Migración

El duelo lejos de casa

Mi experiencia de cómo he vivido en el exilio en el que me siento desde que dejé mi país, he intentado escribirlo no menos de cuatro veces. Pero nadie quiere escuchar sobre cosas feas, y menos en un blog de maternidad. Sin embargo, he llegado al límite y entiendo que si hay alguien, así sea una persona, que pueda sentirse reconfortado con mis palabras en esta situación, entonces esto habrá valido la pena. Pues nadie merece vivir el duelo en soledad.

Desde hace mucho quiero escribir este post, y hoy simplemente siento que sano muchas de mis heridas a través de él. Tengo varias noches sin poder dormir, con un frío que recorre mi espalda como queriendo incomodarme, y mira que lo hace. Paso los días como zombie, y cuando llega la hora de dormir es como si me volvieran a recargar la batería.

Anoche, luego de haberme enterado de la pérdida de una persona muy cercana a mi familia no pude dormir. Si algo pudiera describir lo que siento desde ese momento, es como cargar una pila de hielo en mis manos, un saco de cemento en mi estómago y un montón de hojillas en mi garganta.

Y después de haberlo hablado y exteriorizado, sé que lo que me está pasando no es más que la explosión de todas esas lágrimas del duelo en la distancia que me he tragado, de los abrazos que quedaron pendientes, de los encuentros que ya no se darán, de todas esas cosas de las que me he tenido que olvidar en los más de tres años que tengo en el exilio. Y aunque para muchos esta es una palabra muy fuerte, y con ella lejos estoy de querer ofender a nadie, lo cierto es que así me siento, en el exilio, en uno que a veces es tan aplastante como la situación que nos sacó de nuestro país.

El primer duelo que nos toca vivir en el extranjero es el de la partida de la casa.

Y es que sí, muchos de nosotros no nos hemos ido de nuestros países de origen porque quisiéramos experimentar otras culturas, sino porque fuimos forzados, expulsados de nuestros hogares, por nuestra propia paz mental sí, pero eso no lo hace menos grave.

Esta noche, después de llorar el día entero por todo y por nada, realmente me quería dormir, pero no podía; y al voltear hacia la ventana, me encontré con la sombra del arcoíris que hace casi un año Sara hizo en nuestra ventana cuando inició la pandemia. Y ha sido esa sombra incolora la que me ha hecho llegar hasta la computadora esta noche, a liberarme un poco de esa carga y a conectarme de alguna manera, con esas personas que necesitan saber que no están solas durante su duelo.

Porque muchas son las cosas que nos dicen sobre emigrar pero nadie nos advierte sobre cómo se vive la pérdida familiar cuando se está lejos de casa.

Cómo se vive el duelo en el extranjero/exilio

A mí me tocó aprenderlo prácticamente llegando. A las semanas de habernos instalado en Budapest, mi abuelo falleció. Ese mismo abuelo del que no me había dado tiempo de ir a despedirme.

Evidentemente era una cosa de ley de vida. Pasaría en cualquier momento, pero no sabía en aquel momento si dolía más la partida de mi abuelo, el dolor de mi papá que le tocaba enfrentar esa situación sin nosotros, el no poder abrazarnos como familia. Todo era muy confuso.

Recuerdo haber llorado durante media hora encerrada en un cuarto en aquella casa donde nos habían recibido. Totalmente sola mientras mi esposo se encargaba de atender a la bebé. Y dentro de todo aquello también sentí un dolor inmenso de no tener ese momento de contención que necesitaba y me merecía ante la pérdida. Pero al menos tenía un momento para que mi bebé no me viera así.

No somos los únicos ni los primeros en pasar por estas situaciones, en los 50 nuestros abuelos se enteraban de sus pérdidas días o meses después.

Los siguientes tres días fueron como si estaba viviendo la película de mi vida, tenía que seguir en lo que teníamos planeado, no podíamos detenernos entre trámites y diligencias, al resto del mundo (que no nos conocían además) no le interesaba lo que estaba pasando a miles de kilómetros como a mí, y no tenían por qué interesarse tampoco, así que la orden era seguir adelante.

El duelo para mí en el exilio, en el extranjero, era como un dolor intermitente que golpeaba cuando te desocupabas, que te hace sentir culpable de no estar allí, aunque sabes que tu presencia nada hubiera cambiado. De alguna manera, lo representaría como comer sin hambre.

Te van saliendo capas

El segundo golpe fue mucho más duro para mí. Me enteré de la partida de una de mis tías más cercanas, estando en una tienda. En el momento que me lo dijeron sentí que me desplomaba por dentro, de hecho de alguna manera sentí que desde fuera de mí me veía ahí parada en aquel local, al que me costó meses volver a entrar, paralizada tratando de entender lo que me estaban diciendo. No había lágrimas, solo un gran vacío, unas ganas inmensas de correr.

Recuerdo que llamé a mi esposo para decirle y él no entendía lo que yo le decía, y el dolor fue tan grande para ambos que ese día nos tocó explicarle a nuestra hija lo que era morir. Aunque debo admitir que en esta partida si hubo contención de ambas partes, no podíamos parar, igual había que continuar yendo a clases, mi esposo a su trabajo, la vida no se podía detener. Y fue ese el momento de quiebre en el que empezaron a salirnos las capas, esas que no sabes si te protegen o te extienden el dolor hasta que el corazón no lo aguanta más y arrancas a llorar, que es lo que yo siento me ha pasado a mi hoy.

Porque sí, va pasando el tiempo y te vas enterando de otros seres queridos que se van, muchas veces ya ni conocías su condición, y los vas superando, y entonces ya no sabes muy bien distinguir entre si algo realmente pasó o no, porque luego llegan las dudas ¿Será que fulanito se murió y no me acuerdo?, que les confieso, más de una vez me ha tocado preguntarle a mis padres.

El duelo en el extranjero es un golpe tan agridulce que ni siquiera te das cuenta de si te está doliendo o no. Hay momentos en los que estás en automático, en los que no lo puedes entender o lo entiendes demás.

Y pasa no solo cuando un ser querido se va, sino cuando pasa algo en casa. La situación es la misma, no te puedes detener porque estás en esta nueva vida que te planteaste construir. Emigrar es como irse de una casa, una que tal vez unos adoraban y otros no, y entre esos dos grupos encontrarás también quienes se fueron a una nueva casa y simplemente demolieron en su mente la vieja casa; pero también habrá quienes continúen viendo la vieja casa desde las ventanas de su nuevo hogar, y añorarán, recordarán y hasta se preguntarán si pudieran volver a vivir en aquella casa vieja.

¿Cómo manejar el duelo en el extranjero?

Luego de vivir esta paralización de mi mundo que he vivido hoy, de sacudirme tan fuerte como he podido para darle lo mejor de mí a mi familia aquí, y también a los de allá que me necesitan ante el dolor que enfrentan en vivo. He leído y buscado soluciones para enfrentar el duelo en el extranjero, y les prometo que me cuestionado sobre si los autores que leí en algún momento habían vivido una situación así.

Es por eso que he decidido hacer esta pequeña lista de recomendaciones sobre cómo manejar la pérdida de un familiar cuando se está lejos de casa, que espero pueda servirle a alguien como me ha servido a mí.

  • Vive tu pérdida, no cohíbas tus emociones. Si quieres llorar, hazlo.
  • Busca apoyo emocional en las personas en las que confías (pareja, amigos, hermanos, etc.), habla con ellos sobre lo que sientes.
  • Tómate un tiempo a solas para asimilar tus emociones.
  • Después de entender que lo que está pasando es real, mantente ocupada con tus actividades habituales.
  • Date un abrazo a ti mismo, o busca ese abrazo que tengas cerca y te pueda reconfortar.
  • Conéctate con tus creencias o con tu espiritualidad. La oración o la meditación son herramientas poderosas.
  • Recuerda las cosas bonitas que viviste con el ser querido que has perdido, y realiza un pequeño ritual para despedirle. Cierra el capítulo en tu presente.
  • Permítete estar triste, recuerda que no es lo mismo estar triste que deprimido; pero también permítete ser feliz, la culpa no es una carga fácil de cargar, así que es mejor deshacerse de ella.
  • Agradece. Agradécele a la vida o al ser superior la presencia de esa persona en tu vida.
  • Sigue adelante a tu tiempo, sintiéndote cómoda o cómodo con la decisión que ya tomaste al emigrar. Recuerda que esto no es más que parte del paquete que hemos comprado.
  • Si tienes hijos es importante explicarles la importancia de vivir los procesos y las emociones con información y lenguaje acorde a su edad.

Emigrar no es fácil y aun así no me arrepiento ni un solo día de la decisión que tomamos, sin embargo, eso no nos exime del dolor de las pérdidas, de la confusión y de alguna vez sentirnos tristes. Al final del día, no somos los únicos ni los primeros en pasar por estas situaciones, en los 50 nuestros abuelos se enteraban de sus pérdidas días o meses después. Así que si ellos pudieron, nosotros con todas las herramientas que tenemos hoy, podremos salir adelante también.

Si ya llegaste aquí, es porque eres parte de una tribu que se hace compañía cuando lo necesita.

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9 Comments

  • Reply Ivone abril 7, 2021 at 1:53 pm

    Gracias por compartirnos tanto, a seguir conectado con nuestra espíritualidad para sanar. Un abrazo

  • Reply Florián García abril 7, 2021 at 3:14 pm

    Este artículo de cómo manejar el duelo lejos de casa me conmovió mucho. Leerte me hace saber que no estoy sola y que entre todas podemos apoyarnos.

    • Reply Carla Kratochvill abril 10, 2021 at 1:16 pm

      Claro que no estamos solas. Es muy importante hablar de esto cuando nos sintamos preparados o seguros, todo ese dolor hay que sacarlo de alguna manera.
      Te abrazo.

  • Reply Mary De la Peña abril 7, 2021 at 3:16 pm

    Es así amiga me paso también cuando me fui, dias de nacer mi hijo también se murió mi abuelo después de una gran alegría vino una gran tristeza, parece cómo ley de vida pero sin poder estar cerca. Al regresar a venezuela estar cerquita otra vez de mucho de mi familia tambien deje otros atrás de que se quedaron en España como mis hermanas y mi papá,o q no es fácil con el tiempo lo vas aceptando… se a cómo sea estamos lejos de unos a otros… sin duda es un duelo personal, pero hay q ser positivos y siempre en contacto. Un gran abrazo Bella que se que en estos momentos necesitamos una bueno 💕😘

    • Reply Carla Kratochvill abril 10, 2021 at 1:16 pm

      Otro para ti. Gracias por compartir tu experiencia con nosotros.

  • Reply Pilar abril 7, 2021 at 3:22 pm

    Asi es, es triste vivir un duelo y mucho más si estamos a la distancia. Lo siento mucho por tu Carla.

  • Reply Paula abril 7, 2021 at 3:51 pm

    Te abrazo a la distancia!! No es fácil estar lejos de lls que amamos y menos perder un ser querido sin poderlos ver por última vez.
    He aprendido a hablarle a mi papá en mia sueños. No me pude despedir físicamente, pero se en mi corazón que está conmigo desde au partida.

    Ánimo!!

    • Reply Carla Kratochvill abril 10, 2021 at 1:17 pm

      Qué bonito que hables con tu papi así, yo hago lo mismo con mis abuelos, siento que de alguna manera ellos me guían.

  • Reply GABY abril 7, 2021 at 4:34 pm

    Gracias por compartir tu experiencia. Que dificil situación! Te abrazo a distancia.!!

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