Migración

Criar lejos de la familia…

Criar lejos de la familia es uno de los retos más grandes que impone la migración y la crianza a su vez.
No es secreto para nadie que los venezolanos no estábamos acostumbrados a emigrar, y que nuestras familias son nuestro apoyo directo, como es natural en todas las culturas, pero eso ha incidido mucho en la forma en la que muchas mamis ven el proceso migratorio.

Verse lejos del hogar original, con los hijos y sin el apoyo de los abuelos, trae una mezcla de emociones que en ocasiones puede ser hasta peligrosa. Y es por eso que decidí escribir sobre este tema, en el que no soy experta sino que lo estoy viviendo al igual que muchas de ustedes.

Ya tenemos más de un año de haber salido de Venezuela y lanzarnos esta aventura que, en nuestro caso y fortuna, ha sido maravilloso porque ha traído mucho crecimiento a nivel personal, pero no les niego que tener lejos a los abuelos, a los tíos y a los padrinos que siempre quieren estar presentes ha sido fuerte y doloroso. Peor es el panorama cuando imagino que verlos a todos en un mismo lugar es practicamente imposible por vivir todos en distintos países ahora, pero por eso prefiero no pensar en eso, y así voy escogiendo mis batallas emocionales.

La familia es ese apoyo moral y físico, y es por eso que no siempre se comparte con ellos apellidos, y algunos amigos son más cercanos que otros miembros de la familia consanguínea.

En nuestro caso hemos tenido la fortuna de hacer mucho más fuertes los lazos con los abuelos maternos por ejemplo, que a pesar de la distancia siempre están presentes con atenciones y detalles digitales, y que se las ingenian para dejar su marca en todos los eventos importantes de la vida de nuestra pequeña.
Pero también hemos ido formando nuestra propia tribu en este país que nos ha recibido; y aunque no hemos hecho demasiados amigos, la verdad es que los pocos que consideramos amigos se han vuelto familia, y no en vano Sára tiene cerca del Danubio dos hermosas abuelas que juegan con ella y la adoran como si fuera su nieta.
Nosotros, los padres, también hemos conseguido en estas señoras amigas esos brazos en los que podemos refugiarnos para palear la distancia física que tenemos con nuestros padres. Y no les niego, la confianza es vital en esta relación, porque es en estas personas en quienes confiamos con los ojos cerrado, incluso para tomar decisiones.

Los primos ahora no son solo esos niños de la familia, sino también los hijos de los amigos cercanos que vamos haciendo, que nos van acompañando a nosotros y a nuestros peques en el camino de crecer. Con ellos tratamos de compartir cosas que van más allá de citas de juego, colegio o cumpleaños, y buscamos actividades afines que nos ayuden a afianzar la relación.

Mamis emigrantes, sé que no es fácil, habrá días que querrás llorar porque extrañas que tu papá te acompañe a un sitio o que tu mamá te diga algo sobre determinado asunto con los hijos. No les mentiré con decirles qué hay días en los que el teléfono no basta, necesitas el abrazo, el regaño y hasta que te cuiden al muchacho 30 minutos, pero créanme que no será imposible y al final siempre valdrá la pena por ver a nuestros hijos crecer felices.

Vivimos en un país donde la estructura familiar es muy fuerte y respetada, y donde incluso existen leyes donde los abuelos pueden obtener licencias de trabajo para cuidar de sus nietos; y a nosotros nos ha pegado mucho cada vez que en el colegio nos preguntan por qué los abuelos no están involucrados directamente en la crianza, o si nos invitan a actividades donde los abuelos son los protagonistas.
Los inmigrantes no tenemos esa carta bajo la manga y nos toca guapear, hacer de tripas corazón y hacer alianzas con la tecnología para que los niños sientan menos la distancia de los seres queridos.

Criar amerita entrega, amor, respeto y mucha paciencia. Hacerlo solos implica tener el triple de fuerza en cada uno de estos recursos, pero a través del amor es posible, y es posible porque emigrar, así como la misma maternidad, nos permite reconectarnos con nuestros valores y creencias.

Las abrazo.

Previous Post Next Post

You Might Also Like

2 Comments

  • Reply Johannes Ruiz Mimitos de Mamá febrero 19, 2019 at 11:52 am

    Carla felicidades por tu blog! He estado mirando algunos de tus post y das información muy buena y variada para la familia.

    Si, migrar con hijos no es nada fácil pero nosotros los padres hacemos lo posible para que todo les sea a ellos más cómoda la adaptación

    Abrazos

    • Reply Carla Kratochvill febrero 20, 2019 at 9:27 am

      Gracias por tus palabras querida amiga, sin duda esta es una aventura en la que nos toca hacer de tripas corazón para mostrarle a los niños todo lo que podemos lograr cuando nos esforzamos y trabajamos desde el amor.

    Leave a Reply