Maternidad

Bitácora de nuestro destete

Este post tardará unos cuantos días den escribirse, por tanto cuando sea publicado seguramente habremos superado esta etapa que tanto me enloquece en este momento.

No lo niego, llegó el momento en que me dije que no quería dar más teta. Y no me mal interpreten, amaba profundamente el momento en el que ambas nos conectábamos a través de amamantar, pero llegó un momento en el que el dolor y el agotamiento me hicieron alejarme de lo que había sido mi objetivo original con el pecho para mi hija y ya la situación se estaba saliendo de control.

33 meses exactos duró nuestro período de lactancia. 33 meses ininterrumpidos, en los que la teta mágica fue alivio, alimento y conexión para mi bebé. 33 meses que agradezco a Dios, porque jamás pensé que llegaríamos tan lejos con este proceso, y a libre demanda además.

¿En qué momento dejó de ser algo cómodo? No lo sé claramente, pero entre que empecé a experimentar un dolor en el pecho, el cansancio de desvelarme unas cuantas noches a la semana para alimentarla y esa sensación de que había perdido el control sobre mi cuerpo me hicieron decir hasta aquí.

No lo niego, admitirlo fue difícil, muy difícil para mí. Pase cerca de tres meses cuestionándome sobre sí tenía o no la capacidad de asumir este reto como mamá y como mujer; porque sí, el destete también implica conectarse nuevamente de forma más fuerte, con esa parte de mujer que se duerme un poco cuando parimos.

Lo lloré, escuché a psicólogos, especialistas en lactancia materna, pediatras, a las abuelas, a mi esposo, y finalmente me quedé con lo que realmente yo necesitaba para dar el paso.

33 meses

Es viernes, Sára mañana cumplirá 33 meses y esta mañana me he levantado de malas pulgas.

Me siento culpable.

Ella buscaba su teta incesantemente y yo en medio de mi agotamiento, a eso de las 5:15 de la mañana alcé la voz. “Hija ya no puedo más, me duele mucho, estoy cansada”.

Ella se detuvo, peló los ojos impresionada de mi reacción. El padre ni se inmutó, porque entendía mi cansancio. Creo que los dos esperamos en silencio el llanto, pero ella solo dijo “mami, tengo hambre”, se desplomó de nuevo en la cama y durmió cerca de una hora más.

Cuando se despertó lo hizo de muy buen ánimo, pidió una galleta y ni menciono la teta.

Se comió su galleta de chocolate nada saludable para algunos pero que para mí fue una especie de premio para ella por su madurez, tomó jugo y quiso irse al colegio más temprano de lo habitual. Yo tuve la idea de decirle que me parecía que ese día se veía más como una niña grande, y sin pensarlo mucho ella asumió el nuevo rol.

Ya para la noche, cuando papá llegó a casa, ella no se hallaba conmigo. Estaba incomoda, no quería que la cargara, pedía cosas para comer y las dejaba a medio morder, sollozaba hasta que dijo que quería dormir.

Increíblemente rompió su rutina, se durmió sin un sorbo de leche materna, sin pataletas, sólo quería el consuelo de los brazos de papá y así prefirió estar toda la noche. Por la mañana del sábado, no lo creíamos, no había pedido su amado pecho, ella misma se decía ser una niña grande y nosotros nos sentimos muy orgullosos de eso.

Eso sí, lo celebramos. Le dimos un regalo para celebrar, la llevamos a un parque nuevo y por helados para que ella se sintiera lo más cómoda posible. Ese día comió como tenía tiempo sin hacerlo.

¿Intento fallido?

Aquella madrugada, después de haber cantado victoria llena de un montón de inseguridades, ella volvió a buscarme. Yo en mi más profundo sueño no me di cuenta hasta que volvió el dolor, y ante mi queja, ella rápidamente buscó consuelo en papá.

Yo perdí el sueño porque por mi cabeza pasaban cosas como si estaba haciendo lo correcto, si ahora ella se desnutriría porque sé que su alimentación no es la mejor, si volvía  a la teta y entonces jamás la dejaba y yo sería esclava de aquella situación por siempre. Una mente a mil por hora que no me dejaba dormir.

Día domingo y ella seguía intentando. Lloraba confundida, no sabía realmente con qué se comía eso de ser una niña grande. El panorama que habíamos tenido el sábado se estaba oscureciendo, pero he contado con el buen apoyo de papá, que ha estado ahí para atajar las crisis y contener el desespero o la confusión.

Para la tarde ella ya había encontrado una nueva distracción, lo que nunca había querido aceptar y que además a mí nunca me había gustado darle, ahora era el centro de atención. Un chupón…bueno, dos chupones aptos para su edad que yo había comprado semanas atrás “just in case”.

La novedad del día es que no quiere comer, solo quiere estar ahí masticando el chupón, mientras sostiene el segundo con su otra mano.

Llegada la hora de dormir, empezó el show. “Yo quiero dormir en mi cama”, gritaba casi a media noche, así que decidí bajar con ella a su cama (básicamente porque su cama nueva no tiene baranda y es peligroso para ella).

Habló conmigo, pidió fruta y agua, me dio un abrazo, tomó su perro de peluche y se durmió…con un chupón en la boca y otro en la mano. A las horas, me botó de su cama.

Esta vez soy yo la que lloro

Parecía que íbamos bien, aunque mi princesa estaba muy sensible por estas horas. “Mamá ven, mamá no me dejes”, eran los mantras que repetía cada vez que dejaba de verme, incluso si estaba sentada detrás de ella.

Ha sido difícil emocionalmente. Le he hablado y le he explicado que nada de esto tiene que ver con el amor que siento por ella, que ahora incluso la amo más y que mañana la amaré aún más todavía. Como ella espontáneamente me ha abrazado, he creído que lo ha entendido todo, pero llegada la hora de dormir ha empezado el llanto otra vez.

“No quiero estar contigo si no tengo mi teta”, ha sido el mensaje más duro. Ella ha llorado, y mientras yo trataba de contenerla, ella solo ha querido irse con papá. Me he desplomado. El padre lo ha sentido y ha intervenido, pero no hay consuelo para ninguna de las dos.

Es verdad, siento que estoy traicionando su confianza, que le estoy haciendo algo malo, pero no puedo seguir. No quiero romper su corazón, pero se trata del bienestar de ambas.

He dormido con el corazón roto, no he podido descansar porque mi mente va a quinientos mil (para variar).

Ella, para variar, ha decidido madrugar. Eran las 4:45 de la mañana cuando arrancó el día para nosotras.

Niveles de sensibilidad elevados

No dejo de repetirme una y otra vez que esto es un proceso hormonal. Ella está sensible y yo no les cuento como me siento. Mi estado de liberación es único, hasta me atreví a salir por primera vez de noche con unas amigas, pero eso no implica que no me entre una nostalgia loca por todo y por nada.

Porque es que mira, que son las hormonas, pero también es que hace nada me estaba enterando que ella se formaba dentro de mi, y ahora la veo ahí tan independiente que no me lo creo.

A todas estas, creo que vamos bien, unos momentos mejores que otros pero poco a poco ella ha ido captando el mensaje. La teti se ha quedado tan cansada que ya no tiene más que ofrecerle.

“Soy niña grande y no más teti”

Unos diez días nos tomó cerrar el proceso, ahora su nueva frase favorita es “soy niña grande y no más teti”, lo dice orgullosa, aunque aun cuando ya tenemos casi un mes de haber cumplido con el destete respetuoso en su totalidad, a ella se le olvida y busca la teta. También repite de vez en cuando que la teti se está preparando para recibir nuevos bebés, los hermanos que tanto quiere desde hace algunos meses. No les niego que ha sido una buena forma para nosotros de apoyarla y motivarla a continuar desprendiéndose de la leche materna y de algunos hábitos que rompen con su alimentación balanceada.

Les repetiré que no es fácil, y experimentar todo este proceso me ha hecho pensar que a veces debemos pensar muchas cosas, sobre todo las que tienen que ver con los niños, pero estoy feliz de haber cerrado este ciclo que se presentó como un gran reto y terminó siendo una hermosa aventura, en la que papá se convirtió en nuestro gran aliado».

Todo lo que habíamos hablado con las especialistas ocurrió, ella entendió mucho mejor las palabras que las imposiciones, no come más ahora que antes, pero si se atreve a probar nuevas cosas si nos ve a nosotros comiéndolas primero, se siente mucho más independiente y por sobre todas las cosas, el vínculo no se ha roto, por el contrario ahora somos más unidas, compartimos más cosas que el momento de dormir, y conversamos mucho más.

Les repetiré que no es fácil, y experimentar todo este proceso me ha hecho pensar que a veces debemos pensar muchas cosas, sobre todo las que tienen que ver con los niños, pero estoy feliz de haber cerrado este ciclo que se presentó como un gran reto y terminó siendo una hermosa aventura, en la que papá se convirtió en nuestro gran aliado.

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17 Comments

  • Reply Lina julio 16, 2019 at 2:16 pm

    Súper interesante este post mi hermosa! Y más ahora que estoy esperando mi 3 bebe nunca lo sabes todo

    • Reply Carla Kratochvill julio 21, 2019 at 11:25 am

      Así es. Sin contar con que cada bebé es diferente, tenemos que estar preparadas para todo.

  • Reply Ama julio 16, 2019 at 2:20 pm

    Gracias por compartir tu historia. Yo no tuve la oportunidad de pasar por este proceso, y sé lo difícil que es con tantas experiencias que he leído, con gemelos sólo pude dar pecho dos semanas.

    • Reply Carla Kratochvill julio 21, 2019 at 11:25 am

      ¡Qué bien que al menos pudiste amamantarlos 2 semanas!

  • Reply Andrea julio 16, 2019 at 2:40 pm

    Amamantar es algo único!!! Pero como dices, al momento en que dejó de ser algo bonito, entonces no tiene sentido! Mis niñas se destetaron solas y no pasé por esto, pero te aplaudo y te abrazo!

    • Reply Carla Kratochvill julio 21, 2019 at 11:24 am

      ¡Qué bonito! Yo siento que al final hice todo para tener un recuerdo hermoso de la lactancia.

  • Reply Lía Rodríguez julio 16, 2019 at 2:58 pm

    Definitivamente el destete es duro y te admiro 33semanas lactando

    • Reply Carla Kratochvill julio 21, 2019 at 11:23 am

      Sí, es algo duro y que todo el mundo da por sentado. Pero como la mayoría de las cosas en la vida, en este camino tampoco hay fórmulas mágicas.

  • Reply Paula julio 16, 2019 at 2:58 pm

    Dejar de alimentar es súper difícil!! Pero yo recuerdo con amor esa etapa y han seguido muchas también difíciles. Se crecen muy rápido

    • Reply Carla Kratochvill julio 21, 2019 at 11:23 am

      Así es, siempre recuerdo a una amiga diciendo que mientras ellos van creciendo los problemas a los que nos enfrentamos también van evolucionando.

  • Reply Mireille julio 19, 2019 at 2:36 pm

    Soy mamá de tres y con cada uno ha sido una experiencia diferente. La más difícil para mi fue la de mis gemelos porque además fue un embarazo de alto riesgo y fui bendecida porque ambos lograron nacer con vida y han sido unos niños fuertes y sanos.
    Gracias por compartir tu historia y ayudar a otras mamás primerizas!

    • Reply Carla Kratochvill julio 21, 2019 at 11:20 am

      Gracias por compartir tu experiencia. Me agrada leer historias de otras mamás tan reales como yo.

  • Reply @mamaversatil julio 19, 2019 at 2:55 pm

    Me ha sacado una lagrima mi querida, estoy feliz por ti, por Sara, ha sido un camino muy lindo y que ha gustado tanto verlo así sea desde esta ventanilla virtual.

    • Reply Carla Kratochvill julio 21, 2019 at 11:19 am

      Y siempre agradeceré todo tu apoyo y guía en este proceso.

  • Reply Marines julio 19, 2019 at 3:19 pm

    ¡Qué bella y valiente! ¡Gracias por compartir tu experiencia!

  • Reply Joha julio 19, 2019 at 3:26 pm

    Que difícil se me hace leerte. Comprendo a las dos… Más no puedo opinar porque es algo muy vuestro; solo te digo que os abrazo fuerte.

    • Reply Carla Kratochvill julio 21, 2019 at 11:19 am

      Gracias amiga, he sentido de corazón ese abrazo.

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