Maternidad

El miedo y la maternidad

Ahora que soy mamá, entiendo que el miedo es real aunque a veces carezca un poco de sentido.

Todos los seres humanos tenemos miedos y temores. Y hay que entender que el miedo es real, aunque a veces carezca un poco de sentido.
Hace algún tiempo, alguien en un momento de brillantez o de sinceridad, dijo que el miedo era libre, y para ser honestos a estas alturas a mí no me queda duda de esto. Ahora que soy mamá, entiendo que la cosa se torna un poco peor con el tiempo.

Sin embargo, ser mamá también me ha permitido diferenciar los miedos. Los reales de los imaginarios, los prioritarios de los absurdos; y hasta ahora el que más me tortura tiene que ver con la forma en la que estoy criando a mis hijas para este mundo tan cambiante.

Escribo sobre el miedo desde lo que vivo, no como especialista en nada que no sea ser humana, y porque me llama la atención ver cómo van variando nuestros temores a lo largo de la vida. Mis miedos de mamá están muy lejos de parecerse a los de la Carla no mujer e incluso a los de la mujer que era como esposa antes de ser mamá.

Reconocer y sobre todo recordar cuáles eran mis miedos de niña, me ayuda muchísimo a ponerme en los zapatos de mi hija más grande, y encuentro mejores herramientas para apoyarla y contenerla ante lo que a ella le genera temor.

“Yo también le tengo miedo a los marcianos”

Para ponerlos en contexto, yo crecí en aquella época de los programas amarillistas en los que hablaban del Hercolubus y el Chupacabras y una inminente invasión extraterrestre que acabaría con nuestra civilización, y muchas otras cosas más que ahora me pone a pensar que había gente muy loca trabajando en los medios de comunicación en los 90.

Y ajá, ¿qué hacía una niña viendo eso? ¡Simple! No había forma de no verlo, el bombardeo era descomunal, podría incluso no estar viendo televisión pero bastaba con pasar durante el tiempo de comerciales frente a un televisor encendido y encontrarse con aquella locura.

Total, que hace unos días cuando empezaron a hablar sobre la desclasificación por parte de Estados Unidos de archivos donde presuntamente se registraban vuelos de ovnis, me reía recordando que le tenía un miedo atroz a los extraterrestres y eso me hacía siempre tener pesadillas en las que ellos me extraían por la ventana de mi cuarto y mis padres no se daban cuenta.

Era tan fuerte mi miedo que me impedía dormir sola con tranquilidad. Así que como imaginarán, varias veces pase toda la noche sin dormir.

Una noche, en medio de aquel ataque producto de que la Luna estaba iluminando por completo mi cama, a mi mamá (que siempre se había mostrado valiente y que para mí era lo más parecido a una Wonder Women en la tierra) no se le ocurrió más que decirme “A mí también me dan miedo los marcianos, pero no me queda otra opción que ser valiente por las dos. Además, si nos llevan no creo que sea peor”.

En shock

En ese momento yo me quedé paralizada. ¡En shock!. Creo que no tendría más de 7 años, y recuerdo ese momento desde los colores hasta lo que olía en mi casa, las pijamas que usábamos, todo.
No sabía si reírme o llorar porque quien se suponía me iba a defender de aquel atroz rapto, también tenía miedo, y en mi mente de niña eso no era nada bueno.
Años después empezamos a reírnos de aquel episodio que fue de alguna manera traumático, porque se imaginarán que terminé llorando mucho peor de lo que había iniciado todo.

Ya casada y con una hija, un día hablando con mi mamá se me ocurrió decirle «qué bolas tuviste tu mami de decirme eso, ¿por qué tuviste esa reacción si tú siempre tratabas de explicarme todo y hacerlo todo tan accesible para mí?».

“Hija, yo también tenía miedo, pero sobre todo estaba cansada y se me habían acabado los recursos. A lo mejor no te acuerdas de eso, pero pasamos horas sentadas en la sala porque tú insistías en no dormir y a mí el cuerpo ya no me daba. La verdad pensé que te quedarías más tranquila, pero no fue lo mejor decirte eso”.

Palabras textuales de mi mamá en una conversación telefónica

Tumbando miedos

Les cuento todo esto porque yo también tengo algunos miedos en los que trabajo y otros tantos a los que prefiero no prestarles mucha atención. No nos queda de otra si queremos disfrutar del paisaje. Pero sí, el miedo es libre y lo que realmente importa es que no te paralice sino que te impulse a seguir, a avanzar, a ser cada vez mejor y sobre todo a no llenar a tus hijos de miedos.

Tener miedo en la maternidad, y en la vida en general, está permitido y es válido, como diría el escritor Benjamín Prado «el miedo se tiene, la cobardía se elige»; siempre les digo que estamos criando humanos no robots, y eso es mucho trabajo por hacer. Lo que no debería estar permitido es dañar a nuestros hijos por nuestros temores, y ojo, no estoy diciendo que mi mamá lo haya hecho conmigo, pero en todo caso no le digan a sus hijos que ustedes también le temen al miedo más grande de ellos.

Sin embargo, de esa conversación rescato un par de puntos muy importantes.
En primer lugar, me hizo ver que mi mamá era tan humana como cualquier otra persona y eso me ayudo a valorarla mucho más; y por consiguiente fui mucho más cercana a ella, se rompió una barrera entre nosotras, porque entendí que siendo ella tan vulnerable, igual estaría allí para defenderme de cualquier cosa. Los niños, muchas veces necesitan sentir que los padres somos de carne y hueso, eso no cambiará su percepción de que somos magníficos.

Me hizo ver que mi mamá era tan humana como cualquier otra persona y eso me ayudo a valorarla mucho más.

¿Miedos? Un montón, y parece que con el pasar de los años los miedos se vuelven más reales y menos creativos, pero ahora mi mayor temor es fallarle a mis hijas, perderme en el camino de la maternidad, y que por eso, a ellas se les olvide que vinieron a ser felices.

¿Y ustedes tienen algún miedo como mamás?

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11 Comments

  • Reply Pedro Rojas junio 23, 2020 at 7:47 am

    Muy bueno tu post, solo agregaría que los papás también tenemos miedos aunque es nuestro trabajo hacer que nuestros hijos nos vean fuertes. Siempre estaremos ahí para apoyarlos y protegerlos.

  • Reply Ivone junio 23, 2020 at 1:50 pm

    Creo que mamás y papas tenemos miedo lo importante es saber cómo transmitirlo a nuestros hijos para no pasarles esos temores

  • Reply Maria F Urrutia junio 23, 2020 at 2:00 pm

    Los miedos, como todas las emociones, vienen a enseñarnos algo o, en su defecto, a servir como mecanismo de defensa hacia algo. Siempre debemos abrirles las puertas, analizarlos, interrogarlos, hacernos sus amigos y, cómo tal, decirles: eres bienvenido, no puedo hacer ir, pero sí puedo enfrentarte. No se trata de “no tener miedo(s)” (fearless) sino de aprender a ser valientes (Braves).

  • Reply Carla Sánchez junio 23, 2020 at 2:01 pm

    Cómo madres y humanas siempre sentiremos miedo. La cuestión es cómo lo afrontaremos, si nos paralizaremos o lo trabajaremos hasta convertirlo en impulso❤️

  • Reply Yulissa junio 23, 2020 at 2:31 pm

    Sin duda alguna todas atravesamos por estos miedos; miedo que a su vez nos permiten crecer y demostrar todo lo que como madres somos capaces de hacer por amor.

  • Reply Luisana junio 23, 2020 at 2:32 pm

    Maravilloso post, justo de eso hablo en mi primera clase prenatal, apoyando a esas mamás primerizas!

  • Reply Nadezda junio 23, 2020 at 2:49 pm

    Es verdad, todas vivimos estos miedos cuando empezamos a ser mamás, pero luego en la medida que va pasando el tiempo y vemos todos nuestros logros no empoderamos y nos convertimos en súper mamás.

  • Reply Rose junio 23, 2020 at 2:49 pm

    … cuando mis ninas nacieron yo tenía mucho miedo a estar sola con ellas…. me recordo de pasar horas en oración sin entender muy bien lo que estaba sintiendo… la maternidad es una mezcla de sentimientos

  • Reply Nathy junio 23, 2020 at 2:53 pm

    El miedo es una emoción como cualquier otra, no es mala, muchas veces nos aparte del peligro, prende nuestra alarmas de supervivencia. Y como todas las emociones es importante aprender a gestionarlo

  • Reply Johannes Ruiz junio 23, 2020 at 2:54 pm

    El miedo es una emoción que a veces nos paraliza, hay un cuento PRECIOSO que se llama Mi edo para comprenderlo, aceptarlo y vivir con él. Te lo recomiendo!

  • Reply colchones para niños octubre 3, 2020 at 2:05 am

    Interesante post, así da gusto leer, fluido y muy legible, gracias
    por tu aporte admin

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