Maternidad

El plan de parto: del dicho al hecho.

Cuando supe que estaba embarazada, ni siquiera sabía que quería un hijo. 24 horas más tarde estaba convencida de que era una de las cosas que más había deseado durante mucho tiempo, pero así como estaba convencida, también tenía un montón de preguntas en mi cabeza sobre todo lo que me venía por delante.

Viviendo en una sociedad como la latina, donde hay muchos opinólogos y pocas referencias cercanas de apoyo, mi cabeza era una total confusión. Recuerdo que a los pocos días de saber que venía mi bebé en camino me regalé un libro que deseaba leer desde hace mucho, “De pura madre” de Ana María Simon, y fue allí que por primera vez leí la palabra mágica “plan de parto”.

Del libro les puedo comentar luego porque de verdad para mí fue como un mantra en el embarazo, y mi forma de entender que todo lo que estaba sintiendo, de dejarme llevar por mis instintos, era totalmente normal.

¿Pero qué era ese plan de parto del que se hablaba? ¿Cómo funcionaba? ¿En mi país realmente se aplicaba?

Así fue como me puse a averiguar, y encontré que el plan de parto se utiliza en muchos países y que es una especie de documento en el que la mujer refleja sus preferencias, necesidades, deseos y expectativas sobre el proceso del parto. En pocas palabras, es decirle a tu médico –y también a tu familia- cómo quieres parir, cuándo, dónde, quiénes estarán allí y bajo qué condiciones.

Con cuatro meses de gestación empecé a maquinar todo según lo que mi corazón me dictaba. En la siguiente cita con mi doctora, a penas entré a la consulta le pregunté si podíamos hacer un plan de parto personalizado, y mi querida doctora (que terminó convirtiéndose en un pilar de ese plan) quedó encantada de que le hubiese preguntado y la hubiese incluido en mi planificación.

Entre los cuatro y los siete meses nos fuimos planteando todo el panorama, escribiendo ideas y también de alguna manera experimentando cómo nos sentiríamos cómodos papá y yo.

Y en el mes siete llevamos una lista con nuestros requerimientos, y junto a nuestra doctora discutimos uno por uno los puntos que habíamos escrito juntos (aunque yo lo había escrito sola practicamente).

Evidentemente todo no era posible de hacer, porque por lo menos yo pretendía parir en una habitación sola con mi esposo, la doctora y una doula y el centro de salud que habíamos escogido para el gran día no lo permitía; pero tampoco podíamos arriesgarnos a hacerlo en el lugar donde esto si hubiese sido posible, y aunque primero me costó mucho asimilarlo, esta fue la mejor manera de estar preparados psicológicamente para la llegada de nuestra pequeña.

Podría enumerar las cosas que solicité además de eso, siendo la primera respetar siempre que la bebé decidiera cuando nacer. No quería pautar una cirugía ni un parto inducido, estaba negada a esa posibilidad y en esa situación llegamos hasta el último día posible, hasta que ya era un riesgo para nosotras dos seguir esperando.

Además de esto, no quería bajo ninguna circunstancia tener una cesárea. No obstante, llegado el día y por una situación que no vale la pena describir, yo misma pedí a gritos que me hicieran la cesárea lo más pronto posible. Recuerdo haberle pedido disculpas a mi esposo por cambiar de opinión, y que mi Doula llamó a nuestra obstetra para decirle “Carla está pidiendo una cesárea”, y la doctora no lo creía posible. Incluso esto hizo que ella abandonara su consulta y bajara inmediatamente a la sala de partos a hablar conmigo.

Por otro lado, mi esposo y yo estuvimos siempre de acuerdo en que queríamos un parto respetado con apego temprano. Esto quería decir que una vez se cumplieran los procedimientos de rutina la bebé fuera inmediatamente pegada a mi pecho, y para eso contamos con el increíble apoyo de la doula, que apenas recibió autorización médica me entregó a mi bebé.

Otro de mis requerimientos fue estar solos mi esposo y yo hasta que la bebé llegara al mundo, y que en ese primer día de vida solo nos acompañaran nuestros padres y hermanos.

Viniendo de una familia tan grande, me era inimaginable tener que compartir las primeras horas de vida de mi hija con medio centenar de personas. Y sé que esto fue muy mal visto por algunos familiares, pero la intimidad que tuvimos ese día en aquella habitación no la cambiaría por nada. Me sentí completamente conectada con mis padres y con mi hija a la vez, estar de esa forma en una paz inexplicable fue clave en mi recuperación.

Nuestro plan de parto también incluía música y una luz tenue, y a pesar de contar con esto, terminamos no haciéndolo porque al final muchos de nuestros planes cambiaron aquel día por la forma en la que yo me sentía más cómoda.

También quería que mi esposo estuviera en cada segundo a mi lado y por protocolos médicos hubo algunos momentos en los que él no pudo estar presente. Sin embargo, nunca estuve sola, contar con una doula que había sido parte del equipo médico de la clínica escogida, fue un gran plus.

Mi hija nació en la fecha tope para venir a este mundo. Inicié un parto inducido y aunque había dilatado bien, en medio del camino ella decidió devolverse. Hoy nosotros lo vemos como que ella decidió nacer por cesárea para no lastimar tanto a mamá, y aquella noche descubrimos lo comprometida que estaba nuestra doctora con nosotros, cuando fue a revisarme después de la cirugía y se sentó como una mamá a explicarme que no era yo menos mamá por no haber podido parir.

Les hablo del plan de parto porque es sumamente importante entender que la llegada del bebé a este mundo no es algo casual, sino causal. Y es necesario para los nuevos padres, y también para los médicos, entender qué esperamos de ese día donde una bomba atómica de emociones explota gracias a las hormonas.

Querida futura mamá, yo de todo corazón te invito a escribir todo lo que tú esperas del día de tu parto. Bien sea que tengas claro que buscas una cesárea o un parto natural, si quieres apego temprano o si prefieren que le den un biberón al bebé, si quieres que te visiten o prefieres estar sola…todo lo que tú imaginas, escríbelo, incluso tus miedos sobre ese momento. Visualizar ayuda mucho a prepararse para todo lo que ocurre en un día tan acontecido como es la llegada de tu bebé.

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