Maternidad

El segundo embarazo

Hay un montón de mitos en torno al segundo embarazo. Nos llenan la cabeza diciendo que ya sabemos cómo es la cosa, qué vendrá y qué tenemos que hacer, pero no siempre es así. En algunas oportunidades, el saber lo que nos viene –sin importar lo mucho que lo hayamos deseado- es una desventaja, pues nuevos miedos y temores afloran en nosotras.

Recuerdo lo mucho que quería otro bebé cuando supe que estaba embarazada de mi segunda bebé. Sin embargo, el primer pensamiento que tuve cuando pasó la euforia fue “no estoy preparada para esto”, ¿y es que acaso se está preparada en algún momento para ser madre?.

En este post te traigo una lista de tips para enfrentar de la mejor manera los síntomas del embarazo y los temores a los que nos enfrentamos.

Entender el cambio

Empecemos por lo más básico, el cuerpo. Ya has tenido un hijo, así que tu cuerpo de alguna manera ha cambiado cuando te embarazas del segundo. ¡Ya no es lo mismo! Hemos cambiado hormonal, física y hasta biológicamente tras la llegada de nuestro primer hijo. Y puede ser por eso que nunca un embarazo es igual al otro.

Claro, que tampoco debemos caer en extremos pues no todas vamos de un extremo a otro durante nuestros embarazos. Hay quienes llevan todos estos cambios de una forma muy moderada.

Ya les contaba en un post anterior que ningún embarazo es igual al otro, y yo particularmente experimenté los dos extremos durante mis dos embarazos. En el primero no sólo me sentía más sexy y enérgica, las hormonas me tenían con la libido por las nubes y también tenía la libertad de poder escoger cómo mover mis rutinas, pues no había otro niño por medio.

Con el segundo embarazo me atrapó un agotamiento increíble, una montaña rusa de emociones que me podían hacer parecer bipolar, me sentía fea y con ceros ganas de intimidad. Y sí, también tenía una niña en casa a la que atender y seguirle el ritmo, así que esas pequeñas siestas que durante mi primer embarazo podía hacer a libertad, en el segundo se volvieron cuesta arriba.

No te compares, sigue tu instinto, escucha a tu cuerpo.

¿Cómo manejarlo?

Antes de decirles cómo manejar este cambio, tengo que hacer una salvedad, la mayoría de las cosas que aquí les escribo, no las descubrí hasta luego de haber dado a luz, cuando de alguna manera todos mis sentidos volvieron a mí. Pero sí, funcionan porque el embarazo es una especie de propedéutico de la maternidad, un tiempo de preparación para lo que viene, es como el noviazgo antes de la convivencia.

  • ¡Sí puedes hacerlo! Es muy importante que tengas esto claro, porque nunca sentirás que estás preparada, pero eres capaz de hacerlo desde el amor y de alguna manera la organización que a ti, y a tu núcleo familiar, sientas que le funciona. Es como armar un rompecabezas propio.
  • Baja tus expectativas a expectativas reales. No te exijas rendir más allá de lo que sabes que puedes dar. A veces es mejor decir que no, ya que de tu bienestar depende el bebé que estás gestando.
  • Durante el día, duerme mientras tu otro hijo duerma. Es necesario darle descanso al cuerpo durante el embarazo, así que aprovecha las siestas de tu primer bebé para recargar tus baterías.
  • Aliméntate bien. El embarazo y el post parto no es momento de “resolver” la comida con cualquier cosa. Consume alimentos que te nutran, que te provoquen pero que sean sustanciosas para ti y el bebé. Muchas de nosotras cuando somos mamás nos acostumbramos a comer los restos de las comidas de los hijos y eso no es sano nunca.
  • No te olvides de tus vitaminas como el ácido fólico. Establece una rutina con esto para que no se te pase ni un día ingerir las vitaminas que aportan beneficios directos al bebé en gestación.
  • Como la abstención de sueño puede interferir directamente con el humor, busca alguna actividad que te genere tranquilidad y que puedas realizar con facilidad. Por ejemplo, una caminata diaria, colorear, meditar, hacer yoga. Unos 20 minutos de desconexión con el mundo y conexión contigo misma y con el bebé que estás gestando, pueden hacer una gran diferencia.
  • No te compares, sigue tu instinto, escucha a tu cuerpo.
  • Habla con tu primer hijo, explícale que dentro de mamá crece un bebé, ellos a su manera entienden y esa conversación constante no sólo les prepara para el cambio que viene sino que de alguna manera se vuelven más sensibles hacia uno.
  • Cuando tengas pensamientos de derrota o negativos sobre tu embarazo o el bebé que estás gestando, visualiza en positivo. En mi caso, la visualización fue un factor determinante para reducir mis ataques de ansiedad. Imagínate con tu bebé en brazos, en armonía, en luz, en ese espacio de paz que te hace sentir en calma.
  • Tiempo de exclusividad. Inicia el hábito de una cita a solas con tu primer hijo en actividades que a él o a ella realmente le gusten, esto te ayudará a sobrellevar la transición tras la llegada del bebé.
  • Incorpora al nuevo hermano mayor en las actividades cotidianas en las que pueda colaborar. Hazlo sentir valioso dentro del hogar, de tu vida y útil con la llegada del nuevo miembro de la familia. Por ejemplo, pídele recoger juntos los juguetes, meter la ropa a la lavadora o ayudarte a doblarla, etc.
  • Habla con tu pareja sobre cómo te sientes, y pide su apoyo emocional o incluso físico si así sientes que lo requieres. El embarazo lo llevamos nosotras, pero es de los dos, y es el deber del padre contener a su embarazada y vivir activamente el embarazo.
  • Recuerda que cada bebé que tengas será la primera (y única vez) que lo gestes y que nazca. Así que sí, puede ser todo muy diferente y único entre un embarazo y otro.
Tengo esta foto como recuerdo especial de un día que fui a buscar a la guardería a Sara para ir a una de nuestras citas y ella quiso «invitar» a su hermana.

Por último, te recomiendo que hagas algo que siempre les digo; disfruten el momento porque es un momento único en la vida y pasa tan rápido, que en medio de lo malo sentimos que se hace eterno. Come lo que te provoca, escucha tu cuerpo, tomate tus tiempo, documenta tu embarazo, fotografíate, abraza mucho a tu primer hijo, conecta contigo, crezcan juntos como familia.

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6 Comments

  • Reply Lina Ocampo mayo 12, 2021 at 2:15 pm

    Yo ya voy por el tercer regalo de Dios 🤍 y si, definitivamente no son iguales los embarazos, ni las cesáreas yo llevo tres y ni los hijos ♥️ Cada uno con una bendición diferente

  • Reply Ivone mayo 12, 2021 at 2:23 pm

    Que padre yo solo tengo un regalo De Dios y pienso igual cada embarazo es diferente así como los hijos

  • Reply Pam mayo 12, 2021 at 2:32 pm

    Gracias por compartir! Al leer este post me dio nostalgia pensar en mis dos embarazos 🥺💕

  • Reply Mamaenprocesomx mayo 12, 2021 at 3:32 pm

    Que bendición tener un segundo hijo. Aún sigo con uno. Creo ahí me quedaré.

  • Reply GABY mayo 12, 2021 at 3:38 pm

    Tus posts siempre son muy buenos y me hacen reflexionar! Que razón tienes en eso de que hay que seguir nuestro instinto. A ver si me animo con el segundo 😄🙌🏻 haha

  • Reply Myrah Duque mayo 12, 2021 at 4:08 pm

    Si, de acuerdo que cada embarazo es diferente. Yo solo tuve uno y fue muy estresante con cesarea. Pero bendecida y alegre!

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