y padre a la vez”. Pues bien, esto me hizo recordar que cuando era una niña, la madre de una de mis compañeras de colegio cuando venía el día del padre decía “yo soy mamá y papá, y nadie me ayuda con eso”, y yo, en mi mente de niña de 7 u 8 años, pensaba que aquel mujeron, cuando nosotros no podíamos verla, se convertía en un hombre que salía a trabajar o cosas así.

Era la mente de una niña que no entendía las palabras de un adulto que estaba desesperado. Pero cayendo en cuenta de esto, hace unos días me puse a reflexionar sobre las muchas cosas que pasan por nuestra mente cuando somos pequeños y no entendemos bien el mensaje de los adultos.

El valor de la palabra no es para todos el mismo, pero sin duda alguna la palabra tiene un peso en la vida de todos, que me hace pensar que como padres no podemos subestimarla».

De estas cosas puedo poner muchos ejemplos, pero me enfocaré en dos o tres que me han marcado hasta el día de hoy. Cuando yo tenía unos 5 o 6 años, en una de las principales autopistas de mi país, se daba un fenómeno llamado “la mancha negra”, aquello tenía que ver con el asfalto y los restos de gasolina en el suelo, pero lo cierto es que producía accidentes de tráfico y cobraba vidas. Por aquellos tiempos, había un programa de televisión muy famoso (no apto para niños) que dramatizaba diversas situaciones del país, y en él hicieron un capítulo sobre la famosa “Mancha Negra”.

Recuerdo que en el spot publicitario salía un hombre gritando en medio de la carretera “¿Por qué te has llevado a mi familia?”, y eso me causó un temor que no les puedo yo contar. En mi cerebro, y por más que mis padres intentaran explicarme que eso no era así, aquella mancha cobraba vida y se tragaba a la gente. No pueden ustedes imaginar el pánico que me daba transitar por aquella carretera, que además era una vía de uso habitual para mi familia, ya que para ir de nuestra casa a la casa de los abuelos, había que utilizar esa autopista.

Si veo para atrás, la imaginación de los niños no tiene límites. Me atrevería a decir que de hecho el límite es ese que le ponemos los adultos. No obstante, puede ser muy perturbador cuando no sabemos cómo manejar la situación. Creo que duré más de 5 años en superar aquel temor a las carreteras, prefería ir con los ojos cerrados para no ver el monstruo que había creado mi cerebro.

Después hubo otra situación. Un día, escuché a mi papá diciendo que las mujeres que fumaban eran mujeres de la mala vida, es decir, prostitutas.

Sé que mi papá dijo aquello, con la única intención de que cuando yo fuera adolescente no me diera por fumar, y no para crear algún tipo de racismo o discriminación. El tema está en que al tiempo yo caí en cuenta de que mi abuela (su propia mamá) y algunas de sus amigas, fumaban mientras jugaban bingo en la cocina de la casa, y aquello fue todo un revuelo en mi cabeza.

“¡Oh por Dios, mi abuela es una chica mala y mi papá no sabe!”.

¡Pobre hombre! ¿Qué se iba a imaginar que un día, haciendo referencia a aquel tema yo le diría, pero papi, mi abuela también fuma”?. Como diríamos en Venezuela, cayó como Condorito.

Hasta el Sol de hoy, mi papá esquiva mi pregunta y pues evidentemente al tiempo dejé de ver a mi abuela fumar, aunque tal vez eso se dio por otros motivos. Sin embargo, yo hoy en día estoy convencida de que mi alergia tan brutal al cigarrillo, tiene que ver mucho con aquel mensaje que se fue codificando en mi cabeza, pues evidentemente lejos estaba yo de querer ser una chica mala y perder el respeto de mi papá.

En todo caso, estas dos experiencias para mí forman un precedente como mamá, en cuanto a lo que tengo yo que decir delante de mi peque. Y es que esa cabecita está allí captando todo, analizando y dándole vida en su imaginación, pero además creando sus propios parámetros de vida.

Como adultos esperamos moldear a los niños, pero olvidamos moldear nuestras solicitudes. Vamos con una ligereza exigiéndoles o diciéndoles que se porten bien, que se comporten, que sean niños de bien; pero realmente sabemos nosotros mismos ¿qué es portarse bien?

Como todo en la vida, probablemente portare bien para mí, no signifique lo mismo que portarse bien para ti o para una mamá en la India o en Pakistán. Y lo mismo ocurre con frases como “ahora eres grande”. Pero mamá, papá, ¿qué es ser grande?.

Justo ahora que estamos en esa transición de bebé a niña, mi esposo me hizo caer en esa reflexión. Pues un día le dijimos a nuestra peque, “hija, es que ya tú eres grande” y ella nos miró con una cara de confusión, que su papá remató diciendo “¿qué es ser grande?”.

Desde ese momento, ambos padres decidimos hacer una especie de lista con esas cosas que ahora se supone que hacen menos bebé a nuestra hija, detallando qué es para nosotros ser grande y portarse bien, y luego de verlo allí escrito, entonces buscamos la mejor forma de explicárselo, de ponerlo en palabras aptas para su edad y motivas esos comportamientos que poco a poco irán moldeando su personalidad.

¿Qué hemos ido poniendo en esa lista? Cosas como ser grande es vestirse sin llorar porque no te gusta la ropa, sino pedir con palabras lo que quieres usar; en días de semana cepillarse los dientes al menos dos veces al día; sentarse a comer en la mesa; avisar cuando tenga ganas de ir al baño aún si tiene pañal; etc.

El valor de la palabra no es para todos el mismo, pero sin duda alguna la palabra tiene un peso en la vida de todos, que me hace pensar que como padres no podemos subestimarla. De cómo les expliquemos a ellos lo que esperamos de ellos, de cual sea el ejemplo de vida que les demos y como los motivemos o le cortemos las alas, estoy segura que depende su futuro.

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14 Comments

  • Reply Lina Ocampo julio 11, 2019 at 1:49 pm

    Jajaja que bella historia y también escuché mucho eso cuando pequeña soy madre y padre .. me encanto tu post mi muñeca

    • Reply Carla Kratochvill julio 14, 2019 at 3:19 pm

      Creo que de adultos lo seguimos escuchando, pero hemos aprendido de alguna manera a compadecernos y al final eso no es tan bueno.
      Saludos.

  • Reply Andrea julio 11, 2019 at 2:06 pm

    Me encanta siempre leerte y me encanta que ahora seamos padres más conscientes de lo que hacemos y decimos! En estos días comentaba a mi esposo que una de mis niñas le tiene medio a la lluvia y truenos gracias a mi. Porque estamos en época de lluvia y a salir al corro siempre decía “apúrate que va a llover”. Una de ellas lo tomó normal, que nos mojaríamos! La otra le tiene un pánico terrible. Ahora se que no debo transmitir las cosas diferentes porque una expresión de apuro tan sencilla causó miles de cosas en su cabecita

    • Reply Carla Kratochvill julio 14, 2019 at 3:18 pm

      ¡Fíjate tú! Pues querida te invito a que así como le dices «apúrate que va a llover», intentes conjugar con esa frases otras frases divertidas como «apúrate que la casa nos espera para experimentar nuevos juegos», o «vamos rápido que la lluvia se aprecia mejor desde adentro». Seguro que se te ocurrirán muchas frases e ideas para combatir ese miedo.

      Y de verdad muchas gracias por tus lindas palabras, me llegan directo al corazón y es más fuerza para continuar escribiendo.

      Fuerte abrazo.

  • Reply Ama julio 11, 2019 at 2:06 pm

    Recuerdo muy bien La Mancha negra jaja. Y es muy cierto hay que cuidarse mucho con lo que decimos frente a nuestros hijos porque la imaginación de ellos no tiene límites

    • Reply Carla Kratochvill julio 14, 2019 at 3:14 pm

      ¿Te acuerdas? Pues eso me traumó, creo que incluso de grande iba atenta que no saliera algo del asfalto.

  • Reply Yulissa julio 11, 2019 at 2:06 pm

    El valor y el peso de las palabras sin duda alguna marcarán nuestras vidas, que importante es esto. Me encanto leer tus experiencias.

    • Reply Carla Kratochvill julio 14, 2019 at 3:14 pm

      Gracias por tus palabras, me animan a seguir compartiendo mis experiencias.

  • Reply Pilar julio 11, 2019 at 2:27 pm

    Totalmnete de acuerdo. La palabra son poderosas y como les expliquemos a nuestros niños influye mucho en ellos

    • Reply Carla Kratochvill julio 14, 2019 at 3:15 pm

      ¡Por supuesto! Somos los guías de estos niños.

  • Reply Ivonne, de preguntamama.com julio 11, 2019 at 2:51 pm

    Esto es muy cierto, también recuerdo palabras que mi cerebro de niña convirtió en fantasías. Así mismo pasa con nuestros peques y como dices, debemos estar atentos a lo que decimos y cómo lo decimos.

    • Reply Carla Kratochvill julio 14, 2019 at 3:13 pm

      Totalmente, porque habrá cosas que seas positivas y otras que no.

  • Reply Johannes Ruiz julio 11, 2019 at 5:13 pm

    Ay Carlita, me ha encantado tu post. Me he reído mucho (en el buen sentido de la palabra) con todas las situaciones que has descrito, porque he recordado muchas anécdotas mías. Y la verdad es que tal es así como lo dices… el poder que tienen las palabras es ENORME.

    • Reply Carla Kratochvill julio 14, 2019 at 3:13 pm

      Entiendo tu risa porque yo misma me reía escribiéndolo y recordando la cara de ponchado de mi papá cuando le dije eso de su mamá.

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