Migración

¿Cómo es emigrar? Guía simple para entender el proceso

En nuestra tribu virtual existen dos grupos de mamás. Un primer grupo que está en su zona de origen acompañada por toda su tribu o familia, y otro grupo que, como yo, han emigrado y están criando lejos (físicamente) de la familia, e incluso de los amigos que se tienen como referencia inicial.

Y hay un tercer grupo, que son quienes están en el primer grupo mencionado, que ven a otras madres emigrar y se pregunta cómo lo hacemos, qué hemos ganado y qué hemos perdido. Es de allí de donde recibo más preguntas o incluso mensajes de ánimo cuando me vengo abajo en este proceso, que es un camino que se construye todos los días.

En contexto

Con el paso del tiempo, me queda claro que nadie se va de su país por mero gusto, siempre hay una razón detrás de esta salida y en el caso de los latinoamericanos tiene que ver con la búsqueda de mejores condiciones de vida para nuestras familias.

Si bien es cierto que para algunas culturas, como la mexicana o los colombianos, emigrar no es una cosa extraña, para los venezolanos es un fenómeno bastante nuevo. Sin embargo esa es una situación en la que no me voy a detener.

Cada migrante tiene una razón, y por mucho que se parezcan los motivos, todo lo que viene detrás es un proceso muy personal.

Con mucha responsabilidad y sin pena alguna, yo confieso que en nuestro caso, emigramos por necesidad o supervivencia, y sí, fue una decisión, que yo particularmente siento había tomado incluso antes de ser mamá; pero repito, al ser por supervivencia no puedo concluir haberme ido de mi país solo porque quería, sino porque mis opciones se habrían reducido a la nada de seguir allí.

Con lo que no contaba, y no quiero quedarme anclada en ese punto, era con no poder regresar cuando quisiera a mi país.

Antes de emigrar

En algún post anterior ya he comentado sobre algunas cosas que debemos considerar antes de emigrar, como por ejemplo informarse sobre la situación del país al que vamos a emigrar. Y aquí quiero aprovechar para hacer un inciso muy importante, nunca jamás, será lo mismo ir a una ciudad de visita, que quedarse a vivir en ese lugar. ¡Así que ojo con eso!

En tal sentido les recomiendo que antes de emigrar:

  • Lee mucho sobre el país donde te establecerás. Busca blogs en tu idioma nativo, noticias, prensa, grupos de Facebook, donde puedas orientarte un poco sobre la situación del que será tu nuevo hogar.
  • Averigua bien cuáles son los requisitos y documentos que debes tener para hacer los trámites pertinentes para establecerte de forma legal en ese país. Consulta fuentes oficiales.
  • Haz una lista de las cosas básicas que necesitas saber por tópicos, de manera que puedas obtener información detallada y aclarar tus dudas (gastos de vivienda, servicios, transporte público, trámites  legales, alimentación, etc).
  • Haz un presupuesto de lo que necesitas para subsistir (en metálico y material) sin trabajar por un período de entre 3 y 6 meses. Si llegarás con trabajo a tu nuevo destino, presupuesta por al menos 2 meses.
  • No cuentes con la ayuda o respaldo de otros por largos períodos. Emigrar implica solucionar por cuenta propia y generar una carga a quien te apoya, puede ser muy perjudicial.
  • Cuando emigras con hijos, es importante tener en cuenta qué tipo de vacunas se utilizan en tu país de destino por ejemplo. Lleva siempre contigo documentos médicos y certificados de vacunación, y en caso de que los calendarios de vacunación sean distintos al de tu país de origen, procura que se cumplan ambos calendarios.
  • Conecta con otras personas migrantes que ya viven en el país al que vas a emigrar. Escuchar sus experiencias y opiniones será siempre una herramienta valiosa.
  • Asegúrate de dejar todos tus procesos cerrados en tu país de origen. De ser necesario, deja un apoderado legal que pueda solucionar las cosas que necesites en el futuro.

Emigrar

Emigrar no es fácil ni es para todo el mundo

Llegado este punto, ya es una decisión tomada. Asegúrate de qué es una decisión que haz tomado primero de forma personal, y que no lo haces porque otro te impulsa o porque los demás lo hacen.

Emigrar no es fácil ni es para todo el mundo. A veces emigrar ni siquiera es divertido y puede ser muy doloroso, aunque siempre es un proceso de autodescubrimiento y crecimiento personal muy grande. Emigrar también es un acto de fe.

Emprender este camino es una especie de montaña rusa emocional en el que hay que tener mucho temple, sobre todo si lo haces en familia, porque al final no sabes si quieres quedarte en el carrito o simplemente bajarte. Y como todo en la vida, habrá días en los que sientas que habrá valido la pena, como habrá muchos otros en los que simplemente querrás tirar la toalla.

Emigrar te hace poner las cosas en una balanza, qué he ganado y qué he perdido. Es como hacer una operación matemática en la que al final del día tienes que tener un balance y evaluar si ha sido o no lo correcto.

Y a la vez, emigrar nos permite descubrir nuestras fortalezas y cómo actuamos ante las situaciones de la vida, ya que es cuando estamos en un ambiente ajeno, y sin el respaldo físico de la familia directa, cuando nos damos cuenta de cuáles son nuestras capacidades y qué estamos dispuestos a hacer para lograr nuestros propios objetivos.

El día que salimos de Venezuela lo hicimos con mucho optimismo. Quienes se quedaban tenían mucho más miedo que nosotros, hoy en día se sorprenden de a dónde hemos llegado lejos de casa.

La pantalla aguanta todo

Una de las cosas que ocurre al emigrar es que nuestras vidas se vuelven un poco más digitales, incluso nuestras relaciones tienden a cambiar contacto físico por electrónico. Y es que a ver, lo que en otras épocas hacían las cartas o los telegramas, hoy en día lo resolvemos en cuestión de minutos con una llamada, un mensaje o una videoconferencia.

No obstante, una de las cosas que nos atrae del mundo digital es exhibirnos perfectos de alguna manera y allí tenemos que tener mucho cuidado cuando estamos criando, porque no es importante que sean perfectos sino perfectamente humanos, felices, seres con raciocinio y carácter evolutivo.

Es esa misma tecnología la que nos ayuda a estar lejos, pero no ausentes.

Con esto no quiero decir que no colguemos fotos de lo maravilloso que estamos viendo o disfrutando, por el contrario, hágalo, pero también tomate esa foto en el trabajo que estás haciendo por necesidad, para que cuando lo alcances lo que te has propuesto te acuerdes que ha valido el esfuerzo.

Incluso, toma fotos en ese departamento en el que duermes en un colchón en el piso, o cuando usas el transporte público.

No dejes de vivir, atrévete a sentir todo lo que la migración trae consigo. Y eso sí, no te compares con otros en la medida en que eso te haga sentir inferior. Si el círculo con el que compartes ahora tiene años en el país al que has llegado ó son nativos, y ya tienen cierta estabilidad económica de la que aún no disfrutas, no te frustres, usa eso como ejemplo de a dónde quieres llegar.

Evolucionamos y aprendemos

Cuando emigramos entramos en un proceso de evolución constante

Como les comentaba antes, cuando emigramos entramos en un proceso de evolución constante, pero también cambiamos unos males por otros. Estando lejos de casa las reglas cambian, la cultura cambia y así como las necesidades, prácticamente las emociones también.

Cuando estamos en el extranjero aprendemos el valor del descanso, de la comida caliente, valoramos aún más a la familia y también desaprendemos algunas cosas. Emigramos, y hasta la forma de enfrentar el dolor cambia, y eso nos hace de alguna manera más fuertes, sin que perdamos esa vulnerabilidad humana que nos caracteriza. Esto lo comprobamos cuando perdemos a nuestros afectos estando lejos de casa.

Por otro lado, tomamos lo mejor de cada cultura y de alguna manera evolucionamos como seres humanos, y aunque nos sintamos cómodos en nuestro nuevo hogar, la cosa es que nunca terminamos de sentir que somos de aquí, pero tampoco dejamos de sentir que somos de allá; e increíblemente estando en cualquiera de los dos lugares, no los sentimos tan nuestros, ni nos sentimos tan suyos.

Sin duda alguna, como en la maternidad, hay tantas experiencias de migración como migrantes, y aunque podamos encontrarnos en muchos puntos de vista, te repito que cada uno vive las cosas a su manera. Habrá quien todos los fines de semana irá a comer fuera, y quien se quede en casa para ahorrar, habrá quienes contratarán a una niñera para poder tener una cena a solas con la pareja y habrá quienes decidan tener a sus hijos encima siempre, están quienes tomarán cualquier trabajo con tal de producir y quienes podrán tomar el tiempo de esperar a que llegue el adecuado, y así, como todo en la vida, cada uno tendrá su propio aprendizaje.

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7 Comments

  • Reply Gina Rangel junio 16, 2021 at 2:26 pm

    Me encantó el post…
    Nosotros llevamos 6 años “queriendo” emigrar por gusto y no se da…
    Y pongo queriendo entre comillas porque creo que muy en el fondo, no es un deseo real o quizás, emigrar no es para nosotros o no es nuestro momento…
    Ya llegará.

  • Reply Carla Sánchez junio 16, 2021 at 2:41 pm

    Emigrar es un acto de fe que te cambia la vida ❤️

  • Reply Lina+Ocampo junio 16, 2021 at 3:20 pm

    Wow! Pase por algunas ya con tan solo 3 añitos de haber tomado la decisión de emigrar!!! Somos unas valientes definitivamente mi hermosa ♥️

  • Reply Ivone junio 16, 2021 at 3:21 pm

    Totalmente cierto es un paso que no todo el mundo está listo para dar, gracias por compartirnos tanto

  • Reply GABY junio 16, 2021 at 3:21 pm

    Que interesante tu post, lo leí completo y me quedé enganchada, es verdad que es todo un reto emigrar.

  • Reply Anne Marie Leon junio 16, 2021 at 4:28 pm

    Me dio emoción ver esa foto de tu bebé en el aeropuerto de Maiquetía, Santi también estaba pequeño cuando emigramos, creo que ni se imaginaba lo que significaba montarse en ese avión y llegar al que sería nuestro nuevo hogar, maravilloso tu post, es un resumen de lo que es el proceso de irse a vivir a otro país!

  • Reply Mary+De+la+Peña junio 16, 2021 at 5:38 pm

    Que buen tema uno que nos llega a todos los venezolanos, nosotros ya emigrando y volvimos también y hay mucho que aprender sobretodo adaptarse y aprender amar cada situación de la vida, para mi fue una gran experiencia muy bonita soy otra Antea y después

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