Maternidad

Infancia feliz, adulto saludable

Si desde el principio lo viéramos tan clarito la historia sería otra. Si desde el principio entendiéramos que todo lo que pasa en la infancia define la salud mental del futuro adulto, estoy muy segura de que todos tomaríamos la crianza como un asunto vital.

Si a veces nos pusiéramos en los zapatos del niño que llama la atención, que se pone inquieto y que según los adultos “saca de sus casillas a cualquiera”, veríamos que muchas veces sus comportamientos dependen de nuestra actitud, de nuestros sentimientos e incluso de nuestro inconsciente, porque inconscientemente los bloqueamos, los ponemos a un ladito y de alguna manera les decimos que no son tan importantes como en realidad lo son.

Imagen cortesía de @psicologia21

¿Cuántas veces escuchamos a otros padres -y a nosotros mismos- decir «es que no sé por qué ese niño es así?.

Y entonces el que esta viendo por un huequito ríe con picardía, porque lo que el padre no ve, es que el niño, que es una esponja, está copiando sus actitudes, sus palabras, está tomando nota para el futuro.

La verdad cada día me sorprende más escuchar a algunas personas decir que ellos recibieron bastantes golpes de sus padres y que por eso no están rotos o deprimidos, mientras el resto del universo se da cuenta de que esas personas tienen deficiencias emocionales graves.

“Es que me pegaban porque me burlaba de mi amigo”, “me pegaban porque no ordenaba las cosas», “me pegaban porque no prestaba atención”, y resulta que los golpes no hicieron nada porque de adultos son burlones, son desordenados o despistados, y peor aún van por la vida buscando la aprobación absoluta de sus padres en todo, y esos padres son personas completamente lejanas a estos seres.

Y con esto no quiero decir que el padre de hace 20 o 30 años atrás fue malo por golpear, estoy segura que muchos de ellos lo hicieron porque fue lo que aprendieron, porque no hubo una luz en su camino que les hiciera ver que con los golpes solo infundían miedo y recalcaban sentimientos de inferioridad en los niños.
-Carla, ¡es que tú eres muy liberal con Sára!
-¡NO!.
Y siempre será mi respuesta, porque aunque no me importa mucho lo que los demás crean sobre la crianza de Sára, les explico que eso no es así porque mi hija tiene límites claros, tenemos determinados puntos que no negociamos y aún así la amamos sin límites. Aunque crean que no tenemos límites en otras cosas como rutina y disciplina, en nuestro tipo de crianza sí existen los límites, pero también existe el respeto y la negociación.
Creánme que es muy delicado tocar este tema, porque estoy segura que cada uno de nosotros está haciendo lo mejor que puede desde su corazón para lograr que sus hijos sean adultos de bien y sobre todo felices.

Yo solo les puedo decir cómo madre y cómo hija que estoy agradecida por haber sido cuidada desde el amor y no desde las amenazas, y sí, miren que tuve limitaciones, siempre lo digo y sin pena, la primera vez que dormí fuera de mi casa fue a los 19 años, y en casa de una amiga previa conversación de nuestras madres, por ejemplo. Pero fueron esos límites los que me permitieron a su vez cononcer la vida desde el respeto, y todas las libertades que mis padres me dieron, al incluirme en las decisiones de familia y en dejarme escoger siempre a mí lo que yo quería o no hacer, me hizo apreciar la libertad.

Mi esposo, vino de una crianza totalmente diferente, y hoy es una de esas personas que se niega a golpear, a castigar y que cree que la palabra, el diálogo, la atención y el tiempo de calidad en familia, es más eficiente que un golpe.

En casa siempre hablamos de criar con valores, con amor, con respeto, porque no basta con desear un mundo mejor para nuestros hijos, si no los preparamos a ellos para ser mejores adultos capaces de merecerse y vivir ese mundo.
Nosotros estamos #CriandoHumanos y en eso se empieza en el corazón de un niño, allí es donde debemos sembrar la esencia del adulto del futuro.

Entonces ¿Para qué dañarlo con golpes que los conviertan en esclavos del silencio? 

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2 Comments

  • Reply Funtastic Mom febrero 19, 2019 at 6:20 pm

    Estoy contigo, Carla. Yo estoy muy feliz de pertenecer a esta era de maternidad, donde se están viendo estos cambios y se encuentran tantas herramientas para lograrlo. Como dices, siempre los efectos son negativos cuando actuamos desde la agresividad tapada de amor.

    • Reply Carla Kratochvill febrero 20, 2019 at 9:26 am

      El amor nunca debe ser violento. Si normalizamos la violencia en nuestro entorno, el mensaje que le estamos dando a nuestros hijos es muy dañino y los convertimos en potenciales víctimas de situaciones que nadie quiere para sus afectos.

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